Por Rosali Majluf. Durante años, medimos el éxito de un posteo en LinkedIn de una forma simple, si tenía muchos likes, había funcionado.
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SUSCRIBITEUn estudio sobre más de 670 mil publicaciones muestra hacia dónde se mueve el algoritmo en 2026.
Por Rosali Majluf. Durante años, medimos el éxito de un posteo en LinkedIn de una forma simple, si tenía muchos likes, había funcionado.
Si no los tenía, se daba por hecho lo contrario.
Un estudio reciente de Metricool, que analizó más de 670.000 publicaciones de 63.000 cuentas, muestra que esa lógica ya quedó vieja.
Los números lo confirman. Los likes cayeron 13% interanual, los comentarios 17% y los compartidos 11%. Pero la interacción total no se derrumbó, al contrario, creció.
Lo que cambió es qué tipo de interacción está sosteniendo ese crecimiento.
La respuesta tiene un nombre, interacciones invisibles. Son los clics en un enlace, las visualizaciones completas de un video, el deslizamiento lento por un carrusel.
Gestos que no se ven en la superficie de un posteo, pero que el algoritmo interpreta como una señal mucho más honesta que un like tocado por inercia.
La métrica que más peso ganó se llama dwell time, o tiempo de permanencia. Mide cuánto se queda una persona leyendo o mirando tu contenido antes de seguir de largo.
La diferencia es enorme, las publicaciones que retienen al lector más de 61 segundos alcanzan una tasa de interacción de 15,6%, contra apenas 1,2% en las que el lector se va en los primeros tres segundos. Doce veces más.
Esto cambia el objetivo de fondo. Ya no se trata de que te vean, se trata de que se queden.
Ahí aparece un dato que suele sorprender, el video es el formato más usado en perfiles personales (4 de cada 10 publicaciones), pero también uno de los que peor rinde en interacción.
Mientras tanto, los carruseles están teniendo un desempeño notable, con tasas de interacción que superan el 49% en páginas de empresa, y los documentos en PDF logran tiempos de permanencia de dos a tres veces más que un simple texto o una imagen suelta.
Hay otra diferencia que vale la pena tener en cuenta si publicás tanto desde tu perfil personal como desde una página de empresa.
Los perfiles personales generan una tasa de interacción 63% mayor que las páginas corporativas, y reciben más del doble de comentarios.
Las páginas de empresa, en cambio, se comparten mucho más. Cada una cumple un rol distinto: la página construye alcance, la persona construye vínculo.
La conclusión para quien publica en LinkedIn hoy es clara.
No alcanza con perseguir el like fácil ni con sumarse a la moda del video porque sí.
Lo que realmente mueve la aguja es diseñar contenido pensado para que alguien se detenga, lo abra, lo deslice o vuelva a buscarlo. La atención, no el aplauso rápido, es la nueva moneda de LinkedIn.
Rosali Majluf es especialista en LinkedIn y posicionamiento profesional.
