Por Rosali Majluf. En el fútbol, los grandes equipos tienen algo en común: cuando el partido se complica, la pelota suele terminar en los pies del 10.
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SUSCRIBITEUna estrategia efectiva requiere definir objetivos, identificar audiencias y construir posicionamiento, entre otros factores.
Por Rosali Majluf. En el fútbol, los grandes equipos tienen algo en común: cuando el partido se complica, la pelota suele terminar en los pies del 10.
No porque el resto de los jugadores no sepa jugar, sino porque cada uno tiene un rol y hay determinadas tareas que requieren visión, experiencia y entrenamiento específico.
En muchas PyMEs ocurre exactamente lo contrario con LinkedIn.
El gerente general publica cuando tiene tiempo. El director comercial comparte alguna noticia de vez en cuando. Marketing intenta sostener la presencia de la empresa entre múltiples urgencias.
En el medio, la estrategia digital queda librada a la improvisación.
El resultado suele ser previsible: perfiles desactualizados, publicaciones esporádicas, mensajes excesivamente comerciales y una sensación generalizada de que "LinkedIn no funciona".
Sin embargo, los datos muestran otra realidad. Hoy, LinkedIn supera los mil millones de usuarios y se ha consolidado como la principal plataforma profesional del mundo.
Además, es la red social más utilizada para la distribución de contenidos y la generación de oportunidades comerciales en entornos B2B.
Una estrategia efectiva requiere definir objetivos, identificar audiencias, construir posicionamiento, generar contenidos de valor, sostener una frecuencia adecuada y medir resultados. Y todo eso demanda tiempo, conocimiento y dedicación.
Precisamente, tres recursos escasos dentro de cualquier PyME.
Por eso, cada vez más organizaciones están comprendiendo que la presencia digital de sus directivos y de la empresa no debería depender exclusivamente de la voluntad individual o de los momentos libres de la agenda.
Las compañías que obtienen mejores resultados suelen tener algo en común: entienden que LinkedIn no es un canal para vender de manera directa, sino una herramienta para construir confianza, posicionar a sus referentes y mantenerse presentes en la mente de potenciales clientes, socios y proveedores.
Las personas confían más en las personas que en los logos. Cuando directivos y referentes comparten conocimiento, experiencias y visión de negocio, la organización gana credibilidad.
Diversos estudios muestran que el liderazgo de pensamiento influye cada vez más en las decisiones de compra B2B y en la selección de proveedores.
Del mismo modo que un empresario trabaja junto a un contador, un abogado o un asesor financiero, también puede apoyarse en especialistas para diseñar y ejecutar una estrategia de comunicación profesional.
El conocimiento técnico, la experiencia y la visión del negocio siguen estando dentro de la empresa.
Lo que se incorpora es un método para transformar ese conocimiento en contenidos, posicionamiento y oportunidades.
En este contexto, la pregunta ya no es si una PyME debería estar presente en LinkedIn.
La verdadera pregunta es quién tiene que llevar la pelota.
Porque, como en el fútbol, hay partidos que conviene jugar con el mejor equipo.
Rosali Majluf
Asesora en Marketing y Comunicación, Creadora de Contenido y Experta en LinkedIn.
Especializada en crear estrategias de contenido para optimizar la comunicación empresarial interna y externa en todos los medios.
Asesoramiento experto en LinkedIn para impulsar conexiones significativas y oportunidades de negocio.
