Por Fabián Canoni. Hoy quiero traerte algo distinto. Algo que nos interpela a todos los que somos empresarios y asesores . PyMEs (en mi caso, me toca estar de los dos lados del mostrador).
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SUSCRIBITEUna mirada desde y hacia el interior de una compañía y una "Hoja de Ruta" que no puede esperar más.
Por Fabián Canoni. Hoy quiero traerte algo distinto. Algo que nos interpela a todos los que somos empresarios y asesores . PyMEs (en mi caso, me toca estar de los dos lados del mostrador).
Comencé a pensar y trabajar sobre el contenido de esta edición a raíz de varias situciones que venimos viendo (y viviendo) con distintos clientes, desde hace ya varias semanas.
Trabajo con PyMEs todos los días. Y lo que veo en los últimos meses no es una crisis de actitud ni de capacidad. Es una crisis de contexto que ningún titular termina de mostrar en su totalidad.
Vale recordar de qué hablamos cuando hablamos de PyMEs: generan el 70% del empleo privado, representan casi la mitad del PBI y son el 99% de las empresas del país. No son un sector más de la economía. Son la economía real.
Algunos datos oficiales del primer cuatrimestre de 2026:
_Las ventas en supermercados a precios constantes cayeron 3,1% interanual en febrero de 2026, según el INDEC.
_El empleo asalariado privado registrado acumuló una caída interanual del 1,5% a enero de 2026, equivalente a 94.200 puestos menos, según la Secretaría de Trabajo en base al SIPA.
_La mora de las financiaciones al sector privado alcanzó el 6,4% en enero de 2026, con el indicador de mora de las familias en 10,6%, según el Informe sobre Bancos del BCRA.
_Los cheques rechazados por falta de fondos se mantuvieron en abril un 60,7% por encima del nivel de abril de 2025, según el Informe de Pagos Minoristas del BCRA.
El EMAE registró un crecimiento de 5,5% interanual en marzo de 2026. La actividad macro mejora. Pero esa mejora todavía no se traduce en el consumo minorista ni en el empleo del sector.
Este es el diagnóstico. No es una opinión. Son los datos de los propios organismos oficiales.
¿Qué se puede hacer? Desde mi óptica, hay medidas concretas ordenadas por horizonte temporal. Las presento de lo más urgente a lo más estructural.
1. El consumo no se reactiva solo.
Según el Informe sobre Bancos de enero de 2026 del BCRA, la mora de las financiaciones a las familias triplicó en doce meses, pasando del 3,3% en marzo de 2025 al 10,6% en enero de 2026.
El endeudamiento de las familias no es solo un problema financiero. Es un problema sistémico que nos afecta a todos. Una familia sobre-endeudada reduce su consumo. Menos consumo es menos venta para el comercio, para el proveedor, para el fabricante.
La cadena no tiene un punto de inicio claro, pero si tiene un efecto cascada que se propaga hacia todos los sectores de la economía real.
El IPC de abril de 2026 registró una variación de 2,6% mensual según el INDEC. La inflación desacelera, esa es la buena noticia. Pero el daño acumulado en el poder adquisitivo de las familias no se revierte con un mes de desaceleración.
_Qué se puede hacer en el corto plazo: planes de regularización de deuda accesibles para deudores de buena fe, con cuotas que quepan en el presupuesto real de las familias.
_Qué se puede hacer en el mediano plazo: tasas de financiamiento al consumo que no multipliquen por seis o por diez la inflación real. El Régimen de Transparencia del BCRA muestra CFT entre 212% y 390% anual en créditos personales, mientras la inflación interanual es del 32,4%.
2. Los embargos que bloquean la caja operativa
La caída de las ventas que vienen enfrentando las pequeñas empresas está derivando en retrasos en el pago de impuestos, lo que está llevando a ARCA y ARBA (principalmente) a activar embargos contra las cuentas bancarias.
El problema no es que el Estado cobre lo que se le debe. El principal problema es el timing y la mecánica. Un embargo sobre la cuenta operativa de una PyME con ventas en caída no es una herramienta de cobro eficiente, sino que bloquea el flujo de caja que esa empresa necesita para pagar sueldos y proveedores al día siguiente.
_Qué se puede hacer en el corto plazo: suspensión transitoria de embargos sobre cuentas operativas para contribuyentes con deuda en proceso activo de regularización. Priorizar los planes de facilidades por sobre la vía ejecutiva, especialmente para empresas con trayectoria de cumplimiento anterior a la crisis de ventas.
3. Los planes de pago que caducan.
Muchas PyMEs tienen planes de pago activos (o los tuvieron hasta hace poco). El problema no es la tasa. Es que las empresas no están pudiendo sostener las cuotas.
Con ventas en caída, márgenes comprimidos y costos que no esperan, la caja diaria es el recurso más escaso. Cuando esa caja tiene que elegir entre pagar sueldos, proveedores o la cuota del plan fiscal, el plan pierde. No por falta de voluntad, sino por falta de oxígeno.
El resultado es predecible: el plan caduca. La deuda original se reactiva con intereses y recargos. Y en algún momento, el fisco activa el embargo sobre la cuenta operativa, es decir, el mismo recurso que la empresa necesita para funcionar al día siguiente.
La solución no es condonar deuda. Es dar tiempo real. Un plan de facilidades que no quepa en la caja de una PyME en crisis no es una herramienta de regularización sino una trampa con fecha de vencimiento.
_Qué se puede hacer en el corto plazo: reapertura de planes de facilidades con plazos extendidos para contribuyentes con deuda en gestión activa. Suspensión del proceso ejecutivo mientras el plan esté vigente. Criterios de admisión que prioricen la continuidad operativa por sobre la velocidad de cobro. Ninguna de estas medidas requiere reforma tributaria. Requiere decisión.
4. Los saldos a favor de Ingresos Brutos: capital de trabajo inmovilizado.
Los regímenes de retención y percepción de Ingresos Brutos generan, de manera sistemática, saldos a favor en las cuentas de las PyMEs. La empresa paga más de lo que debe y queda con un crédito fiscal que el fisco no devuelve en tiempo útil.
Según el relevamiento 2025 de la Unión Industrial Argentina, los saldos retenidos en Ingresos Brutos alcanzaron los $98.579 millones entre las empresas relevadas, con un promedio de $719 millones por empresa y un incremento nominal del 86% respecto del año anterior, superando la inflación del período.
Además, el 54% de esos saldos se acumulan en jurisdicciones donde las empresas no poseen establecimientos.
En varios casos, esos saldos son considerados directamente irrecuperables. Y lo importante, es entender que los mismos no son un número contable. Son capital de trabajo inmovilizado que la PyME necesita para operar, invertir o simplemente sobrevivir el mes.
_Qué se puede hacer en el mediano plazo: implementar mecanismos automáticos de ajuste de alícuotas de retención que impidan la acumulación de saldos a favor desde el origen. Agilizar los procesos de devolución y compensación. Extender estos mecanismos al conjunto de las provincias. El problema está documentado, el costo es concreto y las soluciones técnicas existen.
5. Las industrias expuestas. Y las reglas del juego.
La apertura importadora tiene una lógica macroeconómica clara: bajar costos, incorporar competencia, combatir la inflación. Es una dirección razonable de política económica.
El problema es que algunas industrias nacionales (textil, calzado, juguetes, electrodomésticos, entre otras) operan con estructuras de costos que no pueden competir de manera inmediata con importaciones de países con monedas devaluadas, costos laborales significativamente menores y subsidios estatales implícitos.
Como planteamos en una nota reciente: pedir eficiencia y competitividad sin dar las condiciones para serlo es una exigencia vacía. La eficiencia no es una actitud, es el resultado de tener información, planificación y reglas de juego estables.
Una PyME no puede planificar su reconversión productiva si las reglas cambian cada trimestre.
Eso no significa proteger lo ineficiente. Significa reconocer que una apertura sin período de transición genera pérdidas de empleo que después son muy difíciles de revertir.
Aquí también los bancos tienen un rol que jugar. Las empresas que necesitan reconvertirse necesitan financiamiento para hacerlo. Sin crédito accesible, la reconversión es un deseo no un plan.
_Qué se puede hacer en el mediano plazo: mecanismos de transición ordenada para sectores intensivos en mano de obra. Plazos de adaptación reales. Líneas de crédito específicas para reconversión productiva. No es proteccionismo, es administración y gestión del cambio con horizonte.
6. La reforma tributaria: urgente y estructural
Una PyME argentina enfrenta 37 tributos distintos -18 nacionales, 8 provinciales y 11 municipales, conjuntamente con alrededor de 30 regímenes de percepción, retención y recaudación-. En total, aproximadamente 67 obligaciones tributarias regulares, según el IARAF.
El impuesto más señalado como nocivo es Ingresos Brutos. Y con razón: es un tributo en cascada que se aplica en cada eslabón de la cadena productiva. Cada vez que un insumo cambia de manos, paga.
Eso se acumula y se traslada al precio final. No solo erosiona la rentabilidad PyME, sino que también es inflacionario por naturaleza dado que, generalmente, la PyME lo traslada al costo de su producto o servicio.
El impuesto a los Débitos y Créditos tiene el mismo efecto: grava la operación bancaria independientemente del resultado. Una empresa puede estar perdiendo plata y pagar el impuesto al cheque igual.
El obstáculo es político y real: Ingresos Brutos financia a las provincias. Ninguna lo abandona sin un reemplazo garantizado. Pero eso no es excusa para no avanzar, sino que debe ser el punto de partida de la negociación.
_Qué se puede hacer en el largo plazo: reforma estructural que simplifique el sistema, elimine la cascada y reemplace los impuestos más distorsivos por un esquema más transparente, menos costoso para el aparato productivo y menos inflacionario para la economía en general.
Finalmente y, fuera de todo horizonte temporal, un tema que debe ser tratado como una política a largo plazo sostenible en el tiempo si, realmente, queremos que el ecosistema PyME siga creciendo:
7. Los bancos: ¿van a entrar a la cancha?
En Chile, el crédito bancario al sector privado representa el 103% del PBI. En Brasil, el 76%. En el promedio de América Latina, el 45%. En Argentina: el 12%.
Somos el país con menor penetración del crédito privado de toda la región por lejos.
El saldo real de crédito al sector privado en pesos disminuyó 1,9% en enero de 2026, según el Informe sobre Bancos del BCRA. Los encajes bajaron. La TAMAR convergió. El BNA anunció líneas al 25% TNA. Sin embargo, el crédito productivo no llega con la velocidad que el sector necesita.
Los bancos argumentan mora alta y riesgo elevado. Es un argumento válido desde su óptica de negocio. Pero un sistema financiero que solo presta cuando no hay riesgo no financia el desarrollo sino que administra el status quo. Y en ese status quo, Argentina sigue siendo el fondo de la tabla regional en penetración crediticia.
La pregunta es directa: ¿los bancos van a entrar a la cancha o se van a quedar en el banco de los suplentes?
_Qué se puede hacer en el corto plazo: líneas específicas para capital de trabajo con criterios de elegibilidad que reconozcan la situación real del sector.
_Qué se puede hacer en el mediano plazo: regulación que incentive el crédito productivo a PyMEs. Y que el sistema financiero entienda que la recuperación del consumo y la viabilidad de las empresas es también su negocio y no solo el de otro.
Estos siete ejes no son problemas separados. Son un sistema que se retroalimenta y que solo se rompe si se actúa sobre varios frentes al mismo tiempo.
Una familia que no puede consumir presiona las ventas de la PyME. La PyME con ventas en caída se atrasa en impuestos. El plan de pago caduca. El fisco embarga la cuenta operativa. La empresa reduce personal. Hay un empleado menos. Una familia más con ingresos reducidos. Menos consumo.
Al mismo tiempo: los saldos a favor en Ingresos Brutos inmovilizan capital que podría ser inversión. La apertura sin transición cierra empresas que podrían reconvertirse.
Los bancos que no prestan obligan a financiarse a tasas que destruyen rentabilidad. Y un sistema tributario de 67 obligaciones consume tiempo y recursos que podrían ir al negocio.
Cada eje refuerza al siguiente. Por eso ninguna medida aislada alcanza.
_En el corto plazo: oxígeno de caja para las PyMEs que hoy cumplen con esfuerzo desproporcionado. Reducción de cierres por razones fiscales evitables. Preservación del empleo en los sectores más golpeados.
_En el mediano plazo: recuperación gradual del consumo a medida que las familias reducen su carga de deuda. Más crédito disponible para inversión productiva. Capital de trabajo liberado desde los saldos a favor. Empresas con tiempo real para reconvertirse.
_En el largo plazo: una estructura tributaria que no penalice la producción en cascada, que no sea inflacionaria por diseño y que permita planificar con horizonte. Un sistema financiero que financie el desarrollo en lugar de administrar el status quo.
No hacen falta grandes gestos. Hacen falta decisiones concretas, tomadas en el momento correcto, por los actores que tienen la llave de cada solución.
Y tenés siempre presente que: detrás de cada número hay una decisión. Y detrás de cada decisión, casi siempre, hay una conversación que no se tuvo.
Esta newsletter existe para tener esa conversación.
Cada semana, una idea sobre finanzas, decisiones y negocios para empresarios PyMEs. Sin tecnicismos. Sin vueltas.
Si esto resuena con lo que vivís en tu empresa: Bienvenido a En Clave PyME.
Y si querés ir más allá de la lectura, en EMA Group Consultores trabajamos exactamente en eso.
Fabián Canoni es CFO de Fractional y Socio en EMA Group Consultores
Fuentes: Informe sobre Bancos ene-2026 · BCRA · Informe de Pagos Minoristas BCRA abr-2026 · IPC abril 2026 · INDEC · Encuesta de Supermercados ene-feb 2026 · INDEC · EMAE marzo 2026 · INDEC · SIPA ene-2026 · Secretaría de Trabajo · Régimen de Transparencia BCRA · UIA Relevamiento Saldos IIBB 2025 · IARAF · Consultora 1816 / Banco Mundial
