sábado 21 de marzo de 2026
  • Temas del Día

Alcanzaste el límite de 40 notas leídas

Para continuar, suscribite a Somos Pymes. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.

SUSCRIBITE
Pymes

PYMES: innovar para diferenciarse y crecer

16 de enero de 2020 - 13:11

Por Luis Dambra. ¿Cómo se crea una cultura de la innovación? ¿Por qué es clave para las PYMES en el contexto actual? ¿Cuáles son las principales barreras? ¿Qué implicancia tiene la transformación digital?

En un mundo donde lo que se valora de las empresas está asociado al conocimiento que detentan y las capacidades de aprendizaje permanente en detrimento de los bienes de producción, la innovación es fundamental para sobrevivir y proyectarse a futuro.

A su vez, la oportunidad que se abre con el mercado común europeo exigirá que para exportar será preciso la innovación para mejorar la competitividad, pero también será clave para defenderse de productos de alto valor agregado.

Si bien el gran beneficio que recoge la PYME que innova es escapar a la competencia por costos que plantean los chinos -la innovación nos permite obtener mayor margen en la venta de productos y servicios-, no todo es color de rosa. Es que no cualquiera puede innovar.

Allí podemos presentar dos causales. La primer barrera está vinculada a cuestiones exógenas que no controla: desarrollarse en una economía muy cerrada que no las obliga a competir, entonces no desarrollan una cultura innovadora.

La segunda sí es endógena y puede impulsarse por propia iniciativa: desarrollar un relacionamiento con el sistema científico tecnológico de manera de incorporar a los científicos en el proceso de innovación, algo que raramente acontece.

Los factores de la innovación

En vistas de favorecer una cultura de la innovación, pueden trazarse diferentes estrategias que contemplen contar con las siguientes personas clave: líder, seguidor rápido, seguidor, seguidor tardío, las cuales deben establecerse según las siguientes áreas: producto, procesos, canales, clientes, experiencia, modelo de negocio, soluciones, redes, marca, cadena de valor, organización.

En resumidas cuentas, es imprescindible tener un ejercicio de planificación con visión de largo alcance, desarrollar una hoja de ruta y un portafolio de proyectos innovadores, asignar un líder que lo lleve adelante (no en el tiempo libre) con una estructura que tenga procesos claros para experimentar y desarrollar innovación, un presupuesto, y crear constantemente cultura de innovación en las personas.

Típicamente, las empresas suelen innovar en productos y procesos, pero al no tener institucionalizado el ROI (Return on Investment), las incursiones pierden validez. A su vez, el ROI no debería ser el único elemento de evaluación.

Algunos otros elementos de evaluación deberían ser por ejemplo: Grado de innovación, (si es incremental, una nueva plataforma o una innovación radical), ¿Cuánto tiempo creemos que podemos tener la ventaja competitiva?, ¿se puede proteger la propiedad intelectual?, ¿Qué impacto social/ambiental tiene?, ¿Qué grado de escalabilidad se le puede dar al proyecto? Entre otros criterios de evaluación.

El futuro ya llegó: qué es el Internet de las Cosas y cómo se aplica en el campo

PYMES industriales apuestan a elevar su nivel de exportaciones

Si bien cada empresa debe armar su estrategia de innovación que abarca diferentes dimensiones o áreas y va más allá de los productos y procesos, la transformación digital presenta una gran oportunidad para innovar.

Tal es así que la tecnología, que es el conjuro de conocimientos, máquinas, equipos e instalaciones para poder generar un producto y o un servicio, requiere de la innovación para mantenerse vigente y competir en mercados cada vez más demandantes.

Aún así, con la tecnología no alcanza y con la voluntad no se llega. Lo que hace falta es impulsar una cultura interna que tenga la innovación como meta. En ese marco, el rol de la dirección de RR.HH. es clave ya que lo primero que se debe cambiar es la actitud de cada persona de una PYME a salir de su zona de confort, a aceptar los desafíos y a liberar su capacidad creativa.

Debería analizarse la posibilidad de incorporar incentivos individuales y de equipo, como así también métricas para evaluar a las personas por sus aportes innovadores.

Desde el punto de vista de los clientes, en la medida que las PYMES innovan, los clientes las valoran más ya que consideran lo disruptivo, esperan la novedad, aumentan sus expectativas en relación con la marca.

Pero así como en Argentina hay muchas PYMES que se atreven a cambiar su cultura y adquirir mayores capacidades de cambio e innovar, el contexto no acompaña la innovación sino la supervivencia.

El rol de las políticas públicas es actual es bajo, desde acciones de coordinación intersecretarías a impulsar un plan estratégico de los sectores industriales para favorecer la innovación basada en la ciencia y la tecnología.

Tampoco hay respaldo para el patentamiento de conocimientos y su difusión mundial; colaboración con las primeras exportaciones; así como tampoco una correcta articulación para insertar científicos en las PYMES para desarrollar las actividades de innovación.

Por último, resta transformar las formas de evaluar la carrera científica, orientándola a la investigación práctica para que la investigación termine en un producto o servicio en el mercado. Temas siempre pendientes que requieren respaldo y coordinación si es que Argentina quiere competir en un mundo exigente.



Luis Dambra es facilitador de la Asociación de Directorios Asociados (Adiras)

Seguí leyendo

Dejá tu comentario

Te Puede Interesar