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Productores rurales

Productores del NEA vuelven a combatir las malezas con métodos clásicos

29 de septiembre de 2016 - 18:56

Una investigación de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires detectó el abandono en la región de la siembra directa, en favor de la labranza convencional para controlar malezas resistentes y tolerantes a los herbicidas.

A esa conclusión llegaron los investigadores del departamento de Estimaciones Agrícolas tras una gira sobre el territorio comprendido por cuatro departamentos de la provincia de Formosa, la totalidad del Chaco y el este de Santiago del Estero.

Los especialistas pudieron detectar que con cada campaña agrícola la proliferación de malezas que compiten con los cultivos aumenta y causa dificultades para los productores.

En vistas de esto, los chacareros volvieron a utilizar la práctica de la labranza convencional, que al contrario de la siembra directa remueve la tierra para destruir las malezas que resisten a los agroquímicos.

La reciente gira llevó a los técnicos a recorrer en cinco días 1.500 km, relevar más de 15 localidades y analizar la evolución de la campaña 2016-2017 con toma de muestras de lotes de trigo y girasol.

Los analistas de la Bolsa de Cereales porteña descubrieron "diversas realidades productivas" en el NEA.

"Por un lado, sobre la Ruta Nacional Nº 16 y la Ruta Provincial 95 las unidades productivas son de tamaño mediano; en ellas el tradicional cultivo del algodón fue reemplazado parcialmente por la soja.

Mientras que ya sobre la Ruta Nacional Nº 89 tanto del lado chaqueño como santiagueño, los establecimientos son de gran tamaño y poseen tierras habilitadas durante las últimas décadas para la agricultura.

"En esta sub-zona cobra mayor importancia la siembra de gramíneas estivales, particularmente el maíz y el sorgo", precisó el informe sectorial.

Llegaron a la conclusión que "desde el punto de vista climático, la campaña de granos finos se caracterizó por registrar precipitaciones por pulsos que permitieron mantener un estado de regular a bueno en los cuadros de trigo".

"Por otro lado, se observó una gran cantidad de lotes trabajados en labranza convencional. Parte de esta práctica, se origina por la necesidad de controlar malezas resistentes y tolerantes, las cuales generan campaña tras campaña mayores dificultades a los productores", describió el estudio privado.

Durante la gira, las temperaturas comenzaban a incrementarse y los productores se encontraban a la espera de nuevas lluvias para asegurar la provisión de agua para los cultivos ya implantados.

"Se continuaban realizando barbechos tanto mecánicos como químicos para la nueva campaña de maíz, soja y sorgo 2016-2017", es decir de granos gruesos.

La superficie implantada con trigo para la campaña 2016-2017 se estimó en 260.000 hectáreas, un 18% superior a lo sembrado en el ciclo previo ya que en el ciclo anterior 2015-2016 el área cubierta fue de 220.000 hectáreas.

"El aumento en la superficie se debe principalmente a causas de índole técnico. Por un lado el control de malezas, y por otro lado para bajar napas en la zona sudeste de Santiago del Estero", plantearon los analistas.

Gran parte de los cuadros relevados de girasol fueron sembrados también bajo laboreo convencional, que consta de sucesivas pasadas de "rastras de disco desencontradas y rastra de dientes con rolo. En cuanto a los materiales de siembra, en su mayoría son convencionales".

Los productores de NEA esperan una menor presión de palomas durante el final de la campaña, disminución que estaría dada por el control realizado durante el invierno de la plaga y la mayor superficie sembrada con el cultivo, que minimiza los daños en cada lote por la gran abundancia de alimento para las aves.

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