El Gobierno de Japón decidió el viernes seguir negando a Rusia durante otro año más su estatus comercial de “nación más favorecida”, como parte de las sanciones económicas contra Moscú.
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SUSCRIBITELos aranceles incluyen una imposición del 5% sobre el salmón y del 6% sobre el cangrejo.
El Gobierno de Japón decidió el viernes seguir negando a Rusia durante otro año más su estatus comercial de “nación más favorecida”, como parte de las sanciones económicas contra Moscú.
La decisión de la administración encabezada por el primer ministro, Fumio Kishida, implica que todas las importaciones procedentes del gigante europeo seguirán sujetas a impuestos más altos hasta finales de marzo de 2025.
Es la segunda prórroga de las sanciones punitivas a las que el parlamento japonés dio luz verde en abril de 2022 para privar a Rusia durante un año de beneficios como la reducción de aranceles.
Esto se debió a la invasión a Ucrania, que se prolonga desde 2022.
Los aranceles incluyen una imposición del 5% sobre el salmón, frente al 3,5% anterior, y del 6% sobre el cangrejo, frente al antiguo 4%.
El ministro de Finanzas nipón, Shunichi Suzuki, dijo en una rueda de prensa recogida por la agencia nacional Kyodo que Japón abordará la agresión de Rusia en Ucrania en cooperación con la comunidad internacional.
Las autoridades monetarias japonesas admitieron que el país asiático no cuenta con “una línea defensiva concreta” frente a la rápida depreciación del yen, que cayó esta semana a niveles que no registraba desde julio de 1990.
“Todas las medidas son posibles para frenar los movimientos excesivos del yen”, afirmó este viernes el ministro de Finanzas, Shunichi Suzuki, en una rueda de prensa.
Allí explicó que “no existe una línea defensiva concreta” para hacer frente al mercado”.
Las declaraciones de Suzuki se producen ante las especulaciones de que la divisa local japonesa podría caer por debajo de los 152 yenes por dólar y esto llevar a una rápida intervención por parte del Ejecutivo, que no suele querer confirmar este tipo de acciones.
El yen se hundió brevemente a un mínimo de 34 años de 151,97 frente al dólar en Tokio el pasado miércoles.
La moneda japonesa se desplomó por última vez a 151,94 en octubre de 2022, antes de que Japón interviniera comprando yenes por dólares.
El yen viene registrando desde 2022 un progresivo abaratamiento que ha generado preocupación en el país y llevado a varias intervenciones monetarias por parte del Ejecutivo nipón.
Esta caída se venía asociando con la divergencia entre las subas de tipos de interés que se han sucedido en Estados Unidos y la política monetaria del Banco de Japón (BoJ), que mantiene la tasa de referencia en terreno negativo y se ha mostrado partidario de mantener sus medidas de estímulo ultraflexibles.