¿Todas? Bueno, tal vez no todas. Durante mucho tiempo la ciencia nos dijo que el cerebro era la única parte del cuerpo que ya no crecía ni mejoraba después del nacimiento. En otras palabras, a nivel de capacidad cerebral, nuestra vida era toda cuesta abajo.
Bueno, resulta que los últimos hallazgos echan por tierra con este antiguo supuesto. El cerebro crece y evoluciona toda la vida, en la medida en que lo usemos y lo sometamos a exigencias nuevas. Este descubrimiento dio lugar al nacimiento de la Neuroplasticidad.
Dijo Colin Milner, CEO del International Council on Active Aging: “En una época en que la gente está gastando dinero en cosas que van del Botox a los implantes de nalgas al blanqueamiento de la piel, hay un montón sucediendo alrededor de la vanidad. Y no hay nada que refuerce más nuestra vanidad que ser capaces de recordar con quién diablos estamos hablando”.
De ésto a que aparezcan gimnasios para el cerebro hay un sólo paso. Y obviamente ya alguien lo dio.
La realidad es que todavía no está comprobado que este tipo de cosas realmente hagan una diferencia apreciable en nuestra capacidad cerebral. Lo único que se sabe con certeza es que el cerebro necesita para mantenerse seguir aprendiendo cosas nuevas y enfrentando desafíos en terrenos novedosos.
Por eso, como dije en mi charla de Wordcamp, hacer gimnasia cerebral es una de las razones por las que blogueo. Y por eso también hace unos meses empecé por primera vez en mi vida a estudiar música y aprender a tocar un instrumento. Antes me parecía que armar un rompecabezas difícil o resolver un sudoku eran pérdidas de tiempo. Ahora lo veo como “hacer gimnasia”.
Finalmente, creo que el entrepreneurship, dentro de todas las actividades, debe ser de las más “brain-friendly”, ¿no les parece?
Por último, también está comprobado que la actividad aeróbica, tan buena para nuestro “cuore”, es también muy beneficiosa para el “coco”, al aumentar el abastecimiento de oxígeno.
Así que, si vamos a tratar de vivir mil años, mejor empezar ahora a exigir nuestras mentes y salir a trotar. No sea cosa de que al cumplir 400 ya estemos medio gagá.