Luego de la visita de una misión técnica del Gobierno a Washington y de una semana de reuniones internas en el Ministerio de Economía, el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional sigue en punto muerto.
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SUSCRIBITELuego de la visita de una misión técnica del Gobierno a Washington y de una semana de reuniones internas en el Ministerio de Economía, el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional sigue en punto muerto.
El vocero del organismo, Gerry Rice, reiteró que el organismo sigue trabajando con la Casa Rosada para cerrar el convenio y reconoció “entendimientos generales” pero sin profundizar en precisiones.
Para conformar el documento final del acuerdo es condición necesaria la sanción del Presupuesto Nacional 2022, que sentará bases mínimas para delinear los gastos de la administración central el año próximo.
La discusión con el FMI transcurre por el nivel de déficit fiscal y las herramientas disponibles por el Gobierno nacional para conseguir su reducción a una velocidad que permita en el menor tiempo posible recrear un superávit que asegure el repago de la deuda con acreedores privados e institucionales.
El organismo promueve esta acción como arma para frenar la inflación. El mismo pedido se le hizo al por entonces presidente, Mauricio Macri, cuando se le otorgó el crédito que hoy la Argentina debe refinanciar debido al fracaso del plan pergeñado entre el país y el FMI.
En rueda de prensa, Rice aclaró que todavía no hay fecha para cerrar el acuerdo. De allí que el oficialismo intente por todos los medios lograr la sanción del presupuesto en el plazo mínimo posible. Incluso evitando atender loas exigencias de la oposición.
El ministro Martín Guzmán proyectó un déficit primario para 2022 de 3,3% del PIB, porcentaje que se sobrentiende está consensuado con el staff técnico del FMI.
Entre los variados cuestionamientos, la oposición hizo foco en las fuentes de financiamiento que tendrá el presupuesto 2022 y sembró dudas sobre el dinero que puedan aportar organismo como FONPLATA y CAF, lo cual deja en la nebulosa la certeza del rojo presupuestado.