domingo 22 de marzo de 2026
  • Temas del Día

Alcanzaste el límite de 40 notas leídas

Para continuar, suscribite a Somos Pymes. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.

SUSCRIBITE
Karen Añais

Creó un “mini invernáculo” remoto en casa para recibirse de técnica agropecuaria

4 de junio de 2020 - 13:20

Para llevar adelante su tesis de práctica y ante la imposibilidad de ir a la escuela, una misionera de 18 años montó un mini laboratorio, aplicando tecnología inteligente.

Es sabido que la creatividad y la innovación afloran en momentos de crisis. Y si se trata de aplicarlas para aprender y superarse, esta ecuación funciona aún más.

Es el caso de Karen Añais, de 18 años, quien cursa el sexto año en el Instituto de Enseñanza Agropecuaria (IEA) 2 de San Pedro, Misiones, un pueblo de 40 mil habitantes, al límite con Brasil, que se dedica principalmente a la extensión rural.

En los dos últimos años del cursado, los alumnos tienen que trabajar en una tesis para ser técnicos.

“Decidí trabajar en el laboratorio en las buenas prácticas de laboratorio aplicadas al cultivo in vitro de vegetales, que tiene como finalidad mejorar la genética de distintos tipos de plantas. Durante el 2019, trabajé en la propagación de orquídeas y mandioca”, contó Karens.

“En nuestra escuela contamos con 20 variedades de mandioca, de las 38 que existen a nivel mundial. Decidimos crear un banco de germoplasma para tenerlo como reserva y también buscar una variedad que se adapte en nuestra zona y que sea gourmet. Así producirla más y darle un valor agregado”, siguió contando.

Al no poder asistir más a la escuela por la cuarentena, se vieron en la imposibilidad de continuar con trabajo.

SRA confirmó que el campo tiene "números importantes de producción"

La revolución Agtech: una oportunidad para la Argentina del futuro

“Teníamos que realizar la etapa de rustificación de las plantas, de aclimatación y debido a todo lo que pasó con el COVID 19 y el aislamiento no podemos ir a la escuela. Pensé en hacerlo en mi casa, pero no tenía todas las herramientas ni los insumos necesarios para poder trabajar con esas plantas que son muy vulnerables, entonces tuve que que pensar en una alternativa”, continuó explicando.

Mini invernáculo y esterilizador de sustrato

Ahí fue cuando surgió la iniciativa de crear un “mini invernáculo” que pudiera replicar lo mismo que trabajaba en el laboratorio de la escuela, con un valor agregado: construido con materiales reciclados.

“Mi papá tiene un negocio de informática y por eso contamos con partes de computadora, impresoras, coolers que permiten la ventilación del pequeño espacio y luz blanca. También incluimos una lámpara fluorescente de luz ultravioleta que facilita el control de microorganismos que puedan estar en el medioambiente y enfermar a las plantas, como alguna plaga”, detalló la futura técnica.

Una vez que lo confeccionó, quiso ir por más y aplicar tecnología inteligente para poder manejarlo remotamente: “Mi hermano, que es programador, desarrolló una aplicación para que lo pueda controlar desde el celular, la temperatura, la humedad, abrir y cerrar el sistema de refrigeración, entre otras cosas”.

Ello para la alumna es sumamente útil, ya que el invernáculo está en la casa de su padre y ella vive en otro barrio, en la casa de su madre.

El mini invernáculo automatizado fue creado en tres días, luego comenzaron con la etapa de la aclimatación, para rustificar las plantas.

“Entonces ahí surgió otro problema, ya que nosotros tenemos que trabajar con abono esterilizado, entonces decidí hacer un esterilizador de sustrato electrónico. Ahí también utilicé materiales reciclables que son dos latas de leche encimadas, la de abajo calienta el agua hasta su punto de ebullición y la lata de arriba pasa el vapor del agua por unos orificios, lo que permite que se esterilice el sustrato. Este proceso dura aproximadamente una hora”, explicó Karen.

El aporte de la escuela y la familia

Consultada acerca de cómo adquirió tantos conocimientos en ciencia y tecnología, la joven emprendedora contó que lo que aprendió sobre biotecnología lo adquirió de la escuela: “Tenemos posibilidad de trabajar con una profesional que es licenciada en Genética y es la que me está transmitiendo todo el conocimiento”.

En cuanto a cómo aplicar tecnología “lo adquirí por parte de mi papá y mis hermanos, porque ellos trabajan en eso y me fui involucrando por curiosidad”.

Un proyecto a futuro

Respecto a la posibilidad de expandir el proyecto, Karen adelantó que “la idea de esto es replicarlo a escala y mejorar la genética de nuestras plantas”.

“Queremos contactarnos con alguien del Ministerio de Agricultura Familiar, a fin de que sea un sistema adaptado por los productores de la zona en el corto plazo. No solamente puede hacerse con el cultivo de mandioca sino con todos los que queramos”.

Fuente: Agrofy News

Seguí leyendo

Dejá tu comentario

Te Puede Interesar