La calificadora Fitch Ratings consideró que el país "necesita un alivio significativo de la deuda", pero será un desafío para el gobierno afrontar posibles desacuerdos sobre el tipo y la magnitud de la reestructuración que se procurará.
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SUSCRIBITELa calificadora Fitch Ratings consideró que el país "necesita un alivio significativo de la deuda", pero será un desafío para el gobierno afrontar posibles desacuerdos sobre el tipo y la magnitud de la reestructuración que se procurará.
La firma privada resaltó que "el veredicto del FMI de que la deuda de Argentina es insostenible es consistente" con la opinión de la calificadora de que "el soberano necesita un alivio significativo de la deuda para superar sus desafíos de solvencia y liquidez".
Sin embargo, aclaró que "los posibles desacuerdos sobre el tipo y la magnitud del alivio de la deuda que se necesita, y cuánto ajuste fiscal es realista, podrían hacer que una reestructuración consensuada sea un desafío, particularmente a fines de marzo".
El informe reflejó que "la magnitud del alivio de la deuda que restablecería la sostenibilidad de la deuda está inversamente relacionada con la capacidad de ajuste fiscal del soberano".
Para la calificadora "un superávit del 3% del PIB estabilizaría la deuda sin alivio de la deuda, pero los vientos en contra políticos y económicos hacen que esto sea poco realista" y agregó que "Argentina carece de la capacidad para un ajuste de esta magnitud".
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A partir de las estimaciones del ministro de Economía, Martín Guzmán, quien trazó una ruta fiscal "realista" en la cual el déficit primario de Argentina no se equilibraría hasta 2023, Fitch considera que es un objetivo "más ambicioso de lo que parece".
"Sin embargo, sería menor que otros soberanos que lograron superávit primarios de 2% o más después de la reestructuración y dejarían un ajuste fiscal significativo para el próximo gobierno", planteó el trabajo.
La semana pasada, el FMI calificó la deuda argentina de "insostenible" porque el superávit primario necesario para reducir la deuda y las necesidades financieras a niveles manejables "no es económica ni políticamente factible".
El Fondo había estimado previamente que un superávit primario del 1% alcanzaría la sostenibilidad, pero se basó en gran medida en supuestos optimistas en torno a variables altamente inciertas (crecimiento del PIB, tipo de cambio real y primas de riesgo) que ahora son insostenibles.
Sobre el camino fiscal hacia la sostenibilidad, Fitch consideró que "el ajuste fiscal desde 2018 se ha basado en gran medida en aumentar los impuestos sobre los sectores económicos productivos y reducir el gasto de capital" pero "una mayor dependencia de tales medidas podría exacerbar los profundos desafíos de competitividad".
"La consolidación centrada en el gasto puede ser más favorable para el crecimiento a largo plazo, pero podría provocar una reacción política o popular y desafíos legales", subrayó.