Por Jacqueline Jones. Al igual que la marca, la identidad se incorpora a una dimensión mayor donde ya no se trata únicamente de identificar, sino de crear en la mente una imagen total, integrada y duradera, que será el efecto de coordinar los procesos de diseño y comunicación.
La marca no se diluye en esta evolución, sino que está presente en la propia génesis de la identidad corporativa, y permanece en ella como el núcleo de todo el sistema visual de identidad.
Así, lo que en su origen era un simple signo o una marca da lugar a todo un sistema evolucionado de signos, que se organiza muy precisamente en forma de un programa.
Del mismo modo en que se produjo esta evolución de la marca al programa de identidad, este se incluye ahora dentro de una nueva concepción que, más que una disciplina, es un conjunto de disciplinas, bajo la concepción de una actitud integradora de la empresa que es La Noción de imagen Global.
La imagen global, como una actitud que se despliega en todo un estilo de pensamiento de acción y de comunicación de la empresa.
En la imagen global, las disciplinas precedentes constituyen solo una parte de esta globalidad y en ellas son coordinados todos los recursos, criterios y soportes de actuación y de comunicación.
La imagen global no solo coordina las disciplinas precedentes en el orden del diseño, sino que las integra en un conjunto de disciplinas de design, y por esto mismo las potencializa y las trasciende en un proceso sinérgico.
En la dinámica de esta evolución que se inicia con la marca hay una acumulación progresiva de métodos y técnicas propios de cada estadio precedente.
De esta manera, no hay -de hecho- una absorción de una disciplina por la que la sucede sino una realimentación interna, que genera una fecundación de cada disciplina dentro de la siguiente.
Cada paso sucesivo en el diseño de identidad acumula en si su estadío anterior, y de este modo cada uno de ellos se desarrolla autónomamente fecundado por su precedente.
La imagen global es la tercera generación del diseño de identidad. Esta dinámica interna no tiene una finalidad en sí misma, sino que se incorpora a un contexto creciente de necesidades y exigencias que la empresa experimenta.
Estas fuerzas en interacción son a. Las nuevas necesidades que en el terreno del managment y el marketing retroalimentan las actuaciones de la empresa son b. Mientras que las disciplinas y técnicas de design, más adaptaciones de otras técnicas colaterales o generadas por las propias necesidades de la empresa son c.
Nuevos vectores intelectuales, conceptos, ideas y orientaciones, que responden o se anticipan a las nuevas necesidades, utilizando nuevos métodos y nuevas técnicas; es decir, nuevas formas de acción y comunicación.
Las mismas fuerzas centrifugas del circuito en interacción expulsan del mismo las necesidades ya superadas, las técnicas inservibles, las ideas obsoletas o inadecuadas, para afrontar las nuevas situaciones.
La característica dinámica del circuito está orientada por la fuerza del cambio, la creatividad y la innovación.
Lic.Jacqueline Jones
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