La inflación en Brasil se aceleró hasta el 4,14 por ciento interanual en marzo, presionada por los costos de los combustibles y de la alimentación, en un contexto internacional marcado por la guerra en Oriente Medio.
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SUSCRIBITEEl encarecimiento de los combustibles fue el principal factor del ajuste.
La inflación en Brasil se aceleró hasta el 4,14 por ciento interanual en marzo, presionada por los costos de los combustibles y de la alimentación, en un contexto internacional marcado por la guerra en Oriente Medio.
Así lo constató un informe del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE).
Los precios volvieron a encarecerse en marzo, después de haber caído hasta el 3,81 por ciento interanual en febrero.
Asimismo, el índice registró una alta del 0,88% mensual en marzo, 0,18 puntos porcentuales más que en el mes anterior.
Detrás del alza figuran los precios de los transportes y la alimentación, con subas mensuales del 1,6% y del 1,5%, respectivamente, y que tuvieron el mayor impacto sobre el encarecimiento reportado en marzo.
Parte de la aceleración de la inflación se debe al aumento de la gasolina, que se incrementó un 4,5% en marzo después de caer un 0,6% en febrero, y del diésel, que escaló un 13,9% frente al 0,2% del mes anterior.
La guerra iniciada por Estados Unidos e Israel contra Irán, así como el cierre del estrecho de Ormuz por el que pasa alrededor de un quinto del petróleo mundial, provocó alzas en el precio internacional del crudo.
Para responder a este aumento, el Gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva suspendió impuestos sobre la importación, ofreció subvenciones a las distribuidoras y reforzó la fiscalización para castigar movimientos especulativos.
El país importa alrededor del 30 por ciento y está, por tanto, más expuesto al baile de los mercados.
El Banco Central de Brasil, que sigue de cerca la evolución de la inflación, recortó la tasa de interés en su última reunión de marzo hasta el 14,75% anual, la primera reducción desde 2024.
Sin embargo, la incertidumbre en torno a la duración del conflicto en Oriente Medio crea dudas sobre si la institución mantendrá los recortes en sus próximas reuniones.
La actividad industrial de Brasil creció un 0,9 por ciento intermensual durante febrero, y empezó a mostrar señales de desaceleración.
Así lo mostraron los últimos datos del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE).
El aumento, el segundo consecutivo, fue menor que el registrado durante enero, cuando el sector avanzó un 1,8%, su mayor suba desde junio de 2024.
En su comparación interanual, la producción industrial disminuyó un 0,7 por ciento respecto al mismo mes del año pasado.
Las actividades que más crecieron en febrero respecto a enero fueron la automotriz (+6,6%) y la de los derivados del petróleo (+2,5%), mientras que retrocedieron la producción farmacéutica (-5,5%) y la metalúrgica (-1,7%).
El menor ritmo de la producción industrial pesó en la desaceleración sufrida por la economía brasileña en 2025, cuando el PIB del país se expandió un 2,3%, por debajo del 3,4% registrado en 2024.
El Gobierno y el sector privado atribuyen la desaceleración del sector a la alta tasa de interés, ubicada en un 14,75% después de que el Banco Central aprobara recientemente un recorte tras meses de estabilidad.
