Argentina consolidó en el primer semestre del año el superávit en su balanza energética, gracias a un aumento en las exportaciones de hidrocarburos y una caída en las importaciones de combustibles.
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SUSCRIBITEEsto se debió al "buen dinamismo de la producción de hidrocarburos y el desarrollo de infraestructura".
Argentina consolidó en el primer semestre del año el superávit en su balanza energética, gracias a un aumento en las exportaciones de hidrocarburos y una caída en las importaciones de combustibles.
Así lo mostró un relevamiento de la Cámara de Exploración y Producción de Hidrocarburos (CEPH).
Entre enero y junio, el excedente fue de 3.700 millones de dólares, un salto de 36 por ciento respecto al mismo período del 2024.
Según el estudio sectorial, las exportaciones energéticas permitieron un saldo comercial positivo en el comercio exterior argentino que, sin ese aporte, hubiese tenido signo negativo.
"El buen dinamismo de la producción de hidrocarburos y el desarrollo de infraestructura que permite evacuarla permitió incrementar un 11 % las ventas externas durante el primer semestre", subrayaron los especialistas de CEPH.
En la primer mitad del año, Argentina incrementó en un 10% sus exportaciones de gas natural, mientras que en junio los envíos de petróleo llegaron a los 371.000 barriles por día.
La suba de las ventas al exterior del sector contrastó con una caída del 39% en las importaciones.
"La mayor inyección de gas doméstico al sistema, habilitada por una producción sostenida y la mayor capacidad de transporte, fundó la menor necesidad de energéticos importados", ilustró el estudio privado.
El comportamiento de las exportaciones e importaciones del sector energético durante el primer semestre permite proyectar un saldo positivo de unos 6.000 millones para este año, de acuerdo a los cálculos de la CEPH.
El año pasado, Argentina recuperó el superávit en su balanza energética, que desde 2011 arrojaba saldos negativos -con la excepción de 2020, un año anómalo por los efectos de la pandemia-.
De acuerdo a datos oficiales, en 2024 el saldo positivo de la balanza energética argentina fue de 5.668 millones de dólares.
La clave del cambio de tendencia ha sido la creciente actividad en la formación de hidrocarburos no convencionales de Vaca Muerta, la segunda mayor reserva mundial de gas no convencional y la cuarta de petróleo de este tipo.
YPF comenzó la exploración en 2013 y desde entonces recibió inversiones por 50.000 millones de dólares.
Una década después del inicio de la explotación, la producción es récord, lo que permitió al país no solo reducir sustancialmente su necesidad de importación de gas en el invierno austral sino también contar con crecientes saldos exportables de hidrocarburos.
Vaca Muerta, en donde también operan petroleras como Shell, ExxonMobil, Chevron, Total, Wintershall, Vista, Pan American Energy (PAE), Pluspetrol y Pampa Energía, entre otras, ya representa más de la mitad del gas y del petróleo que produce Argentina.
Las recientes obras de ampliación de gasoductos y oleoductos han incrementado la capacidad de transporte y exportación.

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