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Opinión

Desafíos comerciales en el mercado farmacéutico veterinario y cómo afectan a las pymes de ese sector

Por qué impacta la intromisión de muchas empresas de la industria farmacéutica humana dentro del mercado veterinario. Análisis y reflexiones sobre la legislación vigente.
Somos Pymes | Lionel Paredes
Por Lionel Paredes 7 de julio de 2023 - 16:12

La industria veterinaria envía productos finalizados aproximadamente a 50 naciones, generando exportaciones por un valor de aproximadamente 400 millones de dólares anuales.

No obstante, para poder llevar a cabo esta labor, se encuentra en la necesidad de importar ingredientes activos que no se producen a nivel local. Estos componentes son utilizados posteriormente en la fabricación de los productos veterinarios que se exportan.

La misma tiene problemas para importar estos principios activos que necesita para elaborar productos que vende al mundo.

A esto actualmente se le suma el crecimiento acelerado que ha habido en los últimos 5 años de intromisión de muchas empresas de la industria farmacéutica humana dentro del mercado veterinario, afectando así a muchos laboratorios pequeños.

El marco regulatorio de los medicamentos veterinarios y humanos debería tener en cuenta las necesidades de las empresas del sector farmacéutico veterinario y el comercio de estos medicamentos en ese ámbito o entrecruzamiento comercial.

En verdad está todo legislado, el problema es que no se aplica en la práctica diaria.

La experiencia ha mostrado que las necesidades del sector de los medicamentos veterinarios difieren sustancialmente de las del sector de los medicamentos de uso humano.

Por ejemplo, la existencia de muchas especies animales diferentes crea un mercado fragmentado y la necesidad de grandes inversiones para hacer extensiva la autorización de medicamentos veterinarios existentes de una especie animal a otra y para cada una de sus diferentes indicaciones.

Además, los mecanismos de fijación de precios en el sector veterinario siguen una lógica completamente distinta. Por consiguiente, los precios de los medicamentos veterinarios suelen ser mucho más altos que los de los medicamentos de uso humano.

Por su tamaño en escala productiva y porque gozan de exenciones impositivas que no cuentan los medicamentos veterinarios (por ejemplo, no pagan IVA, entre otros impuestos); la industria farmacéutica veterinaria es solo una fracción comparada con la industria de los medicamentos de uso humano y, por las características/especificidades del sector veterinario, no puede compararse económicamente para el mercado de los medicamentos de uso humano.

Esta acción desleal ejercida por ciertas empresas del mercado farmacéutico de humanos hacia empresas del sector farmacéutico del mercado veterinario, afecta gravemente la actividad comercial internacional de medicamentos veterinarios, dado que la problemática no solo existe en Argentina sino en toda la región.

Los mayores problemas se dan con psicotrópicos, estupefacientes, antibióticos y medicamentos oncológicos.

El impacto se ve plasmado en un una reducción o perdida de mayores exportaciones de medicamentos veterinarios, por dicho intrusismo comercial de empresas no habilitadas para comerciar esos sus productos en el mercado veterinario.

Recientemente el presidente de la Nación, Dr. Alberto Fernández ha firmado el decreto 185/2023 que permitiría que ante la inexistencia de un medicamento veterinario para una determinada indicación, se pueda administrar en forma excepcional un medicamento de uso humano.

Este decreto no se cumple ya que se siguen comercializando medicamentos de humanos, cuando hay medicamentos veterinarios disponibles y en los casos que no hay una para una determinad indicación, lo excepcional se transforma en “rutina". Esta rutina, es los que impide que los laboratorios veterinarios puedan desarrollar nuevos medicamento específicos para animales.

Pero cuando consultamos cuál es el motivo detrás de la interferencia ilegal de empresas farmacéuticas de medicamentos para humanos en un mercado no autorizado

Nos explicaron que existen diversas razones para responder a esta interrogante, pero una de las principales es que “muchas empresas farmacéuticas de medicamentos para humanos se han vuelto obsoletas ante el avance tecnológico y comercial de nuevos fármacos más avanzados y sofisticados, como anticuerpos monoclonales, terapias dirigidas, medicamentos basados en virus oncolítico, entre otros”.

Al perder cuota de mercado, buscan entrometerse en mercados no autorizados.

Lamentablemente, estas prácticas distorsionan el mercado y afectan negativamente la actividad comercial, especialmente en el ámbito de la salud animal, y es necesario revertir esta situación.

Es fundamental garantizar que se prioricen los principios de competencia leal, equidad, inclusión y diversidad, con el fin de promover un mercado y una nación que progresen de manera saludable y por el camino adecuado”; señalaron fuentes de la actividad a este medio.

“La exportación de productos farmacéuticos veterinarios tiene su propia escala, no comparable a la medicina humana pero con una estabilidad en los nichos de mercados muy marcada y reconocida por la calidad y eficiencia de los productos argentinos”, expresó Martin Picón, ex gerente de CLAMEVET, cámara de laboratorios veterinarios argentinos.

A su vez las pymes de este rubro, se caracterizan por tener por lo menos un 80 % de su personal calificado o altamente calificado debido a los estrictos controles de calidad para poder respetar los estándares internacionales. Y la cualificación, desarrollo tecnológico, inversión en investigación de dichos productos marca la diferencia al momento de poner en valor la tonelada exportada.

Mientras en la exportación la tonelada de soja ronda en 500 dólares, el producto farmacéutico veterinario la tonelada ronda los 9000 dólares.

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