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Comercio electrónico

Pipireta, la PyME textil que sigue apostando por Argentina

Cómo logró consolidar el valor local en tiempos de importaciones, haciendo la diferencia a través de la identidad y el arte.

Somos Pymes | Redacción Somos Pymes
Por Redacción Somos Pymes 24 de agosto de 2026 - 13:36

Pipireta es una PyME textil nacida en Paternal que comercializa prendas exclusivamente online a todo el país, tanto por mayor como por menor.

Fue creada hace hace 17 años por Eugenia Corigliano y Adrián Damiano.

Ante un escenario actual de fuerte competencia, por la entrada de importaciones, eligieron un camino diferente al de buena parte del sector.

Su apuesta está centrada en la producción local, el diseño propio y una identidad argentina como diferencial de negocio.

Nacimiento y expansión de la marca

Pipireta nació hace 17 años con la búsqueda de hacer prendas distintas, con identidad, y de construir una marca que pudiera reconocerse.

"Desde el principio apuntamos al arte, al color y a generar un producto que llamara la atención. No queríamos hacer simplemente ropa", señaló Eugenia Corigliano en una entrevista con Somos Pymes.

"Queríamos crear prendas que tuvieran una personalidad propia y que, cuando alguien las viera, pudiera reconocer que eran de Pipireta", aclaró.

Acerca del progreso a lo largo de estos años, Eugenia reconoció: "La identidad siempre estuvo. Lo que fue cambiando fue la manera de expresarla y también nuestra mirada sobre el contexto".

"Hace un tiempo empezamos a profundizar mucho más en lo argentino, especialmente cuando vimos que muchos colegas comenzaron a buscar alternativas de fabricación en otros países o directamente a importar producto terminado", describió.

Y sostuvo: "Nosotros decidimos ir en contra de esa tendencia. Pensamos que también era una oportunidad para demostrar que acá se puede hacer un producto hermoso, de calidad y con identidad. Cuando se puso de moda comprar afuera, nosotros quisimos poner de moda a Argentina".

"Empezamos a ilustrar a Argentina. A llevarla a nuestras prendas y a convertirla en parte central de nuestra identidad. Por eso incorporamos a nuestros diseños el lema 'Hecha en Argentina', como una manera de mostrar que lo que se produce acá puede ser único", resaltó la empresaria.

"No queremos que sea solamente una etiqueta que diga dónde se fabricó una prenda. Queremos que sea parte del concepto de la marca. Que quien compre una Pipireta entienda que detrás de ese producto hay diseño, trabajo, creatividad y una decisión de producir acá", completó.

Escapando a la coyuntura de la industria

¿Por qué decidieron profundizar esa identidad justamente en un momento en el que buena parte del sector mira hacia afuera? "Porque justamente nos pareció que era el momento de hacerlo", contestó la protagonista de la historia.

"Cuando el mercado empieza a llenarse de productos importados y muchos actores buscan producir afuera para conseguir mejores costos, nosotros pensamos que había otra posibilidad", admitió.

"Si no podemos competir desde el precio, tenemos que competir desde aquello que nos hace diferentes. Y ahí aparecen el diseño, el arte, la creatividad y la identidad. No podemos competir en precio con determinados productos importados, pero podemos competir con lo que mejor sabemos hacer. Nuestra creatividad y nuestro diseño. Eso también te obliga a sacar lo mejor de vos", exclamó la experta.

En esa línea, confesó que la reciente apertura de las importaciones cambió la manera de pensar el negocio.

"La industria textil argentina siempre tuvo desafíos, pero el contexto actual obliga a adaptarse constantemente. Hay cambios en los costos, dificultades para planificar la producción, modificaciones en los hábitos de consumo y una competencia que hoy viene también desde productos fabricados en otros países", ilustró.

"A eso se suma que estamos atravesando un escenario de recesión. La combinación de menor consumo, cambios de costos y apertura de las importaciones hace que cada decisión empresarial tenga que ser mucho más pensada. Pero también creemos que los momentos difíciles obligan a revisar qué es lo que realmente tiene valor en una marca. En nuestro caso, esa respuesta fue la identidad", especificó.

Y destacó: "Buscamos que lo que dibujamos sea algo que te identifique. Que cuando lo veas sientas que es para vos. Que te guste usarlo, que lo lleves con orgullo. Todo el tiempo pensamos qué sentimos como argentinos y cómo podemos trasladarlo al arte".

"Esa es una búsqueda permanente. No se trata de poner un símbolo argentino porque sí, sino de encontrar una manera de representar cosas que nos pertenecen, que forman parte de nuestra cultura y que generan identificación", puntualizó.

¿Hay también una decisión cultural detrás de esa estrategia comercial? "Sí. Creemos que es una forma de defender lo propio. Durante mucho tiempo nos acostumbraron a usar banderas de otros países como parte de la moda, como si fueran solamente un recurso estético. Y nosotros nos preguntamos por qué no usar la nuestra", dijo Eugenia.

"¿Por qué no convertir nuestros símbolos, nuestros paisajes, nuestras costumbres y nuestra manera de ver el mundo en elementos de diseño? ¿Por qué no hacer de lo argentino algo que también dé ganas de llevar puesto? Ahí encontramos un lugar muy propio", enfatizó.

"El lugar ocupa el arte dentro del modelo de negocio es fundamental. Está en el origen de la marca y sigue siendo una de las principales herramientas de diferenciación. Nuestros diseños buscan llamar la atención, pero también generar identificación", aseveró la referente sectorial.

Y subrayó: "Queremos que haya algo detrás de cada ilustración. La idea es que una persona vea una prenda y no solamente piense que es linda. Queremos que sienta algo, que encuentre una referencia, una historia o una parte de sí misma".

"En cada diseño tratamos de llevar una mirada propia sobre lo argentino. Hay una búsqueda permanente de color, de ilustración y de elementos reconocibles, pero también de reinterpretarlos de una manera que tenga que ver con Pipireta", indicó.

"Ahí aparece algo muy importante. No buscamos copiar tendencias. Buscamos generar productos que puedan convertirse en una identidad. Que una persona vea una determinada combinación de colores, una ilustración o un concepto y pueda reconocer la marca", graficó.

¿Cómo funciona actualmente la empresa?

"Estamos en Paternal, en la Ciudad de Buenos Aires, y nuestra venta es exclusivamente online. Vendemos a todo el país, tanto por mayor como por menor", afirmó la entrevistada.

"El canal digital nos permite llegar a distintos puntos de la Argentina y sostener una relación directa con nuestros clientes. nos obliga a estar muy atentos a lo que sucede, porque el consumidor cambia, las tendencias cambian y las condiciones del mercado también", confió.

¿Qué significa sostener una empresa textil durante 17 años? "Significa haber aprendido a adaptarse. En 17 años atravesamos distintos contextos económicos, cambios en los costos, modificaciones en los hábitos de consumo y diferentes momentos para la industria. Emprender en el sector textil implica convivir con la incertidumbre", aseveró Corigliano.

Y amplió: "La planificación de la producción es compleja porque hay muchas variables que pueden cambiar. Pero también aprendimos que cuando hay un propósito claro, los desafíos se pueden transformar en motivación. En nuestro caso, ese propósito siempre fue hacer algo diferente y construir una marca con identidad".

Acerca del mayor aprendizaje empresarial de estos años, Eugenia contestó: "Entender que emprender no es solamente vender ropa. Es construir relaciones. Con talleres, ilustradores, proveedores y clientes. Pipireta no existiría de la misma manera sin esa red de personas que participa del proceso y que cree en lo que estamos haciendo. Una marca se construye con producto, pero también con vínculos. Y eso es algo que aprendimos con el tiempo".

"Cuando decidís producir en Argentina, hay toda una cadena detrás. Hay talleres, proveedores, diseñadores, ilustradores y trabajadores que forman parte del proceso. Por eso cada prenda tiene un componente que va mucho más allá del producto terminado. Cuando decimos 'Hecha en Argentina', hablamos también de todas esas personas que hicieron posible que esa prenda exista", aludió.

¿La producción nacional puede convertirse en un diferencial y no solamente en una dificultad de costos? "Creemos que sí. Obviamente, producir en Argentina tiene desafíos y costos que hay que afrontar. Pero también tiene un valor que podemos transformar en diferencial", sentenció la empresaria.

"Nuestra apuesta es demostrar que acá se pueden hacer productos hermosos, originales y de calidad. Que no todo lo que viene de afuera es necesariamente mejor y que tampoco tenemos que resignarnos a competir solamente desde el precio. Hay cosas que solamente podemos hacer nosotros porque tienen que ver con nuestra cultura, con nuestra mirada y con lo que somos", alertó.

Sobre el rol que juega la humanización de la marca en este escenario, explicó que es "cada vez más importante".

"Aprendimos que detrás de una marca hay personas y que los clientes también quieren saber quiénes están detrás de los productos que compran. Humanizar Pipireta significa mostrar ese proceso, contar por qué hacemos lo que hacemos y transmitir que hay una decisión detrás de cada prenda. También significa escuchar. Entender que una empresa tiene que moverse con el contexto y cambiar constantemente", enumeró.

¿Qué buscan hoy cuando diseñan una nueva colección o una nueva prenda? "Buscamos que tenga identidad. Que no sea una prenda más. Que cuando alguien la vea pueda sentir que tiene algo que ver con ella. Nos interesa mucho esa relación emocional con el producto. Que te guste usarlo, que lo lleves con orgullo y que puedas sentir que estás llevando algo que representa una parte de vos", confirmó la emprendedora.

Seguir apostando por la industria argentina "significa sostener una convicción. Sabemos que no es el camino más sencillo y que muchas veces las condiciones del mercado hacen que sea difícil competir. Pero también creemos que justamente por eso hay que encontrar nuevas maneras de hacerlo", dijo.

Pero planteó: "No podemos competir en precio con todos. Entonces competimos con creatividad, diseño, identidad y calidad. Y esa competencia nos obliga a seguir buscando, a seguir creando y a no quedarnos quietos".

"Hoy, más que nunca, creemos que cada prenda hecha en Argentina representa mucho más que una compra. Representa trabajo, creatividad y la decisión de seguir apostando por la industria nacional. Y, sobre todo, representa una pregunta que está en el corazón de Pipireta desde hace tiempo. Si durante tantos años usamos como moda los símbolos de otros países: ¿Por qué no usar los nuestros?", concluyó.

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