Esta tendencia global, lejos de frenarlos, llevó a los dueños a analizar cómo volver, una vez más, a buscar nuevos caminos. Y para eso eligió trabajar un área que, todavía, está en los albores, pero que tiene un sólido pronóstico de crecimiento.
En una entrevista con Somos Pymes, Nora Palacios, cofundadora de Counter, explicó cómo fue la experiencia y entregó un consejo a otros emprendedores que enfrentan dificultades día a día.
Evolución de una PyME argentina
"Counter nació en 1986, cuando junto a mi esposo Rodolfo Carlés decidimos dedicarnos a la venta y reparación de máquinas contadoras de billetes", afirmó la protagonista de la historia en el comienzo de la charla.
"Durante casi cuatro décadas fuimos referentes y aun hoy lo somos, en la gestión inteligente del efectivo para bancos, comercios y empresas de recaudación. Siempre dedicados al negocio B2B", reseñó.
E ilustró: "Empezamos siendo solo nosotros dos, haciendo todo -depto técnico, oficina y depósito- en un departamento de apenas 45 metros cuadrados".
"Recién en 2015 abrimos nuestro primer local propio, cuando ya éramos seis personas, y seguimos creciendo incluso durante la pandemia", continuó.
"Hoy somos 27 personas, con tres locales propios y una flota de catorce vehículos propios, lo que nos permite garantizar a nuestros clientes de todo el país soporte y asistencia en menos de 24 horas", enfatizó.
Sobre el proceso de reconversión, Palacios admitió: "El uso de máquinas de contar billetes, que nos hizo crecer como empresa durante décadas, empezó a tocar un techo: el efectivo viene cediendo terreno en todo el mundo frente a las tarjetas y las billeteras digitales".
"No es una crisis económica puntual como las que ya conocíamos, sino un cambio de costumbres de fondo que no excluye a estas máquinas, pero las coloca en sectores puntuales de la economía. Nuestro core de negocio continúa siendo la gestión del efectivo, pero necesitábamos diversificarnos", precisó.
"Esa señal nos llevó, con Rodolfo, a salir a buscar el próximo capítulo del negocio antes de que el cambio nos pasara por encima", confió.
"La decisión terminó de tomar forma casi por casualidad, en una feria industrial en Alemania: al final de una jornada larga y agotadora entramos al pabellón de soluciones robóticas y quedé fascinada", relató de manera jocosa.
"Ahí entendimos que la robótica colaborativa, que durante años habíamos descartado pensando que era "cosa de Europa o Estados Unidos", podía ser nuestra próxima etapa", subrayó.
Las soluciones que hacen la diferencia
En ese sentido, Palacios declaró: "Representamos y vendemos robots colaborativos, humanoides y cuadrúpedos, pensados para resolver problemas operativos de limpieza, logística, empaque y atención al público, tanto en robots de uso general como en soluciones diseñadas para nichos verticales específicos".
"Apuntamos a que sirvan tanto a empresas argentinas chicas como grandes, sea en producción o en servicios. Y esto no reemplaza lo anterior: seguimos comercializando todo lo necesario para la gestión eficiente de efectivo -clasificadoras, aceptadores y recicladoras de billetes, terminales de autoservicio-", especificó la líder empresarial.
Y advirtió: "No cambiamos de identidad, la profundizamos: somos una empresa que resuelve problemas operativos con tecnología de punta y respaldo técnico serio y en serio".
Al ser consultada sobre cómo es manejar una PyME argentina con casi 70 años, la creadora de Counter mencionó: "A una edad en la que muchos ya piensan en el retiro, lo que me impulsa no es la ambición de crecer por crecer, sino algo más básico: no quedarme parada mirando cómo el mundo cambia sin nosotros".
"Cuarenta años en un mismo rubro te pueden volver experto o te pueden volver obsoleto, y la diferencia la marca la curiosidad", argumentó.
"Cuando entendimos que el efectivo tenía un techo, tuvimos dos caminos: administrar la retirada o salir a buscar el próximo capítulo. Elegímos lo segundo, porque para nosotros retirarnos no es dejar de trabajar, es dejar de aprender, y a eso todavía no estamos dispuestos", exclamó.
Según la referente del sector, "manejar una PyME en Argentina a esta altura de la vida es, también, haber entrenado el músculo de 'empezar de nuevo' más de una vez -con la Convertibilidad, con la crisis de 2001- y saber que ser empresario acá no es un título que se recibe una sola vez, sino un examen que se rinde todos los días", aseveró.
"Sí, atravesamos la Convertibilidad, la crisis de 2001 y varios ciclos económicos más, y cada uno nos obligó a repensar el negocio. El momento que estamos viviendo ahora es distinto a esas crisis anteriores: no es un problema económico puntual, sino un cambio de época y de mentalidad", reflejó Nora.
"El uso del efectivo cede ante las tarjetas y las billeteras digitales a nivel global, y nuestro negocio original, necesitaba de algo mas... La diferencia con las crisis de antes es que esta vez no se trata de esperar a que la macroeconomía se acomode, sino de asumir que el modelo de negocio en sí está cambiando, y que la respuesta correcta es salir nosotros a buscar el próximo capítulo antes de que otro lo escriba por nosotros", definió.
Un consejo para los emprendedores
"Que la fecha de vencimiento de una empresa no la ponen la edad ni los años que lleva en el mercado: la pone uno mismo el día que deja de hacerse preguntas", subrayó Palacios.
"El miedo a innovar es normal, nosotros también lo sentimos; la diferencia es no dejarlo tener la última palabra", especificó.
"Mi consejo concreto es salir a ver qué se está haciendo afuera, aunque sea por curiosidad y sin un plan armado -nuestro giro a la robótica nació así, casi de casualidad, en una feria-; rodearse de gente que sepa más que uno en lo nuevo, incluidas las generaciones más jóvenes; y entender que reinventarse no es traicionar lo que uno construyó, sino la forma de cuidarlo", dijo.
"En la Argentina, quien no se reinventa desaparece, y quien se anima tiene más historia por delante de la que cree", concluyó la experta.