Jeremías Aisenberg, es un psicólogo recibido en la UBA que se convirtió en influencer multiplataforma con amplia respuesta en Spotify, Instagram, TikTok.
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SUSCRIBITEEl protagonista de la historia demostró que hay diferentes maneras de llegar a la gente a través de la ciencia dedicada a estudiar la mente.
Jeremías Aisenberg, es un psicólogo recibido en la UBA que se convirtió en influencer multiplataforma con amplia respuesta en Spotify, Instagram, TikTok.
Su especialidad es encarar temas complejos con cierta gracia, con el objeto de que aquello que, a priori, aparece como dramático, pueda sobrellevarse a través de la comedia.
En ese rumbo de vida, conduce un programa en Radio Zónica para captar la atención de oyentes de una tribu heterogénea pero en su mayoría millennials y centennials.
Con su estilo único y un enfoque innovador, hace con su trabajo algo que el propio Sigmund Freud nunca hubiera imaginado. También tiene un blog.
En una entrevista con Somos Pymes, Aisenberg explicó cómo logró ponerle ritmo de stand up a las cuestiones de diván.
Al describir por qué optó por este camino, el licenciado admitió: "Todo empezó cuando entendí que era una fotocopia".
Luego de eso "vino lo genuino porque el estilo aparece cuando no lo buscás. Tampoco se puede tener como estilo no tener estilo", continuó.
"Como cuando te olvidás una palabra y te entregás al olvido, ahí, solo en ese momento, aparece la palabra tan familiar que no te acordabas. Bueno, con el estilo pasa lo mismo. No sé si soy descontracturado. Contracturarse es insistir en algo que cada uno sabe que no va a pasar", argumentó.
Sobre la estrategia para ganar la confianza de sus pacientes, explicó: "Nunca falla la verdad. Por lo menos en mi consultorio, la gente siente el patadón amoroso, el deseo de escuchar, las ansias de afrontar una apuesta, pero nunca hablo desde un saber teórico".
En tiempos de transformación digital, el especialista puntualizó: "Encontrarse en el consultorio no garantiza la presencialidad, así como hacer una sesión telefónica no la vuelve necesariamente virtual".
"No he recibido críticas de colegas ni las he hecho. Es más, cuando un colega me consulta por una derivación, le pido que no me cuente nada, prefiero escuchar a la persona", relató Aisenberg sobre la relación con sus pares.
"Sí he recibido algunas críticas indirectas por animarme a tener ese estilo propio del que hablaba antes. La crítica también es una oportunidad, así como lo son los debates", admitió al respecto.
"Cuando enseguida la cosa se vuelve personal, las críticas son una pérdida de tiempo. Me parece que hay que correrse un poco como persona y conversar sobre cómo podemos ayudar a las personas que nos piden ayuda", afirmó.
Y enfatizó: "Un psicólogo es una función que tiene que acompañar a ese que nos consulta, para lograr sus objetivos, y no educar a la gente como si el profesional pudiese dar 'clases de vida'”.
Acerca de su visión sobre los enfoques más tradicionales dentro de la psicología, Jeremías exclamó: "En este punto soy muy riguroso".
"Respeto cualquier disciplina, terapia, escuela o propuesta alternativa. Todos buscamos vivir un poco mejor, dejar de sentir esa frustración constante, la impotencia de no poder resolver cuestiones que pensamos que para todo el mundo son cuestiones menores, habitando una especie de karma o destino imposible de cambiar".
La metodología de Aisenberg se está sintiendo cada vez más entre la comunidad y sus métodos están al alcance de la mano de las personas.
"He logrado facilidad para acercarme al paciente pero sin confundir los lugares. El mundo cambió y lo hace constantemente", graficó en conversación con Somos Pymes.
"Por eso hay que encontrar una posición que sea siempre contemporánea. No busco que pensemos igual porque creo que si dos personas piensan lo mismo, hay una que no está pensando. La relación terapéutica es dispar. Ni amigo (tradicional), ni cómplice, ni nada de eso", ilustró.
Al ser consultado sobre la posibilidad de que esta metodología permita abrirse más que en otras experiencias terapéuticas, Jeremías dijo: "Constantemente. Es lo único que sostiene mi práctica diaria".
"Si eso no sucediese en un tiempo lógico y no cronológico, le sugiero que busquemos otro espacio. Acá lo que importante son las consecuencias, que no siempre se ven como los resultados. No son lo mismo. Un resultado puede ser momentáneo. Las consecuencias no", reflejó.
Según Aisenberg, "el psicólogo debe ocuparse de romper esas asociaciones ilícitas que lastiman a la gente".
"Pero un psicólogo no es un cura, ni un policía, menos un penitenciario. Cuando Freud recibía a un paciente le decía: 'Cuénteme lo que sabe de usted, lo demás lo iremos descubriendo juntos'", concluyó.