IBM logró enfriar su sistema cuántico por debajo de los 15 milikelvin, equivalentes a unos 273,135 grados centígrados bajo cero y muy cerca del cero absoluto (-273,15 grados).
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SUSCRIBITELo hizo con el objetivo de conectar cientos de chips para su primera computadora cuántica del mundo tolerante a fallos.
IBM logró enfriar su sistema cuántico por debajo de los 15 milikelvin, equivalentes a unos 273,135 grados centígrados bajo cero y muy cerca del cero absoluto (-273,15 grados).
Se trata de un avance con el que pretende desarrollar en 2029 la primera computadora cuántica del mundo tolerante a fallos.
En un comunicado, la compañía creó nuevos módulos de refrigeración cuántica capaces de operar a temperaturas inferiores a 15 milikelvin, aproximadamente 180 veces más bajas que la del espacio profundo.
Este avance constituye un hito en el desarrollo de IBM Quantum Starling, el "primer ordenador cuántico tolerante" a fallos del mundo, que la compañía prevé presentar en 2029.
Éste incorporará mejoras en corrección de errores, diseño de procesadores, decodificación e ingeniería de sistemas, siempre según la compañía.
IBM consiguió refrigerar simultáneamente dos módulos dentro de un mismo entorno, un requisito necesario para conectar cientos de chips cuánticos y construir ordenadores más potentes, capaces de abordar problemas de gran complejidad.
El nuevo diseño, con forma de caja, permite colocar los módulos en una fila compacta y aprovechar mejor el espacio para conectar directamente los procesadores.
Estos acopladores permiten vincular chips cuánticos independientes para que intercambien información y funcionen como partes de un ordenador cuántico de mayor capacidad.
La hoja de ruta de IBM contempla utilizar en 2027 estos acopladores para conectar varios procesadores en un ordenador cuántico con al menos 1.000 cúbits programables, que pueden emplearse directamente para realizar cálculos.
Los planes de IBM para Starling se presentaron el año pasado con un nuevo código de corrección de errores que reduce drásticamente los recursos físicos necesarios para alcanzar la tolerancia a fallos.
El fabricante finlandés de equipos de telecomunicaciones despedirá a la mayor parte de su plantilla en el gigante asiático y cerrará la mayoría de sus instalaciones antes de que termine este mismo año, retirándose del que llegó a ser su principal mercado a nivel mundial ante el auge de rivales locales.
Según fuentes citadas por el diario hongkonés South China Morning Post, la compañía anunció la reducción de sus operaciones en el gigante asiático durante una videoconferencia interna este mes, y el plan consistiría en mantener únicamente los servicios posventa mientras se lleva a cabo una "salida paulatina del mercado".
En total, Nokia tenía unos 7.200 empleados en la región -sumando los de China continental, Hong Kong y Taiwán, aunque la iniciativa en cuestión se refiere al primero de esos territorios- al cierre de 2025, y contaba con centros en importantes ciudades chinas como Pekín o Shanghái.
La información apunta a que tanto las divisiones de redes móviles como de infraestructura de redes de Nokia China afrontarán rondas de despidos de aquí al final del presente ejercicio.
El medio especializado Light Reading ya había anticipado el cierre del centro de investigación y desarrollo (I+D) de la tecnológica nórdica en Hangzhou (este), especificando que comportaría la pérdida de 1.600 puestos de trabajo.
Nokia confirmó esa noticia y aseguró que estaba "dando pasos para alinear mejor sus operaciones en China con su modo global de operación".
Acerca de su salida casi total del país, la firma reconoció que sus negocios en China "se han reducido de forma sostenida estos últimos años", por lo que se veía obligada a "ajustar su huella operativa" para "afrontar esta realidad".
Un empleado de un centro de Nokia en Shanghái explicó que, en los últimos años, las agencias gubernamentales y las compañías estatales han otorgado preferencia a tecnologías y equipamiento nacionales en detrimento de fabricantes extranjeros como Nokia, que también han visto reducirse su mercado entre clientes privados en el país.
De hecho, entre 2019 y 2025, la facturación de Nokia en China cayó desde 1.840 millones de euros a 913 millones, y el peso de la región sobre el total de los ingresos bajó desde un 7,9% a un 4,6%.
Nokia entró en China en 1985 y fue clave en la construcción de la red nacional en los 90, erigiéndose asimismo en una de las marcas más populares de telefonía móvil en el país, al que llegó a convertir en su mercado más importante en 2010, cuando alcanzó un pico de facturación de 7.620 millones de euros.
Sin embargo, especialmente a partir la construcción de la red nacional de quinta generación (5G), la compañía finlandesa perdió terreno frente a incipientes rivales locales como Huawei o ZTE, una situación que han replicado otras tecnológicas como IBM o Amazon y que también se ha dado en múltiples sectores como el automotriz.
