La Unión Industrial de Santa Fe (UISF) mostró su preocupación por la dificultad de los empresarios del sector para recuperar niveles de actividad en un contexto donde el "carry trade" se posiciona como principal herramienta de inversión.
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SUSCRIBITELa entidad remarcó que es más negocio el “carry trade” que la producción.
La Unión Industrial de Santa Fe (UISF) mostró su preocupación por la dificultad de los empresarios del sector para recuperar niveles de actividad en un contexto donde el "carry trade" se posiciona como principal herramienta de inversión.
El presidente de la entidad, Cristian Fiereder, advirtió que "es la señal de una ambigüedad profunda: buscar el 'desarrollo' mientras, en el camino, se debilitan las piezas fundamentales que deben construirlo".
El dirigente graficó que el deterioro de la industria impacta directamente en la estabilidad de la clase media.
En ese sentido, criticó que el actual modelo económico prioriza los indicadores financieros por sobre el funcionamiento de las fábricas.
Según la entidad, esta situación genera un escenario donde el rendimiento financiero resulta más atractivo que el esfuerzo de transformar materia prima en valor agregado.
Fiereder afirmó que "un país con sus cuentas en orden, pero con sus naves industriales vaciándose, es, en definitiva, un país que está hipotecando su futuro".
La UISF subrayó que el equilibrio fiscal es un paso necesario pero insuficiente si se ignora la caída del consumo y los altos costos de producción.
Para el directivo, "la riqueza de una nación no se mide solo en sus cuentas fiscales, sino en la fortaleza de su sistema productivo y en la estabilidad de su clase trabajadora".
En ese sentido, indicó que el ordenamiento de las cuentas públicas debe servir para reducir la carga impositiva sobre el trabajo y la producción, evitando sostener únicamente esquemas financieros volátiles.
La industria reclama condiciones de equidad para enfrentar la apertura comercial, citando asimetrías en costos logísticos, energéticos y tributarios.
Fiereder aclaró que "no se trata de pedir privilegios, sino de reconocer las asimetrías que enfrentamos quienes pagamos impuestos, aportes y contribuciones".
Y esgrimió que la falta de competitividad del productor local provoca una reducción del tejido industrial y una mayor precarización laboral, lo que obliga a los trabajadores al "multitrabajo" para sostener su calidad de vida.
Finalmente, planteó la necesidad de un modelo de poner en marcha que integre la educación técnica y el conocimiento tecnológico con la producción para asegurar la movilidad social.
