El proyecto de reforma laboral impulsado por el oficialismo tendrá un costo fiscal total que ascenderá al 0,83 por ciento del Producto Bruto Interno.
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SUSCRIBITEEl nivel de empleo “depende del crecimiento de la actividad económica”.
El proyecto de reforma laboral impulsado por el oficialismo tendrá un costo fiscal total que ascenderá al 0,83 por ciento del Producto Bruto Interno.
Así lo mostró el más reciente informe de la consultora Invecq.
La mayor parte (0,5%) corresponde a la reducción de las contribuciones patronales del capítulo laboral, indicaron los expertos de la firma privada.
El 0,33% restante obedece a los incentivos tributarios, explicados principalmente por la baja en el Impuesto a las Ganancias corporativo (0,2%) y la eliminación de algunos Impuestos Internos (0,1%).
El Gobierno envió al Congreso la “Ley de Modernización Laboral”, iniciativa que busca actualizar las condiciones del mercado y fomentar el empleo formal.
Asimismo, se suman artículos correspondientes a la reforma impositiva.
El proyecto da paso a la creación del Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones (RIMI), que otorga beneficios como la devolución anticipada de IVA y amortización acelerada en Ganancias para proyectos productivos de hasta US$ 30 M.
Asimismo, contiene una reducción las alícuotas del Impuesto a las Ganancias a Sociedades para ejercicios fiscales a partir de 2026 de 30% al 27% y 35% a 31,5%.
Y la eliminación de Impuestos Internos para seguros, los servicios de telefonía celular y satelital, los objetos suntuarios, vehículos automóviles y motores, embarcaciones de recreo o deportes y aeronaves.
Por otra parte, comprende la eliminación de los 2 Impuestos cedulares (inmuebles y renta financiera, excepto monedas digitales); y del cargo de 10% en entradas de cine para financiar al INCAA, entre lo más relevante.
El proyecto ingresado al Congreso será debatido en sesiones extraordinarias y habrá que evaluar qué modificaciones se introducen en el texto final.
Al respecto, Invecq destacó que “en términos generales, los avances hacia una modernización laboral son positivos”.
El estudio reflejó que “representan un paso imprescindible para un mercado que ya venía ajustándose de facto -el empleo privado registrado creció apenas 3% desde 2012, frente a un 42% del empleo independiente-”.
“De todos modos, no debe esperarse que estas reformas impulsen el empleo por sí solas ni de manera inmediata, dado que el impulso al empleo seguirá siendo el crecimiento de la actividad económica”, advirtió la firma privada.
Por otra parte, señaló que “los cambios impositivos (más allá de la necesaria reducción del costo laboral vía menores cargas patronales) también resultan bienvenidos porque contribuyen a simplificar un esquema tributario excesivamente complejo”.
Sin embargo, la consultora consideró que “no abordan el núcleo de las distorsiones, que exige una reforma más profunda sobre tributos como Ingresos Brutos, el impuesto al cheque o las retenciones (la reducción anunciada esta semana va en esta línea, con un impacto fiscal estimado en 0,1% del PIB)”.
”Estos impuestos desalientan la producción y la inversión, pero -según anticipó el ministro de Economía- no formarían parte de una reforma en el corto plazo, debido al estrecho margen fiscal para reducir impuestos que representan casi 8% del PIB”, concluyó.
