El presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Martín Rappallini, defendió la ley de reforma laboral propuesta por el Gobierno ya que se necesita modernizar el marco regulatorio y reactivar la producción.
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SUSCRIBITE“Apunta a generar empleo y a reducir la litigiosidad”, admitió.
El presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Martín Rappallini, defendió la ley de reforma laboral propuesta por el Gobierno ya que se necesita modernizar el marco regulatorio y reactivar la producción.
En esa línea, destacó la necesidad de generar empleo y reducir la litigiosidad en el ámbito privado.
El presidente de la UIA analizó en profundidad el proyecto oficialista de reforma laboral, la coyuntura económica del país y las perspectivas de inflación y tipo de cambio para el próximo año.
El empresario explicó que la UIA y el Grupo de los Seis (UIA, CAC, CAME, Bolsa de Comercio, ADEBA y la Sociedad Rural) han trabajado durante los últimos cuatro meses en la elaboración de proyectos que buscan generar empleabilidad y reducir "fuerte la litigiosidad" en el país.
El dirigente sectorial identificó que desde hace 15 años que "no se genera empleo registrado".
En ese contexto, reiteró que la reforma busca cambiar el funcionamiento de la litigiosidad y modificar los incentivos que, a su criterio, están "puestos para los juicios o para no alentar la productividad de las empresas".
Puso como ejemplo las vacaciones, donde la ley busca regularizar prácticas ya comunes en las que trabajadores y empleadores coordinan períodos fraccionados, algo que "pasa en la práctica" pero que no estaba reglamentado.
Rapalini reconoció que la litigiosidad ha sido una “preocupación constante” para el sector empresario, mencionando juicios millonarios de "300, 500 millones hasta 1.000 millones de pesos" debido a la aplicación de multas y el anatocismo.
Subrayó la importancia de modificar esta situación para fomentar un "criterio de empleabilidad" en Argentina, destacando el aporte obligatorio del 3% para un fondo de cese de indemnizaciones.
El presidente de la UIA manifestó una "preocupación muy fuerte" por la actualidad del sector.
El directivo describió que en la primera parte del año 2025 hubo una recuperación heterogénea, pero esta se vio bruscamente frenada desde julio debido a la suba de tasas.
El impacto fue ”mucho más duro" en los sectores menos recuperados, donde ya se observan cierres de empresas o expedientes preventivos de crisis, según detalló el dirigente.
A su vez, insistió en la necesidad de que el Gobierno tome medidas para reactivar la economía.
El integrante del Consejo de Mayo subrayó en que la Argentina necesita modernizar su ley laboral y afronta un proceso de "normalización de la economía", pasando de un modelo inflacionario impulsado por el Estado a uno basado en la inversión y el crédito.
Aunque manifestó que la transición es "muy muy compleja", ya que el nuevo motor económico "todavía no se estaría viendo" en términos de inversiones y crédito.
Rapalini enfatizó que la industria argentina enfrenta una "presión fiscal récord", una legislación laboral rígida (ahora en modificación) y tasas de crédito altas.
El objetivo, señaló, es que los ciudadanos tengan acceso a productos de calidad y precios globales, pero para ello es crucial trabajar en el "costo argentino", que incluye un 50% o 60% de impuestos en casi todos los productos. Abordar la reforma tributaria será “verdaderamente muy complicada”, agregó,
Considera un "atajo" pretender bajar precios solo abriendo la economía a productos importados sin impuestos. La prioridad debe ser dar al productor nacional "las condiciones para que pueda competir", siendo el sector industrial "parte de la solución" y protagonista de esta nueva etapa.
Al ser consultado sobre el cierre del año y las expectativas para 2026, rotuló al año actual como "de transición".
Expresó optimismo por una continua baja de la inflación para el próximo año, siempre que se tomen medidas para reactivar la economía y caminar hacia la estabilización con "mayor actividad y mayor crecimiento".
Recordó, además, que en la década de los 90 la estabilización económica se acompañó de un crecimiento del 7% al 10%, lo que hizo que ese proceso "no fuera tan duro".
Finalmente, sobre el tipo de cambio, Rapalini sostuvo que un dólar a $1.500 no es el centro del debate.
Argumentó que la divisa norteamericana se ha devaluado frente a otras monedas (como el euro y el real brasileño) y la atención debe centrarse en los "costos internos" y en "seguir con las reformas y reactivar la economía".