El Banco Central de la República Argentina (BCRA) lanzó el viernes una serie de medidas por las cuales intenta ponerle un techo a la capacidad de los bancos para operar en dólares.
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SUSCRIBITELa autoridad monetaria estableció un límite de tenencia y un control diario.
El Banco Central de la República Argentina (BCRA) lanzó el viernes una serie de medidas por las cuales intenta ponerle un techo a la capacidad de los bancos para operar en dólares.
Esta nueva regulación se suma a las últimas medidas para impedir que queden libres pesos en el sistema financiero que puedan impactar en el tipo de cambio.
A través de la Comunicación A 8311 se fijaron nuevas normas sobre la Posición Global Neta de Moneda Extranjera, que son los dólares que pueden tener los bancos.
Las entidades financieras no pueden comprar dólares en el mercado de contado si el descalce supera el 30% de su patrimonio neto.
La decisión le fija un límite a la cantidad de dólares que los bancos pueden comprar a fin de mes.
Habitualmente, las reservas se reducían fuertemente el último día hábil y luego se recuperaban al día siguiente.
Estas oscilaciones se debían en gran parte a los cambios en las posiciones de las entidades.
La norma señala que la Posición de contado diaria de moneda extranjera "no podrá aumentar el último día hábil del mes respecto del saldo registrado el día precedente”.
Desde ahora, el último día hábil de cada mes los bancos no podrán tener más dólares que el día anterior.
De esta forma, se le quita presión al tipo de cambio sobre el final de cada mes.
La norma busca prevenir excesivas volatilidades en las posiciones de las entidades que puedan generar disrupciones en el mercado.
La intención oficial es dar mayor transparencia al mercado al evitar movimientos especulativos -por ejemplo presiones intencionadas a la cotización del dólar- orientadas a aumentar las ganancias de las entidades por la liquidación de los contratos futuros.
La medida se conoció en medio de una pulseada entre el Gobierno y los bancos. Tras la finalización de las LEFI en julio, el sistema financiero recibió una fuerte inyección de liquidez.
Desde entonces, el BCRA endureció los requisitos de encajes, es decir, la porción de los depósitos en moneda local que las entidades deben inmovilizar a tasa cero o con rendimientos muy bajos, con el objetivo de absorber pesos de la plaza.
Y también se volvió muy activo en el mercado de futuros. Incluso asumiendo pérdidas pocas veces vistas durante el Gobierno de Javier Milei.
La decisión de cambiar las condiciones en el último día del mes alimentó el malhumor en el sector en el sector financiero, en lo que ya es una pulseada Gobierno versus bancos.
En las mesas de operaciones de las entidades se pasaron todo el mes operando bajo determinadas reglas y el Central las modificó en el cierre, justo cuando se definía el fixing de futuros.
Desde julio, cuando el dólar avanzó cerca de un 14%, el Banco Central reforzó su estrategia de intervención a través de los contratos de futuros.
El acuerdo con el Fondo Monetario Internacional le impide vender divisas en el mercado spot mientras el precio no toque el techo de la banda cambiaria. Por eso recurrió a la venta de futuros y a la suba de tasas de interés como instrumentos principales para moderar las expectativas.
El contrato de dólar a agosto, que vence hoy porque es el último día hábil del mes, llegó a operar en los últimos días a tasas negativas.
Se pactó a un precio inferior al valor del dólar contado. Esto puede explicarse por la presencia de un gran jugador que ofreció contratos a valores más bajos para evitar un salto en la cotización spot.
De acuerdo con estimaciones privadas, el BCRA acumuló una posición vendida en futuros de magnitud. Juan Manuel Truffa, economista de Outlier, calculó que llegó a unos US$ 6.100 millones, mientras que Fernando Marull, de FMyA, la ubicó en torno a US$ 6.300 millones.
Este último recordó que hoy vencían US$ 1.200 millones correspondientes a los contratos de agosto y anticipó que mañana la posición neta vendida de la autoridad monetaria podría ser menor porque el BCRA no renovaría la totalidad de esos compromisos.
