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Reglas

La reforma tributaria que las PyMEs necesitan no está en el Congreso

Mientras se debate qué impuestos van a cambiar, hay una reforma disponible hoy mismo. Y no depende de ningún proyecto de ley.

17 de julio de 2026 - 11:54

Por Darío Moreira y Mauricio Gaiero. En el Congreso Nacional PyME 2026, tuvimos oportunidad de conversar sobre la reforma tributaria que necesitan las PyMEs y hubo una pregunta que apareció más de una vez, de distintas maneras:

¿Cuándo llega la reforma tributaria? Es una pregunta legítima. Tiene sentido hacérsela.

Después de años de una presión fiscal que creció por encima de cualquier lógica de competitividad, el empresario PyME espera señales claras de que algo va a cambiar.

El problema es que mientras esa pregunta ocupa el centro de la escena, otra -mucho más importante para el presente inmediato de cada empresa- queda sin hacerse:

¿Qué estás haciendo hoy, con las reglas que ya existen, para mejorar tu posición?

La reforma que no aparece en los titulares

Hoy no existe ningún proyecto de reforma tributaria integral presentado en el Congreso.

Lo que existe es una agenda de intenciones, declaraciones públicas, discusiones técnicas sobre qué impuestos deberían modificarse, cómo, cuándo, y quién terminaría pagando el costo político de hacerlo.

Eso no es nada. Pero tampoco es la reforma.

Y la diferencia importa, porque hay muchas decisiones empresariales que hoy se postergan con la justificación de que "hay que ver qué pasa".

Revisiones de estructura, planificaciones de mediano plazo, reorganizaciones operativas que podrían generar eficiencias reales.

Todo eso espera. Y mientras espera, la empresa pierde.

Lo que el contexto tapaba y hoy ya no tapa

Durante años, la inflación funcionó como un gran ecualizador de ineficiencias.

Podías estar vendiendo mal, comprando mal, con costos mal calculados. Pero como todo se movía tan rápido, era difícil distinguir qué parte del resultado era buena gestión y qué parte era simplemente el ruido de la macro trabajando a tu favor.

Hoy ese escenario cambió 180 grados.

Con variables más normalizadas, lo que antes quedaba oculto detrás de la niebla inflacionaria empieza a quedar expuesto. No es que antes las empresas gestionaban mejor. Es que antes era mucho más difícil ver con claridad.

Hoy queda a la vista. Y lo que se ve, en muchos casos, es margen de mejora que no requiere ninguna ley nueva para empezar a trabajarse.

Tres lugares donde ese margen existe hoy

1) El capital inmovilizado en el sistema fiscal

Una empresa puede tener mucho capital bloqueado en impuestos que adelanta como retenciones y anticipos en Ganancias, IVA e Ingresos Brutos en distintas jurisdicciones.

En este último caso, incluyendo algunas provincias que ni siquiera tiene presencia relevante.

Esa plata es de la empresa. Ya la pagó por adelantado. Y está ahí, sin circular, mientras la empresa se ve asfixiada de liquidez y con la necesidad de salir a buscar financiamiento para cubrir necesidades de capital de trabajo que, en parte, debería tener resueltas.

Gestionar activamente esos saldos y retenciones no requiere ninguna reforma. Requiere decisión, información y una mirada estratégica que pocos le dedican a este punto.

2) La estructura del negocio

Muchas pymes operan hoy con una arquitectura societaria, una radicación y una forma de organizarse que se diseñó hace años, para una empresa que ya no existe.

La empresa creció, cambió de rubro, incorporó nuevos negocios, sumó procesos y actividades. Pero la estructura legal y fiscal se quedó en el tiempo.

Esa desactualización tiene un costo concreto: cada decisión -cerrar un contrato, expandirse, incorporar o cambiar de actividad- se toma cargando un peso fiscal que no fue diseñado para la empresa que es hoy.

Se paga más de lo que corresponde, sin saberlo, simplemente porque nadie revisó si la estructura acompaña lo que el negocio necesita ahora.

Y ese costo tampoco requiere esperar ninguna ley para empezar a revisarse.

3) La calidad de la información para decidir

Este es el más subestimado de los tres.

Muchas decisiones importantes -de precios, de inversión, de expansión, de estructura de costos, de política comercial- todavía se toman con información desactualizada, incompleta, o directamente con la intuición que se forjó a partir de la experiencia del empresario.

En un contexto donde los márgenes eran amplios y el margen de error se absorbía más fácil, eso podía alcanzar. Hoy, eso no alcanza más para construir una empresa competitiva.

El verdadero desafío no es esperar, es prepararse

Lo que debería quedar claro de la discusión sobre reforma tributaria no es si va a llegar o no.

Se necesita la reforma y tiene que llegar. La falta de certeza es si llegará más rápido o más lento, más completa o más parcial. Lo concreto es que el debate sobre el cambio de dirección del modelo económico ya parece más resuelto que en otros momentos de la historia reciente.

Lo que se discute es el ritmo y el alcance de ese cambio, pero no la dirección.

La pregunta que hoy ocupa el centro es: ¿Cuándo llega la reforma?

Pero la que realmente le debería importar a una PyME es otra: cuando llegue ese cambio, ¿tu empresa va a estar preparada para aprovecharlo?

Porque hay una diferencia enorme entre una empresa que llega ordenada a ese momento y una que llega como siempre llegó: apagando el incendios, sin información clara, con una estructura que ya no le sirve.

La reforma tributaria puede mejorar las condiciones de la cancha.

Pero la eficiencia con la que cada empresa juega ese partido no la define ninguna ley.

La define la calidad de las decisiones que se toman hoy, puertas adentro, mientras todo el mundo debate afuera.

GRUPO DM - Especialistas en estrategia fiscal, financiera y gestión de negocios para PyMEs

Darío Moreira: https://www.linkedin.com/in/dariomoreiract/

Mauricio Gaiero: https://www.linkedin.com/in/mauriciogaiero/

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