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Opinión

¿Cómo afecta la anomia argentina a las PyMES?

¿Cómo analizaría uno de los sociólogos más importantes de la historia la situación de Argentina? Y su impacto en las PyMES.
Somos Pymes | Chris Dátola
Por Chris Dátola 7 de abril de 2023 - 18:04

La falta de normas genera imprevisibilidad. Ésta produce falta de confianza. Y este escenario alimenta un círculo vicioso de inflación, fuga de capitales y falta de inversión que afecta a las PyMES.

Uno de los filósofos más importantes de la historia moderna fue, sin lugar a duda, Emile Durkheim.

Nació en Francia en 1858, hace 165 años, y es considerado como uno de los padres fundadores de la sociología moderna.

Este sociólogo, que vivió y experimentó los primeros años de las democracias modernas, concibe a la sociedad como una entidad autónoma e independiente, que tiene una existencia propia y estructuras desligadas de los individuos que la componen.

Para ser específico, Durkheim creía que la sociedad es una fuerza positiva y necesaria en la vida humana, y que las instituciones sociales como el gobierno, la religión y la educación son esenciales para mantener el orden y la cohesión social.

En términos meramente políticos, esgrimió que el Estado tiene un papel fundamental en la creación y el mantenimiento de una sociedad justa y funcional; porque para él, el Estado es la única institución capaz de representar los intereses de la sociedad en su conjunto, y debe tener el poder y la autoridad necesaria para hacer cumplir las leyes y proteger los derechos de los ciudadanos.

En contraste con las teorías políticas liberales que ponen énfasis en la libertad individual y la limitación del poder del Estado, Durkheim argumenta que la libertad individual debe estar subordinada a la necesidad de proteger la cohesión y la estabilidad social.

En ese sentido, aboga por un Estado fuerte y centralizado que tenga la capacidad de regular y controlar la actividad económica y social en beneficio del bien común.

Cuando uno habla de Emile Durkheim, tiene que referirse, inevitablemente, de su visión particular sobre un "hecho social". Y, por supuesto, del concepto de la anomia.

Para Durkheim, un "hecho social" es una forma de comportamiento, de pensamiento o de acción que es común a un grupo o sociedad en particular.

El filósofo argumenta que los hechos sociales son exteriores al individuo y lo obligan a actuar de una manera determinada, independientemente de sus deseos o inclinaciones personales.

Tal es así, que el ejemplo más gráfico que nos dieron a todos los alumnos que lo estudiamos, es el siguiente: Si suponemos que en este momento, un grupo de amigos están compartiendo un café en un Starbucks y uno de ello tiene ganas de hacer pis, él no va a hacer pis en el rincón de aquel al lado de la puerta. Él, se va a levantar, va a pedir disculpas, y va a ir la baño a hacer pis.

Eso, es lo que Durkheim llama el poder coercitivo de los hechos sociales, porque estos representan modos de sentir, de pensar y de obrar que se nos imponen desde pequeños, desde que entramos a vivir en sociedad, y que se reproducen a lo largo de los años.

Y este carácter de obligatoriedad, es un elemento distintivo o exclusivo, que tiene que ver con la vida social.

A partir de este concepto es que Durkheim esgrime que un hecho social es un fenómeno colectivo que influye en la conducta individual de las personas que viven en una sociedad determinada.

El estado de las cosas

En la teoría sociológica de Durkheim resulta fundamental el rol del Estado, que ocupa la función de garante de la justicia y el bienestar social; enfatizando la necesidad de una autoridad fuerte y centralizada para mantener la cohesión y el orden en la sociedad.

El otro concepto que Durkheim incorpora en su teoría es el de anomia. Al hacer alusión a la anomia, prácticamente se refiere a una falta de regulación social dentro de una sociedad.

Para este sociólogo, la anomia surge cuando las normas y los valores sociales ya no son efectivos para regular el comportamiento de los individuos en una sociedad.

Este tipo de anomias se suelen dar, según el filósofo, en momentos de cambio social rápido, en tiempos de crisis económicas, políticas o culturales.

El eje de este tema, es que la anomia suele tener consecuencias muy negativas para la sociedad, porque en una sociedad anómica, los individuos se sienten desconectados entre sí, sin un propósito o dirección clara, como perdidos.

Esta sensación suele llevar a la delincuencia, al suicidio y otros comportamientos antisociales.

La solución que propone Durkheim a la anomia no radica en la imposición de normas y valores externos, sino en la creación de una solidaridad social más fuerte que sólo puede lograrse a través de la creación de instituciones sociales que tengan como norte la educación, la religión y la política. Institucionales sociales que fomenten la cooperación y el compromiso con la comunidad.

¿Por qué hoy te hablo de Durkheim?

Éste sociólogo nacido a mediados del Siglo 19 nos puede ayudar a entender la realidad argentina del Siglo 21.

Sus enseñanzas sirven para entender en términos teóricos, por qué el ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires fue agredido el lunes pasado por un grupo de choferes de colectivos que reclamaban justicia.

Lo podemos abordar desde diferentes perspectivas, dentro de la teoría sociológica de Durkheim.

Desde un conjunto de hitos que están interrelacionados como la ausencia de un poder político fuerte, la falta de instituciones públicas que promuevan la cohesión social, la educación, la crisis de representatividad política que tenemos los argentinos y la crisis económica.

Todo eso, es lo que hoy genera que estemos viviendo dentro de una anomia generalizada que hace que se pierdan los límites, que genera frustraciones, broncas, miedos, imprevisibilidad, violencia.

Cuando hablamos de los hechos sociales y de su poder coercitivo, nos podemos preguntar: ¿Por qué un chofer de colectivo le pegó una trompada a un ministro de seguridad?, ¿Cuál fue la motivación que tuvo esta persona, que en un acto 100% social, se dejó llevar por sus impulsos, acudió a la violencia y le pegó, nada mas y nada menos, que a un ministro de seguridad? Porque hay que animarse a pegarle a un ministro, y sobre todo a un ministro de seguridad, como Berni.

Acá es donde surgen dos respuestas: la manifestación más real y empírica de la anomia, del hartazgo, de la impotencia que lleva a cruzar límites sociales que cada vez escalan en más y más violencia.

La otra conclusión, si querés más perversa, es que esté todo armado, todo orquestado como propone un sector de la política argentina.

Lo cierto, y más allá de cualquiera de estas, que sea la manifestación del hartazgo o el resultado de un hecho orquestado desde una facción política, lo cierto es que a nuestra sociedad esto ya no le sorprende.

Nuestra sociedad esto ya no lo condena. De hecho, una parte de ella no solo no lo condena, sino que también lo justifica y lo avala.

La violencia física, como la verbal, tiene que ser condenada por cualquier sociedad del Siglo 21. Todo tipo de violencia tiene y debe ser condenada. Pero, nuestra sociedad, que vive en una anomia permanente hace varios años, lo naturaliza y lo reproduce.

¿Qué tiene que ver esto con el ecosistema PYME?

Tiene que ver, y mucho. Porque las empresas argentinas viven esta anomia naturalizada y en crecimiento.

Las PYMES de nuestro país viven la violencia, el desorden, la imprevisibilidad, el patoterismo y la arbitrariedad de nuestra sociedad, de nuestra economía, de sus políticos, de sus sindicatos, de sus empleados.

Sufren la arbitrariedad dirigencial que de un día para otro les impide importar sus insumos para poder producir, dar trabajo y agregar valor al Producto Bruto Interno.

Padecen la arbitrariedad de un Gobierno debilitado que propone gerenciar la economía con distintos tipos de cambio, sin vocación de generar previsibilidad a largo plazo, ni confianza, ni respeto por las instituciones y las normas.

Muchos empresarios sufren el patoterismo de los sindicatos y la industria del juicio.

Experimentan, también, la falta de representatividad dentro del Congreso de la Nación para proponer leyes que impulsen el crecimiento de las PYMES, que promuevan la creación de nuevos emprendimientos y la generación de nuevas empresas.

Padecen los robos y la violencia de una sociedad que no puede ponerse de acuerdo en unos 4 o 5 puntos que nos permitan creer y confiar que vamos a poder salir adelante.

La anomia genera desgano, reproduce la necesidad de seguir cruzando los límites y el aumento de la violencia.

La única manera -como bien dijo Durkheim en el Siglo 19- es crear un proyecto que enamore a nuestra sociedad, para crear vínculos sociales más fuertes, darle lugar a una solidaridad social más fuerte, que sólo puede lograrse a través de la creación de instituciones sociales que tengan como norte la educación, y fomenten la cooperación y el compromiso con la comunidad.

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