La baja inflación y la relajación de su política monetaria convirtieron al gigante asiático en la mayor excepción entre los países analizados por el Fondo Monetario Internacional (FMI).
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SUSCRIBITELa baja inflación y la relajación de su política monetaria convirtieron al gigante asiático en la mayor excepción entre los países analizados por el Fondo Monetario Internacional (FMI).
El organismo remarcó que la ralentización del gigante asiático afectará a toda la economía global por el peso que tiene en la cadena de suministro.
En su último informe de perspectivas económicas, el FMI rebajó las previsiones de crecimiento de China tanto para este año como para el que viene, y ahora calcula un crecimiento 3,2% en 2022 (una décima menos que en julio) y del 4,4% en 2023 (dos décimas por debajo de su anterior estimación).
La ralentización de la economía China es uno de los principales factores que se apuntan en este informe para explicar el enfriamiento mundial.
El fondo atribuye la moderación a "las frecuentes cuarentenas por su política de "cero covid", que han hecho mella en la economía, especialmente durante el segundo trimestre de 2022".
"En China se está siguiendo una política sanitaria diferente (a la del resto del mundo), que es algo que está lastrando la actividad económica china en nuestras proyecciones", explicó Pierre-Olivier Gourinchas, el director de Investigación del FMI, durante una rueda de prensa para presentar el informe.
Además, el sector inmobiliario, que representa una quinta parte de la actividad económica del país, se está deteriorando rápidamente, según el organismo.
"Un empeoramiento del sector inmobiliario chino puede acabar afectando al sector bancario nacional y afectar negativamente al crecimiento del país", avisó el organismo.
En cualquier caso, China vive un contexto económico interno muy distinto al de las principales economías del mundo, con una inflación contenida y que el FMI sitúa en el 2,2% tanto para este año como para el que viene.
Por eso el Fondo considera apropiado que mantenga una política monetaria relajada, en contra de lo que tienen que hacer el resto de los grandes países, obligados a subir los tipos de interés para contener la escalada de precios.
El FMI suavizó sus predicciones de la contracción que sufrirá la economía rusa como resultado de las sanciones internacionales por la invasión de Ucrania, gracias sobre todo a su fuerte mercado laboral y al mantenimiento de sus niveles de exportaciones energéticas.
En su informe de perspectivas económicas publicado con motivo de las reuniones anuales del FMI y el Banco Mundial, que tienen lugar esta semana en Washington, el organismo financiero estima que la economía rusa se contraerá un 3,4% en 2022 y un 2,3% en 2023.
Las cifras son más amables que las previsiones que el Fondo publicó en julio, en las que se esperaba una mayor caída del PIB ruso, especialmente en 2022.
"Hemos revisado al alza nuestras cifras para Rusia pero aun así esperamos caídas para 2023. No esperamos que haya un efecto rebote", explicó el director de Investigación del FMI, Pierre-Olivier Gourinchas, durante una rueda de prensa para presentar el informe.
Los expertos del organismo atribuyeron al fuerte mercado laboral, a la apreciación del rublo, a las exportaciones energéticas y a los estímulos fiscales la resiliencia de la economía rusa, aunque aseguraron que el impacto que tendrán las sanciones, especialmente a largo plazo, será muy grande.
Mucho mayor será la contracción de la economía ucraniana, que según el Fondo alcanzará el 35% en 2022.
El organismo decidió no incluir predicciones más allá de este año para Ucrania debido a la inestabilidad de la situación por culpa de la invasión rusa.
La invasión de Ucrania ordenada por el presidente ruso, Vladímir Putin, es uno de los factores más señalados por el Fondo entre los que contribuirán a la gran incertidumbre económica que afectará al mundo en los próximos años.
En su informe, el FMI apuntó a la suba en los precios de la energía o los efectos de las sanciones en la economía global como ejemplos de esta incertidumbre.
"El invierno de 2022 será complicado para Europa, pero el de 2023 probablemente será peor", se puede leer en el texto.
De hecho, la crisis energética provocada por el parón en el envío de gas natural ruso a Europa, avisa el FMI, no será un "shock" transitorio.
El organismo explicó que la reducción de las exportaciones rusas contribuirá todavía más a un incremento de los precios del gas natural, mientras que el encarecimiento de muchos alimentos básicos a raíz de la invasión seguirá agravando la espiral inflacionaria que se vive en muchos países.
Fuente: EFE