Crisis, dólar, inflación, deuda, corrupción y factores externos, son el resultado una gran Argentina con malas administraciones, grandes recursos derrochados.
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SUSCRIBITECrisis, dólar, inflación, deuda, corrupción y factores externos, son el resultado una gran Argentina con malas administraciones, grandes recursos derrochados.
A estos se le suman tecnología e innovaciones que no tienen espacio, emprendedores sin proyección y una situación nacional que no podremos cambiar de un día a otro.
Sin acción no hay resultados; si no comenzamos a trabajar en cambiarlo, seguirá siendo el país que les va a quedar a nuestros hijos y nietos.
Todos sabemos lo que es ser argentino: es fútbol, es pasión, es sabernos los mejores, los que te podemos resolver cualquier cosa y atar con alambre lo que sea para que siga funcionando.
Esta frase de “atar todo con alambre” tiene en mí una contradicción tan grande.
Por un lado, sentimos a lo argentino, que estamos dando una solución magistral a un problema que aparece.
Por otro lado, dejamos pasar la oportunidad de realmente ocuparnos de un problema que teníamos y patearlo para más adelante al usar esta frase "ahora lo arreglo así y me ocupo después".
Así, seguimos pateando los problemas del país como son la economía, la educación, la corrupción, la justicia, la pobreza y muchísimos más, sólo con la excusa de haberlo atado con alambre y dejarlo para que lo solucione la próxima administración, el próximo gobierno o esperar a ver qué pasa más adelante, como si el tiempo, por sólo dejarlo pasar, solucionará estos inconvenientes trascendentales.
Lo vengo planteando hace bastante tiempo, porque he aprendido que, si queremos lograr algo, debemos comenzar por enfocarnos en trabajar a mediano y largo plazo, con un propósito claro y con un plan que acompañe en cada decisión que vayamos tomando.
Un propósito que hace años no conozco sobre Argentina, un plan que tampoco observé en ninguno de los gobiernos que conocí y que, sin pretender que todos estén de acuerdo conmigo, no veo que vaya a pasar próximamente.
Necesitamos establecer un programa de país o políticas que marquen el lineamiento desde y hacia dónde vamos, como dije anteriormente, sin importar el gobierno de turno.
En esta columna les quiero contar cuál va a ser la Argentina que nos queda si seguimos actuando de la manera en que lo estamos haciendo. Porque lo que se viene no va a ser mejor, si no planteamos las condiciones de lo que queremos a futuro.
No esperemos un resultado diferente, actuando de la misma manera en la que lo venimos haciendo hace muchos años.
La Argentina del futuro, la que va a trascender a nosotros y que será la encargada de albergar a nuestros hijos y nietos, es un país el cual algunos dirán pobre, seguramente será un país fundido, pero yo prefiero decirle un país prehistórico.
Existieron muchísimos inventos que han revolucionado la vida tal como la conocemos. Uno de los que siempre menciono, el cual es cotidiano, pero es fundamental, es el microondas. Un pequeño artefacto que me permite calentar el desayuno, descongelar, calentar y cocinar.
¿Por qué les hablo del microondas? Porque como cualquier otro electrodoméstico o cualquier innovación se desarrolló porque un emprendedor tuvo la posibilidad de pensar, crear, diseñar, producir, vender y convertirse en un gran empresario y que ayudaron al mundo a vivir más simple y mejores.
Cuando un país no apuesta a emprendedores, a PYMES y a grandes empresas a que nos brinden evolución a través de servicios y de productos que permitan tener una vida más simple, más productiva y que nos permita evolucionar, entonces estamos retrocediendo.
Estamos en una crisis de hace más de 60 años, vamos camino a ser un país prehistórico. Cuando no evolucionamos, cuando no estamos innovando, no es que estamos estancados, al contrario, estamos yendo hacia atrás, porque el resto del mundo sigue girando, el resto del mundo sigue avanzando pese a que nosotros seguimos estancándonos o según mi criterio, retrocediendo.
Existe en Argentina una característica particular de los países como el nuestro y es que los productos que podemos comprar lo medimos en cuantos sueldos necesitamos para hacerlo.
Para que se entienda con un ejemplo, cuando queremos comprar un teléfono, el de la manzanita, en promedio en un país desarrollado un trabajador tiene que cumplir entre 5 y 12 días de trabajo para acceder, acá en Argentina necesitamos alrededor de 170 días, sí, así es, más de 5 meses dedicado sólo a poder comprar un celular.
A esto me refiero ser un país prehistórico. No estamos estancados, estamos retrocediendo en el mundo, estamos perdiendo frente a la evolución natural del mundo a la innovación que existe y en lugar de eso, nos enfocamos en dar limosna en lugar de trabajar la pobreza que es del 50%, deberíamos tener barrios, casas y familias que busquen crecer y crear oportunidades en lugar de salir a buscar lo que van a comer el día de hoy.
Repito que para poder lograr encaminarse, en un país, en una empresa o un emprendimiento, es necesario enfocarse a mediano y largo plazo, hay que dejar de salir a buscar la comida sólo para hoy y comenzar a sembrar para comer durante los próximos 6 meses, el próximo año y en consecuencia los próximos 10 años.
Pensando y actuando de esta manera, seguramente tendremos un país con comida, con educación, con una moneda estable y con una proyección, seguramente tendremos un país que deje de ir hacia atrás, sino que tenga más emprendedores, más empresas y un crecimiento que permitirá nivelar hacia arriba.
Si dejamos de pensar de elección en elección y nos enfocamos un armar un plan para los próximos 10 años, seguramente dejaremos de ser un país prehistórico y el mismo título de este articulo –“La Argentina que nos queda”– será el mismo, pero mostrando al mundo uno de los países mas importantes.
Agustín Remondino
AR Consultora Empresarial