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Pasaron de la ropa para sus amigas a un negocio exitoso

Una idea de negocio puede salir de cualquier lado y en cualquier momento. A veces puede ser en un viaje, como fue el caso de las creadoras de Cocoliche, a quienes la experiencia de vivir con poca ropa durante 5 meses las marcó y las inspiró para crear su marca.

Acá te contamos la historia de estas dos chicas visionarias que se aliaron para sacar adelante su proyecto.

Hay viajes que son un pasaje al deseo que esperaba ser escuchado. Cuando el vuelo de las amigas Brenda Andersen (36, Lic. en Administración) y Constanza Darderes (36, Lic. en Economía) despegó desde Ezeiza en 2012, no imaginaron regresar con un proyecto entre manos.

"Viajamos durante 5 meses usando solo la ropa que cabía en una mochila. Eso nos generó una gran sensación de liviandad y libertad que quisimos perpetuar. A nuestro regreso, organizamos un evento para vender las prendas que habían quedado en nuestro placard", comentan las emprendedoras.

Al principio eran solo sus más amigas, pero después mucha gente empezó a sumarse: les dejaba ropa y se animaba a comprar, lo que las llevó a desarrollar el concepto de Cocoliche. Había algo del plano sustentable que también las atraía: "Cuando comprás ropa que tuvo un dueño anterior, reducís la huella de carbono en el planeta", es decir, se evita la fabricación de nuevas prendas y su impacto en el ambiente.

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Ambas dejaron sus trabajos -Brenda tenía una marca de bikinis y Constanza era empleada en el Ministerio de Economía- y, luego de dos años de feria en feria, abrieron su primer local con un sistema de consignación que hoy mantienen: "La persona trae su ropa, la seleccionamos y cargamos en una app en la que puede seguir online la historia de su prenda y enterarse de cuándo es vendida".

El desarrollo de un software para manejar el stock y dar transparencia, creen que fue una de las claves del éxito. También lo es la exigencia en la selección y la experiencia de compra: "A pesar de ser prendas únicas, buscamos que haya un orden estético. En Cocoliche no revolvés sino que pasás perchas, como en un local de shopping". Hoy planean expandirse: "Queremos abrir nuevas tiendas en todo el país, en formato de franquicia".

¿Cómo lo hicieron?

1. Empezaron con eventos caseros. "Las redes sociales fueron nuestro medio de comunicación".

2. Definieron un concepto de negocio. "Buscamos ropa casi sin uso, muy bien presentada, lavada e impecable".

3. Lograron un volumen de prendas y abrieron la tienda. "Fue cuando vimos que podíamos mantener un salón lleno de ropa, durante dos días, con un tránsito de quinientas personas".

4. Desarrollaron un software propio. "Sirve para ver los movimientos de cada prenda".

5. Abrieron otra tienda para niños y luego en Palermo. "Cuando tenés propuesta y clientes, es fácil duplicar el modelo".

Los consejos de Brenda y Coty

_El orden es fundamental. Con la ropa usada hay que ser muy prolija. Al ser prendas únicas, clasificar es fundamental.
_Establecer precios ajustados con valores de mercado. La ropa de marca paga un 50% del costo inicial; el resto, un 33%.
_Transparencia con el cliente. Recibimos la ropa en el mostrador de entrada, seleccionamos y cargamos en el sistema. La persona se lleva la mitad del precio establecido para su prenda una vez que se haya vendido.
_Eventos de rebaja. Hacemos dos al año y nos sirven para cambiar rápidamente de temporada.
_Tener un equipo capacitado. Debe estar al tanto de las tendencias de la moda para hacer la selección de mercadería.

En números

_7 días en promedio tarda en venderse una prenda.
_Entre $100 y $4000 van los precios de las prendas que se entregan en consignación.
_150.000 prendas ya tuvieron una segunda oportunidad.
_Entre 7000 y 8000 prendas son reinsertadas en el mercado por mes.
_Entre el 50% y el 67% es el margen de ganancia de cada prenda.

Fuente: Ana Paula Queija / lanacion.com.ar