El país sudamericano atraerá en el próximo lustro ese nivel de capital privado directo, dinero que será destinado principalmente a impulsar nuevos motores de desarrollo, de acuerdo a los dichos del ministro de Comercio Exterior, Pablo Campana.
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SUSCRIBITEEl país sudamericano atraerá en el próximo lustro ese nivel de capital privado directo, dinero que será destinado principalmente a impulsar nuevos motores de desarrollo, de acuerdo a los dichos del ministro de Comercio Exterior, Pablo Campana.
"En 2018 vamos a superar con creces lo que se hizo en 2017, y este año, sin duda, vamos a firmar y comprometer adjudicaciones y concesiones que pasarán los 3.000 millones anuales durante los próximos cinco años", afirmó el funcionario.
Esa cifra incluye el proyecto de la refinería de Manabí (noroeste), que puede demandar por sí sola hasta 10.000 millones, pero deja de lado cualquier otra inversión en los sectores de hidrocarburos y minería porque se llevan en una canal paralelo, explicó.
"No me tiembla el pulso en decir que este año va a ser histórico para Ecuador en cuanto a adjudicación y concesión de contratos sobre proyectos de inversión privada directa", insistió al mencionar explícitamente la cifra de al menos "15.000 millones" para el próximo lustro.
Una inversión que se diversificará por sectores, entre ellos el enérgico y el industrial, para "marcar un hito, un antes y un después, en la economía ecuatoriana".
Encargado desde mayo pasado de encontrar la financiación necesaria para impulsar la inversión y el desarrollo de Ecuador, Campana ha visitado en los últimos meses una docena de países en los que ha ofertado la amplia cartera de proyectos que tiene a la vista el Gobierno de Lenín Moreno.
A diferencia de su predecesor Rafael Correa, que gobernó entre 2007 y 2017 y financió los proyectos de dineros públicos gracias a los altos precios del petróleo, Moreno ha cambiado la fórmula para que sea el sector privado el que se encargue a partir de ahora de las grandes inversiones.
Ello debido a la gran deuda acumulada por las arcas ecuatorianas desde que el precio del crudo cayó en los mercados internacionales en 2014 y generó al país una deuda global valorada por el Gobierno actual entre 60.000 y 70.000 millones de dólares.
Asimismo, por razones ideológicas, Correa distanció a Ecuador de ciertos foros e instituciones financieras internacionales, y generó una incertidumbre y falta de confianza en la economía nacional que poco favorecía la llegada de nuevos capitales.
Fuente: EFE