Gabbi bregó por un acuerdo con los holdouts para terminar con "tasas punitorias vergonzosas"
7 de marzo de 2016 - 18:24
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Gabbi bregó por un acuerdo con los holdouts para terminar con "tasas punitorias vergonzosas"
El presidente de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, Adelmo Gabbi, se mostró a favor de la propuesta del Gobierno nacional de cancelar la totalidad de la deuda soberana en default, para dejar de pagar el alto costo que significa la acumulación de las tasas de interés impuestas en el litigio.
Según el economista, "no hay que pensar cuánto nos cuesta acordar" con estos acreedores, "sino cuánto nos cuesta no acordar".
"No hay que pensar cuánto nos cuesta acordar, sino cuánto nos cuesta no acordar, pero no solo en materia económica sino en materia de política mundial", enfatizó Gabbi, al presentarse en el plenario de comisiones de Presupuesto y Hacienda y de Finanzas, para debatir sobre el pago de deuda soberana.
Gabbi (foto) señaló que "la decisión de acordar o no con los holdouts es política, no económica ni financiera" y que "si la decisión hubiese sido financiera cualquier acuerdo hubiese sido mejor que soportar los costos de tasas punitorias vergonzosas a las que está sometida la deuda".
"Ese 12% o 13% anual no se podía comparar con países que con el mismo riesgo que el nuestro conseguían dinero en el mundo al 4% o 5%", expresó el titular de la Bolsa.
Y añadió: "eso es prueba cabal de la desconfianza que los mercados mundiales han tenido con la Argentina".
El presidente de la Bolsa también se manifestó en contra del pago al contado sin acuerdo al FMI y al Club de París, negociaciones llevadas adelante por la administración kirchnerista.
Gabbi sostuvo que con el pago a los holdouts "se benefician la Nación, las provincias, las municipalidades, las empresas públicas y también las privadas".
Sobre el cierre de su exposición, el funcionario indicó que la tasa de financiamiento internacional "debería estar hoy en el 6% o 7%" tras el pago a los acreedores y dio por descartado que una vez cancelada la deuda surjan nuevos litigios de los bonistas que sí aceptaron los canjes de 2005 y 2010.