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Cazando

CAZANDO BRUJAS

12 de agosto de 2015 - 17:40

El mundial fue un gran ejemplo de cómo personas (en todos los otros órdenes de la vida) inteligentes actuaban convencidas de que el resultado de los partidos en Brasil era afectado por el hecho de que ellos usaran siempre la misma remera, se sentaran en el mismo lugar o se reunieran a ver los partidos con la misma gente.

De todas las columnas que hicimos en Basta de Todo (FM Metro 95.1) con Gerry hasta ahora, la que a mí más me gusta (y una de las más escuchadas) es la que se trató precisamente de supersticiones y cábalas. ¡Hicimos una encuesta antes y los resultados fueron impactantes! Incluso la gente que declara no ser supersticiosa sigue muchas consignas como no pasar el salero de mano en mano o tocar madera para evitar que pase algo malo. Acá pueden escuchar el audio completo o bajarse el mp3.

Todo esto sería solo una curiosidad simpática si no hubiera gente que se aprovecha de este “bug” en la mente humana para engañarnos y tomar ventaja de nosotros. Siempre me impactó la tolerancia que la sociedad tiene con los adivinos, manosantas y demás gurúes pseudocientíficos. Por eso me puse contento cuando leí esta noticia:

Curiosamente, por los abusos realizados hace algunos cientos de años en manos de la Inquisición y otros movimientos religiosos que mataban a mansalva a quienes pensaban distinto con la excusa de considerarlos brujos, la expresión “caza de brujas” tiene una mala connotación: está asociada a la persecución y matanza de minorías inocentes. Sin embargo, resulta claro que en el siglo XXI el sentido de “cazar brujas” debería cambiar y posiblemente perder su asociación negativa.

La historia de Sylvia Mitchell deja muchas puntas interesantes para pensar acerca de nuestra relación con el pensamiento mágico y me gustaría mencionar hoy aquí algunas de ellas, de consecuencias insospechadas:

1) En primer lugar, es inevitable notar que la “bruja” encarcelada se dedicaba a estafar a millonarios de Manhattan. La mayoría de las víctimas de esta gente inescrupulosa suelen ser personas de bajo nivel educativo y socio-económico. ¿Hubiera el resultado sido igual si los perjudicados fueran otros? ¿Es, acaso, más grave robar a los ricos que a los pobres?

2) Felizmente la justicia frenó el mayor engaño de marketing global reciente, pero cuando una marca nos dice que si consumimos tal o cual producto vamos a ser más felices, o cuando incluye sustancias en su producto que desatan nuestro deseo de consumir más en su favor, ¿no está también abusando de nosotros? ¿Debiera ser lícito el marketing? ¿Cuáles debieran ser sus límites?

3) Distintas técnicas terapéuticas como las Flores de Bach, el reiki o las medicinas basadas en la energía no están basadas en ciencia ni han sido sometidas a testeo riguroso que compruebe su efectividad. Quizá por su popularidad el caso más extremo sea el de la homeopatía, ejercida por médicos prestigiosos pero carente también de fundamento científico. Para hacer la cuestión más complicada, ¡está comprobado que en muchos casos el efecto placebo funciona! Peor aún: una investigación de la Escuela de Medicina de Harvard muestra que el mero hecho de creer que un remedio inocuo puede curarte puede tener de por sí efectos beneficiosos, ¡¡¡aún cuando los pacientes sepan que lo que están tomando no sirve para nada!!! ¿Qué deberíamos hacer con las personas y los médicos que ejercen estas medicinas alternativas?

4) Cerremos con la situación más delicada… Si tomamos a la religión como una descripción literal, y creo que la mayoría de los religiosos creen en su dogma de esa manera, por definición todas las religiones salvo una (o quizá todas) son erróneas. ¿Es lícito entonces predicar un mensaje que casi con seguridad es equivocado? Cuando uno ve el auge experimentado por las iglesias evangélicas que de a poco han ido cooptando casi todos los antiguos cines para sus oficios resulta al menos sugestivo pensar que detrás de eso hay un negocio multimillonario cuyo fin último no es necesariamente la fe. Si toda creencia basada en la fe es válida, ¿damos legitimidad a cultos paródicos como la iglesia del Espaghetti Volador?

En mi opinión, el combate contra el pensamiento mágico es una necesidad imperiosa. La falta de rigor intelectual aplicada a cábalas del mundial es inofensiva pero en muchas áreas de la vida nos vuelve seres irracionales, imprevisibles, fácilmente engañables. Sin embargo, como este post intenta plantear, las fronteras no son para nada claras sobre cuán lejos habría que llegar.

¿Y ustedes qué opinan?

Foto: Ancient History

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