Franco Valente es una reconocida marca de toallas surgida en Argentina. Su historia comenzó con tres amigos, José Ini y los hermanos David y Adolfo Setton.
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SUSCRIBITELa empresa destinó cerca de US$ 3 millones para renovar maquinaria y pudo elevar la capacidad productiva de 30.000 a 200.000 kilos mensuales.
Franco Valente es una reconocida marca de toallas surgida en Argentina. Su historia comenzó con tres amigos, José Ini y los hermanos David y Adolfo Setton.
Ellos iniciaron su camino en la industria textil con un pequeño taller de bordado para terceros llamado La Bordadora, ubicado en el barrio de Palermo.
Con el tiempo, abrieron su primera planta en San Martín, provincia de Buenos Aires.
Pasaron de una capacidad inicial de 30 toneladas mensuales a una escala industrial mucho mayor (llegando a producir entre 140 y 200 toneladas mensuales según la demanda del mercado).
Actualmente, la compañía cuenta con dos fábricas en territorio bonaernse y un centro de distribución en Barracas.
Desde hace más de dos décadas, ofrecen la máxima calidad en la fabricación y comercialización de toallas, toallones y productos afines.
A través de un servicio integral, la empresa elige el mejor hilado, diseño, desarrollo, fabricación y distribución.
Sus productos son elaborados en 100% algodón, confeccionados en máquinas automatizadas de última generación para asegurar la mayor suavidad y absorción desde el primer secado. Y sus procesos están diseñados y definidos de acuerdo a parámetros de ecología y sustentabilidad.
En una entrevista con Somos Pymes, Marcelo Olivero, director industrial de Franco Valente, se refirió a la cultura de la compañía y cómo logró atravesar la crisis de la industria a nivel local.
La actividad acumuló una caída de 22,6 por ciento en los primeros siete meses del año, en comparación con el mismo período de 2025, de acuerdo a un informe de la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA).
En julio, la producción del sector se contrajo 13% interanual y se mantiene en los niveles más bajos de los últimos tres años.
En consecuencia, el empleo sigue retrocediendo y ya se perdieron 28.322 puestos desde diciembre de 2023.
Actualmente, el mercado textil argentino se abastece en un 70 por ciento de importaciones, por lo que los representantes del sector denunciaron la existencia de “competencia fraudulenta”.
Franco Valente es la contracara de este fenómeno, ya que la marca logró consolidarse entre los consumidores a través la calidad de sus productos y una identidad única en el mercado.
"En pocas palabras, el secreto es prepararse en varios frentes para la peor época de crisis, sin que se haya producido ni visualizado, y aunque se esté en momentos con niveles de plena actividad", confió Olivero.
"Con los avatares de la economía y su conformación cíclica, hay textiles que han cerrado entre otras cosas por dejar de ser competitivas", afirmó el directivo.
Y enfatizó: "Por esta razón, la empresa ha seguido invirtiendo como estrategia de generar herramientas para mejorar su competitividad".
"Cabe aclarar que las inversiones no han sido solo en bienes de uso, sino que también en marketing, difusión, gestión, etc.", amplió.
La apuesta de la compañía va a permitir quintuplicar la producción. "Se trata de la renovación total de máquinas de tejeduría por telares denominados a chorro de aire, más modernos y mucho más veloces que los tradicionales con el sistema a pinza", ilustró el experto.
Los fondos también serán destinados a la incorporación de maquinaria automatizada de costura y un alinea de terminación totalmente nueva.
"Estas inversiones, con un orden cronológico progresivo desde la creación de la empresa, y de acuerdo un plan estipulado, han logrado este hecho", aclaró Marcelo.
La empresa nació en un pequeño taller de Palermo y hoy produce a escala industrial en dos plantas de San Martín.
Sus fundadores pasaron del bordado para terceros a una marca propia con 832 clientes activos en todo el país.
Un viaje a Italia los inspiró a trasladar el concepto de la moda al universo de la blanquería.
Así surgió Franco Valente, una marca que apostó por las toallas bordadas cuando ese producto todavía tenía escaso desarrollo en la Argentina.
"El rubro de fabricación de toallas, posee una característica distintiva", sentenció Olivero en la charla con Somos Pymes.
"De todos los ítems que conforman el gasto mensual de una familia, hay algunos que ciertamente se redefinen o se eliminan, de acuerdo a las variables económicas del momento", planteó.
"Una familia cuyo sostén ha disminuido sus ingresos, no puede dejar de alimentarse ni pagar los servicios, pero lo que si hará, es no renovar las toallas, las cortinas y la ropa", argumentó.
"Por esta razón estamos en presencia de un rubro que posee estacionalidad en el lanzamiento de productos, y lo que es peor una sensibilidad aguda a los cambios en la economía. Para esto hay que estar preparados", alertó el director industrial de la PyME.
En los últimos años, la empresa destinó cerca de US$ 3 millones a renovar maquinaria con tecnología italiana, belga y alemana.
Esa inversión permitió elevar la capacidad productiva, que pasó de 30.000 a 200.000 kilos mensuales.
La transformación también modificó el trabajo dentro de la fábrica. Mientras que en sus inicios necesitaban decenas de costureras, hoy cuentan con una máquina automatizada capaz de coser 800 toallones por hora.
Franco Valente tiene actualmente 832 clientes activos, dos plantas industriales en San Martín y un centro de distribución y administración en Barracas. Sus productos llegan a distribuidores, comercios, hoteles y empresas de todo el país.
La capacidad instalada alcanza las 200 toneladas mensuales, aunque la producción efectiva se ubica por debajo de ese nivel.
