La intención de siembra para el girasol en la campaña 2026/27 alcanzó los 3 millones de hectáreas, lo que supone un nuevo récord absoluto para el cultivo en el país.
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SUSCRIBITEEl área sembrada crecerá un 5,3 por ciento interanual según los especialistas.
La intención de siembra para el girasol en la campaña 2026/27 alcanzó los 3 millones de hectáreas, lo que supone un nuevo récord absoluto para el cultivo en el país.
Así lo mostró el primer informe de pre-campaña publicado el 20 de julio por la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA).
El cálculo representa una suba del 5,3% en comparación con la campaña anterior (2,85 millones de hectáreas) y se ubica un 33,3% por encima del promedio de los últimos cinco años (2,25 millones de hectáreas).
El informe técnico reflejó un mapa productivo con comportamiento heterogéneo según la región.
En Núcleos del Sur (Buenos Aires y La Pampa), se consolidan como el gran motor de expansión, con incrementos proyectados de entre el 5% y el 15%.
Las dificultades para concretar la siembra de fina por temas de transitabilidad están dejando lotes libres donde el girasol es visto como el "cultivo más seguro".
Por su parte, el Norte (NEA) mantiene una tendencia alcista gracias a las buenas reservas hídricas en el perfil.
Mientras que la Franja Central (Santa Fe, Córdoba y San Luis) presenta una perspectiva entre estable y moderada a la baja.
La consolidación de un evento de "El Niño" de fuerte intensidad estimula la intención de volcar hectáreas hacia el maíz de primera, aunque en zonas de Córdoba y San Luis la decisión final estará atada a la presión sanitaria que ejerza la "chicharrita" sobre el cereal.
El escenario económico actúa como un fuerte incentivo para los productores locales. A nivel global, la demanda de aceites vegetales se mantiene firme.
El precio FOB argentino del aceite de girasol en época de cosecha cotiza en torno a los 1.314 USD/tn, un 15% más elevado que el año previo y un 24% superior al promedio de las últimas tres campañas.
A pesar de que el valor de insumos clave como combustibles (+49%) y fertilizantes (+12% a +19%) mostró incrementos por conflictos internacionales y tensiones en el Estrecho de Ormuz, la suba del precio del grano compensó el impacto.
Como resultado, la relación insumo-producto mejoró de forma interanual un 27% para semillas y un 13% para fertilizantes, posicionando al girasol con una clara ventaja relativa y márgenes más competitivos frente a alternativas como la soja y el maíz de cara al inicio de la ventana de siembra.
