Laburen.com es una plataforma que desarrolla la infraestructura necesaria para que las empresas creen y gestionen una fuerza laboral digital.
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SUSCRIBITECómo la compañía usa IA para optimizar la atención al cliente, el manejo de recursos humanos, y el control de las ventas, entro otros factores, centrándose en aprovechar las mejores capacidades del ser humano.
Laburen.com es una plataforma que desarrolla la infraestructura necesaria para que las empresas creen y gestionen una fuerza laboral digital.
Lo hace a través de agentes de Inteligencia Artificial capaces de ejecutar tareas operativas reales dentro del negocio, con supervisión humana.
El proyecto se puso en marcha durante 2023 luego de que su creador, Sebastián Rinaldi, detectara un problema concreto: las empresas no están faltas de talento, están saturadas de tareas repetitivas que consumen tiempo, generan errores y frenan el crecimiento.
El emprendedor programó el MVP desde cero (sin inversión externa), con una visión clara, que la IA deje de ser algo caro o lejano para transformarse en una herramienta accesible y útil para empresas reales de la región.
Actualmente, la compañía opera con más de 3.000 agentes de IA activos.
Asimismo, trabaja con más de 400 empresas y tiene más de 50 partners activos en distintos países.
En una entrevista con Somos Pymes, Sebastián Rinaldi, CEO y Founder de Laburen.com, habló de la idea que genró el proyecto y el aporte que otorga a las firmas locales.
Laburen.com funciona como una plataforma vibe-code para diseñar, entrenar y desplegar agentes de IA conectados a las herramientas que ya usan las empresas: WhatsApp, Instagram, CRMs, planillas, mail, ERPs y sistemas internos.
A diferencia de un chatbot, "estos agentes no se limitan a contestar: ejecutan tareas, siguen procesos y dejan registro", detalló el protagonista de la historia.
Por ejemplo: precalifican leads, responden cotizaciones, cargan y ordenan datos, actualizan estados de pedidos, generan reportes, hacen onboarding, etc.
"Para que eso funcione de verdad en el mundo real, Laburen trabaja con un enfoque muy simple: un ingeniero se mete en la operación del cliente para entender cómo trabaja la empresa y configurar el agente para ese proceso específico", puntualizó Rinaldi.
"Es decir: no te venden una herramienta genérica, sino que ayudan a que la IA se adapte a tu negocio", aclaró.
Y completó: "A eso le llamamos modelo forward deployed (FDE). Explicado de forma sencilla es: alguien del equipo se sienta con vos, entiende tu flujo y lo transforma en un agente que trabaja".
Laburen.com busca convertir la Inteligencia Artificial en una infraestructura de trabajo real, especialmente para pymes y mercados emergentes.
En la práctica, eso significa tres cosas:
1_ Crear fuerza laboral digital para absorber tareas repetitivas: Responder consultas, cargar datos, hacer seguimiento, actualizar estados, consolidar información y otras tareas que consumen horas y frenan el crecimiento.
2_ Ordenar y estandarizar la operación: Muchas empresas crecen con procesos armados “a los golpes”: planillas, WhatsApp sin trazabilidad, y tareas que dependen de personas clave. Laburen busca que esa operación sea más estable, medible y controlable, reduciendo fricción y errores.
3_ Liberar capacidad del equipo humano para tareas de mayor valor: No se trata de reemplazar personas, sino de que el equipo deje de estar atrapado en lo repetitivo y pueda enfocarse en lo que sí genera impacto: atención de calidad, mejora continua, ventas complejas, estrategia y decisiones.
"En resumen, Laburen ayuda a que las empresas escalen sin romperse, incorporando una fuerza laboral digital conectada a sus procesos reales", enfatizó Rinaldi.
El emprendedor afirmó que "el vínculo con las PyMEs es central porque Laburen está pensado para acompañarlas en un punto crítico: cuando el negocio empieza a crecer, pero la operación sigue funcionando con procesos manuales, tareas dispersas y equipos sobrecargados".
En ese contexto, la firma ayuda a que la empresa ordene su día a día incorporando una fuerza laboral digital que se adapta a sus procesos reales.
Los agentes pueden encargarse de tareas repetitivas que suelen generar cuellos de botella: responder consultas internas y externas, cargar y ordenar información, actualizar estados, registrar pedidos o solicitudes, generar reportes, asistir en procesos administrativos y sostener la continuidad operativa.
La clave es que la IA no se implementa como una herramienta genérica: se configura en función de cómo trabaja cada PyME.
"Eso permite reducir fricción, bajar errores, lograr más trazabilidad y liberar tiempo del equipo humano para enfocarse en decisiones, mejora de procesos y trabajo de mayor valor", identificó Rinaldi.
"La repercusión en PyMEs viene siendo muy positiva porque el impacto se nota rápido en algo clave: la operación deja de depender de tareas manuales y de personas saturadas", mencionó al respecto.
Y amplió: "Para muchas empresas del sector, el problema no es la falta de oportunidades, sino que el crecimiento empieza a 'romper' la estructura: aumenta el volumen de consultas, pedidos, incidencias internas y seguimiento… y la empresa termina funcionando en modo urgencia constante".
Con Laburen, lo primero que suelen ver es más orden y continuidad: tareas que antes se hacían cuando alguien tenía tiempo pasan a ejecutarse de forma sistemática, con trazabilidad y reglas claras.
"Eso baja fricción interna, reduce errores por carga manual o duplicación y mejora la capacidad de respuesta, tanto hacia adentro como hacia clientes y proveedores", describió el fundador del proyecto.
Según él, en las PyMEs el tiempo es literalmente capacidad productiva.
Cuando el equipo deja de estar absorbido por tareas repetitivas, aparece un cambio muy concreto:
_Más foco en lo importante (gestión, decisiones, mejora de procesos)
_Menos desgaste del equipo humano
_Menos backlog operativo acumulado
_Más previsibilidad en el día a día
En este contexo, Laburen opera con más de 3.000 agentes activos y más de 400 empresas, y muchas PyMEs llegan por recomendación o por partners que ven resultados concretos en implementación.
"La repercusión no se basa en 'probar IA', sino en una idea simple: usar IA para que la empresa funcione mejor, con menos fricción y más control sobre su operación", concluyó Rinaldi.
