A seis años del récord histórico alcanzado en 2019 tras la sanción de la Ley Justina, y luego del fuerte impacto que la pandemia de Covid-19 tuvo sobre el sistema de salud, la donación y el trasplante de órganos en Argentina volvieron en 2025 a niveles récord.
Con el número de trasplantes realizados durante el año según el INCUCAI, el país consolida una recuperación sostenida y se posiciona nuevamente cerca de la mejor marca de su historia del 2019.
Este crecimiento confirma una tendencia positiva iniciada tras la pandemia y refleja el esfuerzo de todo el sistema sanitario que se ha ido acomodando al cambio del 2019, cuando se alcanzó una cifra que marcó un antes y un después.
Haciendo la diferencia en la donación y el trasplante
El contexto sanitario en Argentina es desafiante, la innovación aparece como el gran motor.
Por eso desde el 2017, se pusieron en marcha iniciativas disruptivas como MultiplicateX7, la Ley Justina (2018) y la Casa Justina (2019).
Estos espacios sirven al cuidado de las personas con discapacidad mediante innovación empática para la salud.
Con una mirada disruptiva federal y multidisciplinaria, Casa Justina impulsa soluciones concretas que aportan un granito de arena para que el 2026 alcance las buenas noticias del 2019.
Estando en contacto contínuo con referentes de la donación y el trasplante de óraganos nacionales e internacionales, ONG y pacientes, las principales iniciativas surgen de escucharlos y comprenderlos.
Se destaca el uso de drones para el traslado de órganos, una tecnología que ya se encuentra en etapa de prueba en tres regiones de la Argentina, con sectores privados y públicos involucrados, con el objetivo de reducir tiempos logísticos críticos y mejorar la viabilidad de los órganos.
La Inteligencia Artificial es otra aliada estratégica desde 2019; se aplica para optimizar procesos del equipo, mejorar la toma de decisiones y contribuir al desarrollo de tratamientos más eficientes dentro del sistema de salud.
El uso de tecnología disruptiva
En el plano de la concientización y la educación, Casa Justina desarrolló experiencias de realidad virtual y realidad aumentada que permiten aprender sobre la Ley Justina, las Casas Justina y la donación de órganos a través de una Justina virtual, acercando estos contenidos de manera innovadora y accesible.
A su vez, miles de niñas y niños de todo el país se forman en donación y trasplante gracias a EducaciónX7, una guía pedagógica utilizada por docentes de distintos niveles y contextos educativos, que incorpora estos valores desde edades tempranas.
Mirando al futuro, Casa Justina también investiga cómo la robótica puede aplicarse a la salud.
Acompaña proyectos de xenotrasplante, una línea científica que estudia la posibilidad de utilizar órganos de cerdo para trasplantes en humanos, como respuesta a la escasez estructural de donantes.
Todo este trabajo es posible gracias a equipos y colaboradores de todo el país, con perfiles diversos y complementarios, unidos por una misma convicción: la innovación también puede ser un acto de amor.
Porque Casa Justina es Justina. Y Justina es #AyudemosATodosLosQuePodamos.