El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció durante su discurso ante la Asamblea General de la ONU, que la próxima semana se reunirá con su par brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva.
Trump se reunirá con Lula da Silva la próxima semana
En medio de la guerra arancelaria, el jefe de la Casa Blanca confirmó la noticia.
Según el mandatario norteamericano, ambos se encontraron en los pasillos de la sede de Naciones Unidas, en Nueva York, y acordaron verse.
La proclama de Trump
El presidente de Estados Unidos dijo en su intervención que "es hora de terminar con este fracasado experimento de fronteras abiertas" y aseguró a los presentes que "sus países se están yendo al infierno" debido a la inmigración.
Trump hizo de la lucha contra la inmigración uno de los puntos centrales de su discurso, en el que ha condenado lo que la Casa Blanca llama "movimientos globalizadores", y aseguró que en EE.UU. su Gobierno ha "tomado medidas contundentes para frenar rápidamente la migración irregular".
El mandatario dijo que la inmigración a nivel global está "descontrolada" y volvió a insistir a los delegados y líderes congregados: "Sus países están siendo arruinados".
El líder republicano aseguró que las prisiones de países europeos como Alemania, Austria o Suiza están invadidas por presos que eran solicitantes de asilo que "en retorno por la amabilidad pagaron con el crimen".
"Es hora de poner fin a este fallido experimento de fronteras abiertas. Tienen que terminar con ello de una vez. Creánme, les puedo decir que soy un verdadero experto en este tema. Sus países se están yendo al infierno", afirmó en un discurso en que el llegó a advertir a Europa de que va a sucumbir a un "monstruo" que "está destruyendo su herencia" por el afán de ser "políticamente correcto".
Como ha hecho en recientes visitas al Viejo Continente, Trump exclamó: "Esa no es la Europa que amo".
"Me preocupa Europa. Amo Europa. Amo a su gente, y me apena verla afectada por la crisis energética y la inmigración", explicó en referencia también a la compra de crudo por parte de algunos países de la Unión Europea (UE) o a las políticas europeas sobre energías limpias, contra las que cargó una vez más, defendiendo el uso del carbón, recurso del que dijo que EE.UU. tiene "las mayores reservas del mundo".
Acusó además a la ONU de "no resolver los problemas que debería abordar con frecuencia" en este terreno, y de crear "nuevos problemas que luego tenemos que solucionar".
"Las Naciones Unidas están financiando un ataque contra los países occidentales y sus fronteras", dijo Trump, quien aseguró que esta organización "presupuestó 372 millones de dólares en ayuda económica para apoyar el viaje de unos 624.000 migrantes hacia Estados Unidos".
"¡Imagínense! La ONU apoya a quienes entran ilegalmente a Estados Unidos, y luego nosotros tenemos que deportarlos", añadió el republicano, quien aplicó una política de mano dura con fronteras blindadas y deportaciones a gran escala.
El mensaje de Lula da Silva
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, instó este martes a la Asamblea General de la ONU a "refundar" la Organización Mundial de Comercio (OMC), a fin de ponerle coto a medidas "unilaterales" que atentan contra el orden multilateral.
"Hoy, los ideales que inspiraron a los fundadores (de la ONU) están amenazados como nunca antes en toda su historia" y "el multilateralismo está frente a una nueva encrucijada", afirmó el líder progresista frente al pleno de la Asamblea General.
Según Lula, «en pocas áreas el mundo ha retrocedido tanto como en el sistema multilateral de comercio» en los últimos años, debido a la "arbitrariedad" de medidas unilaterales, señaló en una clara referencia a la guerra arancelaria desatada por el Estados Unidos de Donald Trump.
Esa «arbitrariedad», de acuerdo al líder brasileño, ha «lanzado a la economía mundial a una espiral de precios altos y sanciones, ha desorganizado las cadenas de valor globales» y amenaza con generar más inflación en un mundo desigual.
En ese marco, afirmó que "es urgente refundar la OMC con bases modernas y flexibles", en las que se les de cabida a los países del mundo en desarrollo, que también deben tener una mayor representatividad en todos los organismos internacionales, incluida la propia ONU y su Consejo de Seguridad.
La OMC está virtualmente paralizada desde el primer mandato de Trump, quien en 2017 bloqueó el consejo de apelaciones de ese organismo, una medida que luego fue mantenida por el Gobierno de Joe Biden y persiste hasta hoy.
Brasil, un histórico defensor del multilateralismo, apeló sin muchas esperanza a la OMC en agosto pasado, cuando Estados Unidos le impuso a gran parte de los productos brasileños unos aranceles del 50 %, en el marco de la guerra comercial desatada por Trump.
En el caso de Brasil, EE.UU. no ha justificado esa decisión en asuntos comerciales, sino netamente políticos y centrados en el juicio por golpismo que condujo a una condena a 27 años de cárcel contra el expresidente ultraderechista Jair Bolsonaro.
Frente a esos aranceles, el Gobierno de Lula ha ido gradualmente ampliando mercados, a fin de sustituir sus exportaciones hacia la primera economía mundial, que representaban cerca del 12 % del comercio exterior de Brasil.
Lo ha hecho incluso desde el Mercosur, que este mismo mes firmó un acuerdo de libre comercio con la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA), integrada por Suiza, Noruega, Liechtenstein e Islandia.
Ese pacto ha sido considerado como un aliciente para la firma del acuerdo entre el bloque que integran Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, con Bolivia en proceso de adhesión, y la Unión Europea, que se negocia hace 25 años y puede ser suscrito antes de fin de año.