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Congreso 

CAME pidió la suspensión de multas y embargos para PyMEs

El requerimiento llega ante la modificación de la ley de Inocencia Fiscal.

Somos Pymes | Redacción Somos Pymes
Por Redacción Somos Pymes 12 de junio de 2026 - 12:00

La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) le solicitó a los presidentes de todos los bloques del Senado que se incorporen a los pedidos que elevaron al Ministerio de Economía de no aplicar multas a las PyMEs durante el período de espera de la nueva Ley de Inocencia Fiscal.

El pedido se sitúa ante la espera del tratamiento de la nueva normativa en el Congreso.

Multas y embargos en las PyMEs

El ministro de Economía, Luis Caputo, confirmó que el Ejecutivo enviará un nuevo proyecto luego de haberse reunido con representantes de asociaciones de contadores de todo el país.

CAME ya le había girado el pedido al Palacio de Hacienda, en donde le incluyó, también, la suspensión de las ejecuciones fiscales y de los embargos aplicables al sector.

“Confiamos en que el Senado le otorgará a nuestro planteo un tratamiento prioritario. La situación requiere resguardar a miles de empresas y trabajadores que dependen de la fortaleza y continuidad del sector productivo argentino”, expresó el coordinador de la Comisión de Asuntos Tributarios de CAME, Vicente Lourenzo.

La entidad empresarial solicitó una reducción de multas del 50% y un plan especial de pagos que contemple hasta 48 cuotas con condonación del 50% de los intereses devengados y una tasa de financiación equivalente al 50% de la tasa pasiva del Banco Nación.

El pedido se da en un contexto marcado por un consumo débil que no logra repuntar y ante la propuesta realizada por el Fondo Monetario Internacional (FMI) de ejecutar una reforma tributaria.

“CAME considera indispensable que el Senado atienda la solicitud, a fin de promover las condiciones que contribuyan a preservar el entramado productivo nacional, fortalecer la competitividad de las PyMEs y acompañar su desarrollo sostenible en un escenario económico de transformación”, expresaron los dirigentes en un comunicado.

El despegue de la economía argentina

El conflicto distributivo, la tensión entre equilibrio fiscal y aspiraciones de las clases medias, "no es un malentendido político sino la expresión de un problema económico subterráneo: la economía argentina no produce suficiente como para satisfacer simultáneamente ambos objetivos", advirtió el ex titular de la CAME, Osvaldo Cornide.

Esto ocurre "no porque los argentinos seamos irracionales o corruptos, o porque administremos mal, sino porque amplios sectores de la estructura productiva arrastran tecnologías viejas, falta de inversión, baja capitalización y productividad insuficiente para remunerar genuinamente lo que la sociedad aspira", opinó.

"Cuando la productividad no alcanza, la política económica enfrenta un dilema real: o se prioriza el equilibrio macro resignando aspiraciones sociales, o se priorizan las aspiraciones sociales a costa del equilibrio macro. Ambas son respuestas racionales a una restricción estructural real", amplió el referente del sector privado.

Y enfatizó que el liberalismo argentino "nunca aceptó que su fracaso no era político sino productivo: un tipo de cambio retrasado, una presión tributaria sin contrapartida en servicios, la ausencia de crédito e infraestructura para la industria, no son tan sólo el resultado del populismo (verbigracia un Estado que atiende las demandas sociales), sino las condiciones que el propio liberalismo realmente existente reprodujo".

El peronismo, por su parte, "tampoco entendió que motorizar la demanda sin darle prioridad a la dinamización real, efectiva de la oferta, no resuelve los problemas sino que los posterga, en una suerte de procrastinación del atraso, anabolizando una estructura productiva que lo que necesita es transformarse", subrayó.

"Lo que Argentina necesita no es un acuerdo entre liberales y populistas sobre cómo repartir lo que hay. Necesita una política que agrande lo que hay: que eleve la productividad de los sectores rezagados, que cuide y capitalice la industria existente, que provea los bienes públicos que el mercado no produce espontáneamente y que el Estado argentino, tanto liberal como peronista, nunca proveyó de manera sistemática", aseveró Cornide.

Advirtió que "el desprecio por lo estatal, que se extiende a todo lo público, se transforma en el símbolo de una política que renuncia al desarrollo".

El ex mandamás de CAME esgrimió que "el experimento político libertario no parece ser apenas una versión extrema de la lógica confrontativa, a caballo de la posición típica liberal o el ajuste perpetuo. Es sobre todo la apuesta por especializar al país en tres sectores de alta productividad y así equilibrar el sector externo mientras se desmantela el resto".

"La salida no es un justo medio entre liberalismo y populista. Está en un tercer camino que no se plantea hace décadas: una política de desarrollo que tome como objetivo central capitalizar todos los sectores productivos, dinamizarlos, asumiendo los complementos públicos que la inversión privada requiere", concluyó.

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