El Gobierno nacional selló un acuerdo bilateral con la República de Francia, mediante el cual ambos países ampliarán el marco de cooperación en materia de transporte aéreo.
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SUSCRIBITEYa son 57 los países que se incorporan a la política de liberalización aérea impulsada por la administración libertaria.
El Gobierno nacional selló un acuerdo bilateral con la República de Francia, mediante el cual ambos países ampliarán el marco de cooperación en materia de transporte aéreo.
Así lo confirmó el Poder Ejecutivo mediante un comunicado.
Con esta incorporación, Francia se convierte en el 57º Estado en adherirse a la política de “Cielos Abiertos” impulsada por la actual administración nacional, una estrategia que busca liberalizar el mercado y ampliar la conectividad internacional.
El convenio, que actualiza el Memorando firmado en París en 1998, estipula una flexibilización significativa de las condiciones operativas entre ambos países.
Entre sus principales puntos figura la duplicación de las frecuencias disponibles para vuelos comerciales, una medida que apunta a incrementar la oferta de asientos y facilitar el crecimiento del tráfico aéreo entre la Argentina y Europa.
En ese contexto, la compañía Air France ya había anticipado una ampliación concreta de su operación en la ruta Buenos Aires–París.
Según información difundida por el sector aerocomercial, la aerolínea francesa planea pasar de siete a nueve vuelos semanales durante la temporada alta europea de 2026, incorporando dos servicios adicionales que operarán los días martes y jueves.
Este incremento permitirá sumar cientos de nuevos asientos semanales y, en determinados días, alcanzar hasta dos vuelos diarios entre ambas capitales.
Las nuevas frecuencias serán operadas con aeronaves Airbus A350-900, modelos de última generación que ofrecen mayor eficiencia en consumo de combustible y menores emisiones contaminantes, en línea con las políticas de sostenibilidad del sector.
Además de mejorar la conectividad directa entre Buenos Aires y París, estas operaciones potenciarán las conexiones hacia otros destinos internacionales a través del hub del aeropuerto Charles de Gaulle, uno de los principales centros de distribución aérea de Europa.
El acuerdo también mantiene la posibilidad de establecer convenios de código compartido con aerolíneas de terceros países.
Este mecanismo permite que compañías de distintas nacionalidades comercialicen conjuntamente los mismos vuelos, ampliando las opciones de itinerarios y optimizando la red de conexiones para los pasajeros.
La iniciativa se enmarca en una política más amplia de desregulación del sector aerocomercial que Argentina puso en marcha a partir de 2024.
A través de decretos y reformas regulatorias, el Gobierno flexibilizó el acceso al mercado, eliminó restricciones tarifarias y simplificó los procesos administrativos para el ingreso de nuevas aerolíneas.
Este enfoque apunta a fomentar la competencia, incrementar la oferta de rutas y, en última instancia, reducir los costos de los viajes aéreos.
Los acuerdos de “Cielos Abiertos”, en términos generales, eliminan las limitaciones tradicionales sobre rutas, frecuencias y capacidad, dejando esas decisiones en manos de las propias compañías aéreas.
Según datos de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA), este tipo de políticas ha contribuido a un crecimiento significativo del tráfico de pasajeros en mercados donde se implementa, al generar un entorno más competitivo y dinámico.
En el caso argentino, la expansión de esta política ya muestra impactos concretos: en los últimos años se habilitaron decenas de nuevas rutas internacionales y se fortalecieron las conexiones con diversos mercados, tanto en América Latina como en Europa, África y Asia.
Incluso, algunos informes del sector señalan que el país alcanzó cifras récord de movimiento de pasajeros y consolidó nuevas rutas directas desde el interior, reflejando un cambio en la estructura tradicional del sistema aerocomercial.
