Hay una idea instalada en muchas PyMEs: certificar una norma ISO o implementar un sistema de gestión de calidad es cosa de multinacionales, con presupuestos y equipos que la empresa chica o mediana no tiene.
Para continuar, suscribite a Somos Pymes. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.
SUSCRIBITECertificar estándares internacionales no es solo para las grandes empresas.
Hay una idea instalada en muchas PyMEs: certificar una norma ISO o implementar un sistema de gestión de calidad es cosa de multinacionales, con presupuestos y equipos que la empresa chica o mediana no tiene.
Es un prejuicio comprensible, pero cada vez más alejado de la realidad.
Repasemos los mitos más comunes y qué hay detrás de cada uno.
La certificación no debería pensarse únicamente como un costo, sino como una inversión en la gestión de la organización.
El proceso permite ordenar y optimizar los procesos, identificar oportunidades de mejora y reducir errores, reprocesos y tiempos improductivos.
De esta manera, la inversión en certificación puede traducirse en mayor eficiencia y un mejor aprovechamiento de los recursos a lo largo del tiempo.
El tiempo de implementación varía según el tamaño de la empresa, el alcance deseado y la norma a certificar, pero no hablamos de años.
En Mind & Process acompañamos el proceso con reuniones semanales para que logren la certificación en un plazo ideal de 6 a 7 meses.
Este ritmo permite implementar el sistema sin frenar la operatoria diaria ni imponer cambios de golpe, logrando que la organización adopte el proceso de forma natural.
No hace falta armar un equipo propio desde el día uno.
Se puede implementar con el equipo que ya existe, sumando acompañamiento externo puntual para guiar el proceso, desarrollar habilidades en un facilitador, capacitar al personal y ordenar la documentación necesaria.
Certificar también ordena la operación puertas adentro: reduce errores, mejora la gestión de reclamos y transmite una imagen más profesional en el mercado.
No es (solo) una llave para mercados externos; es, ante todo, una forma de trabajar mejor todos los días.
Nunca es tarde para empezar. De hecho, el solo hecho de iniciar el proceso -definir políticas, ordenar procesos, documentar conocimiento, definir responsabilidades- ya genera mejoras concretas,y puede ser evidencia a presentar a terceros, incluso antes de que llegue la certificación formal.
Certificar no es un privilegio de las grandes empresas, sino que es una decisión que cualquier PyME puede tomar cuando entiende su propio punto de partida.
El logro no es la certificación, sino el proceso de prepararse para ser una gran empresa para el mundo, sin importar el tamaño y ser reconocida internacionalmente.
Al implementar un sistema de gestión, las empresas se vuelven elegibles, generan confianza y son buscadas por socios internacionales.
Mind & Process es una empresa de consultoría especializada en la mejora continua aplicada a la gestión por procesos, calidad y triple impacto.

video