Las PyMEs argentinas dedicadas a la tecnología de la salud apuestan a la flexibilidad operativa, la disciplina financiera y el soporte postventa como salvavidas estratégico para garantizar la atención sanitaria.
Para continuar, suscribite a Somos Pymes. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.
SUSCRIBITEEntre el 70 y el 80 por ciento del equipamiento médico de alta complejidad es importado y el ciclo de renovación duplica el estándar internacional.
Las PyMEs argentinas dedicadas a la tecnología de la salud apuestan a la flexibilidad operativa, la disciplina financiera y el soporte postventa como salvavidas estratégico para garantizar la atención sanitaria.
Con un gasto sanitario del 9,5% del PBI, el ecosistema sanitario local tiene una infraestructura vasta pero heterogénea: 2.400 instituciones sanatoriales con internación, repartidas entre el sector público (49%) y el privado (51%), según datos aportados por los censos de infraestructura hospitalaria de Global Health Intelligence (GHI).
A esto se suma la fragmentación entre obras sociales y prepagas, donde la efectividad de la tecnología se diluye si no se articula con la gestión clínica.
En este mapa, la aparatología médica es la columna vertebral del diagnóstico. Sin embargo, entre el 70% y el 80% del equipamiento de media y alta complejidad proviene del exterior.
Sostener este parque nacional, que incluye más de 3.100 ecógrafos, 800 tomógrafos, angiógrafos y resonadores, representa un desafío financiero y logístico permanente.
La inestabilidad cambiaria y la variabilidad presupuestaria generaron una brecha sustancial en la actualización de bienes de capital.
Mientras que en mercados estables los tomógrafos o resonadores se renuevan cada 5 a 7 años, en Argentina ese ciclo promedio se dilata entre 10 y 15 años.
Esta extensión forzada de la vida útil afecta la eficiencia del sistema. El uso intensivo de equipos antiguos deriva en mayores costos de mantenimiento y menor productividad.
En la práctica diaria, un equipo antiguo requiere más tiempo por estudio y paradas técnicas frecuentes, elevando el costo operativo por paciente en quirófanos y terapias intensivas.
Ante este cuello de botella, la continuidad hospitalaria ha quedado supeditada a los distribuidores locales.
En las últimas tres décadas, el sector debió transitar desde la convertibilidad y la crisis de 2001, hasta restricciones a las importaciones, la sobre exigencia de la pandemia y los recientes cambios comerciales.
En una entrevista con Somos Pymes, Tomás Piqueras, CEO de Centro de Servicios Hospitalarios (CSH), firma con 30 años de trayectoria en el sector, explicó cómo puede sostenerse una firma tecnológica dedicada a la salud en este entorno.
"La respuesta radica en la dinámica de las empresas familiares argentinas, caracterizadas por una gobernanza ágil y cultura de adaptación", afirmó al respecto.
"Sostener una PYME familiar durante tanto tiempo en Argentina no depende de una sola decisión, sino de una combinación de cosas: cuidar mucho las relaciones -con proveedores, con clientes, con el equipo- y no perder de vista que el negocio existe para dar respuesta a un sistema de salud que no puede darse el lujo de parar", detalló.
En cuanto a la sostenibilidad de cada proyecto, el ejecutivo ilustró que "la estructura familiar ayudó a sostener una mirada de largo plazo incluso en los momentos en que el contexto invitaba a pensar solo en el corto plazo, y esa combinación de cercanía y visión es, en definitiva, lo que permitió atravesar tres décadas sin perder identidad".
"Esta gobernanza familiar también aporta una ventaja determinante ante coyunturas de emergencia: la agilidad ejecutiva", afirmó.
Y aclaró: "A diferencia de las filiales corporativas o grandes multinacionales sujetas a complejas cadenas de aprobación, las PyMEs familiares locales cuentan con la flexibilidad necesaria para ejecutar giros de timón inmediatos cuando el escenario regulatorio o cambiario muta de manera imprevista".
Según el experto, "una de las ventajas de ser una empresa familiar es poder tomar decisiones rápido cuando el contexto lo exige, sin las capas de aprobación que suelen tener estructuras corporativas más grandes".
"En un mercado sensible donde un retraso logístico impacta en la atención médica, la capacidad de reaccionar en tiempo real marca la diferencia en la continuidad del abastecimiento", alertó.
"También fue clave no depender de una sola marca ni de un solo segmento del mercado de salud, lo que permitió amortiguar los golpes cuando algún área se veía más afectada que otra por el contexto económico, y sostener la operación incluso en los ciclos más adversos", añadió.
Ante restricciones financieras para la compra de equipamiento nuevo, el valor se desplazó de la venta de hardware a los servicios de soporte y extensión de vida útil de los equipos. La postventa es hoy una garantía estratégica de continuidad operativa.
La trazabilidad técnica integral -desde ingreso aduanero y calibración hasta tecnovigilancia y mantenimiento preventivo- es un estándar insustituible que mitiga riesgos legales y evita paradas operativas.
Adicionalmente, las PyMEs ejercen una diplomacia comercial indispensable ante fabricantes internacionales.
¿Qué implica invertir en tecnología de punta en este contexto? "Invertir en tecnología de punta con horizontes de mediano y largo plazo, en un país con variaciones cambiarias frecuentes, exige una disciplina financiera clara y relaciones sólidas y duraderas con los proveedores internacionales, que permiten sostener condiciones aun cuando el escenario local cambia de un día para el otro", subrayó Piqueras.
A pesar del contexto, la tecnología médica global avanza hacia un ecosistema digital conectado.
"El foco se desplaza hacia la integración de datos, informática médica e Inteligencia Artificial diagnóstica. En este marco, y para sostener la innovación, emergen modelos alternativos a la compra directa: leasing, pago por uso, contratos a largo plazo y centros de diagnóstico compartidos entre instituciones", esgrimió el especialista.
La supervivencia de las PyMEs proveedoras radica en interpretar la inestabilidad como un dato del terreno y no como un obstáculo contingente.
¿Cómo se transforma esa inestabilidad en una capacidad de adaptación? "En vez de pensar esos cambios como obstáculos externos, la empresa fue aprendiendo a leerlos como parte del terreno en el que opera, y a construir la capacidad de adaptación como una competencia central del negocio, no como una excepción", dijo el entrevistado.
"Por otra parte, la sostenibilidad intergeneracional representa otro de los grandes activos intangibles para las empresas familiares que operan en este rubro", puntualizó.
Y sostuvo: "El traspaso de mando no se limita a un recambio gerencial, sino a la transferencia de un saber hacer acumulado que preserva la confianza institucional con el sistema de salud".
Para Piqueras, "traspasar el liderazgo en una empresa familiar del sector salud implica algo más que ceder una función".
"Implica transmitir un conocimiento técnico y comercial construido durante décadas, y una forma de relacionarse con las instituciones de salud que no se aprende de un día para el otro", aseveró.
"Esta continuidad en los valores y el conocimiento especializado resulta indispensable para consolidar alianzas de largo plazo con clínicas y hospitales", resaltó.
Y exclamó: "La planificación no busca eliminar la incertidumbre, algo imposible en Argentina, sino construir margen de maniobra para poder sostener decisiones estratégicas incluso cuando el corto plazo se pone difícil".
"Frente a un escenario que exige digitalización, rigor regulatorio e inversión constante, la trayectoria de las PyMEs familiares demuestra que la visión de largo plazo, el soporte técnico especializado y la adaptabilidad operativa son los pilares invisibles que sostienen la atención médica del país", concluyó.
