Por Fabián Canoni. Estas últimas ediciones fueron un recorrido. Quería contarte una historia. ¿Cuál? Cómo hacer un uso eficiente de las herramientas que ofrece el mercado y, además, ser financieramente elegible.
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SUSCRIBITENo te lo dan por chico ni te lo niegan por chico. Te lo dan por ordenado. Y el orden se construye.
Por Fabián Canoni. Estas últimas ediciones fueron un recorrido. Quería contarte una historia. ¿Cuál? Cómo hacer un uso eficiente de las herramientas que ofrece el mercado y, además, ser financieramente elegible.
Primero te mostré el mapa completo: que financiarte no es ir al banco, es usar un ecosistema de tres piezas que se combinan.
Después bajamos a una herramienta concreta, el leasing, y a por qué muchas veces conviene usar un bien en lugar de comprarlo.
Hoy, cierro esta miniserie con la pregunta que quedó dando vueltas en las dos ediciones anteriores. Porque está muy bien saber que existe el ecosistema, las SGR, el mercado de capitales, el leasing.
Pero aparece la pregunta incómoda: si todo esto existe, ¿por qué a algunas PyMEs el sistema les abre las puertas y a otras se las cierra?
La respuesta es el corazón de esta edición, y es lo más importante que te llevás de toda la serie.
Hay una creencia muy instalada, y en parte es cierta: "no me prestan porque soy chico, porque los bancos no acompañan, porque el país". A veces es verdad. Pero muchas veces (más de las que creemos) la puerta no está cerrada de afuera. Está cerrada desde adentro.
Poné la cabeza del que te va a financiar, sea un banco, una SGR o un inversor del mercado.
Antes de darte un peso, necesita responderse una sola pregunta: ¿Esta empresa va a poder devolverme? Y esa pregunta no se contesta con lo bueno que es tu negocio en la realidad. Se contesta con lo que tu información le permite ver.
Si tenés la información en orden y las herramientas que el sistema pide (balance al día, un flujo de caja proyectado, un tablero con tus indicadores), el que te financia te lee fácil.
Ve capacidad de pago demostrable, ve una empresa que sabe lo que hace. Riesgo bajo, tasa baja, puerta abierta.
Si te falta esa información, o si te faltan las herramientas para presentarla, no importa cuán sólido sea tu negocio de verdad.
El que te financia no lo puede evaluar. Y lo que no se puede evaluar, se asume como riesgo. Riesgo alto, tasa alta, o directamente un "no".
Fijate la vuelta: la empresa puede ser exactamente la misma, con la misma facturación y la misma solidez.
Lo único que cambia es si tiene con qué demostrarlo. Por eso el título de esta edición: al financiamiento no se accede, se califica.
Y calificás mucho antes de pedir el préstamo. Calificás en el día a día, con cómo llevás tu gestión.
Como siempre, trato de bajar los conceptos a ejemplos concretos con los que he trabajado, dado que es más sencillo entender dónde, muchas veces, veo los puntos de dolor de las PyMEs.
Hace un tiempo llegó a nosotros una PyME sólida, con un buen negocio real, pero a la que le faltaba una herramienta financiera fundamental: un flujo de fondos proyectado.
La empresa generaba caja, sí, pero nunca la había proyectado. No estaba plasmada en ningún lado.
Y ojo con esto, porque es clave: no era un problema del negocio ni una decisión del dueño. Era, simplemente, falta de planificación y de asesoramiento.
Nunca nadie le había explicado que, para el sistema financiero, esa herramienta pesa tanto como la caja misma.
El resultado era que tenía el acceso al financiamiento prácticamente vedado.
Cuando golpeó la puerta de una SGR, le pidieron un flujo de fondos proyectado que la empresa, simplemente, no podía mostrar, porque no lo tenía. Y sin esa herramienta, por más sólido que fuera el negocio, no había manera de que la evaluaran.
Nos pusimos a trabajar justamente en eso: construir el flujo de fondos proyectado que faltaba, con criterio profesional y con los números reales de la empresa.
En menos de tres meses, esa misma PyME, con el mismo negocio de siempre pero ahora con la herramienta que nunca había tenido, consiguió el aval para un proyecto de inversión productiva que antes le era imposible.
La empresa no cambió. Cambió que ahora tenía con qué demostrar lo que siempre pudo.
El orden no es una tarea administrativa. Es una ventaja competitiva.
Acá quiero que cambies el chip, porque es donde está la diferencia.
La mayoría de los dueños vive el "estar ordenado" como una carga: el trámite, el papelerío, lo que el contador te pide y vos posponés. Una obligación. Y es entendible: el día a día de los empresarios PyME's es un tsunami.
Pero la realidad, es que funciona al revés. En un país donde el crédito es caro y escaso, tu orden financiero es de las pocas cosas que están 100% bajo tu control y que te bajan el costo del dinero.
La misma tasa que a una empresa desordenada le sale carísima, a vos te sale accesible, por el solo hecho de tener con qué respaldarte. Eso no es burocracia. Es una ventaja competitiva concreta.
Acá te canto vale cuatro. Porque el orden es el piso, no el techo.
Ordenar la información es el primer paso. El segundo, más difícil y más importante, es profesionalizar la gestión y, sobre todo, involucrarte vos como dueño en el ecosistema financiero.
No alcanza con tener los papeles al día si no sabés qué herramientas existen y cuál te conviene: cuándo una SGR, cuándo el mercado, cuándo un leasing, cuándo simplemente ordenar la caja.
Te lo digo derecho al hueso y sin anestesia, porque es la conclusión de toda la serie: hoy, para un dueño de PyME, no conocer las herramientas del ecosistema financiero dejó de ser una carencia disculpable. Es un no negociable.
En un contexto como el argentino, donde cada punto de tasa y cada decisión de financiamiento pesan, el dueño que no entiende sus opciones compite con una mano atada. No porque no exista la herramienta, sino porque no sabe que existe, o no sabe cómo usarla.
Y cuando ese conocimiento aparece, pasan cosas. Te cuento dos.
Una PyME con los números ya ordenados, pero con una capacidad de repago que no le alcanzaba para el capital que necesitaba. La SGR le pedía respaldo sobre el aval, y los socios no querían poner sus bienes personales en prenda ni hipoteca.
La solución no vino por el lado de siempre: estructuramos, a nombre de la sociedad, una garantía alternativa con títulos valores, que la propia SGR tomó como respaldo.
Con esa garantía, en lugar de los bienes de los socios, logramos ampliar el monto del aval. El negocio era el mismo; lo que cambió fue conocer un camino que casi nadie usa.
Otra PyME, esta con los números ordenados y una muy buena capacidad de repago demostrable, pero con casi cero conocimiento de las herramientas que tenía disponibles. Todo su potencial estaba, pero no sabía cómo mostrarlo ni por dónde.
Organizamos la información, preparamos las presentaciones y la acompañamos frente a los actores del ecosistema. El resultado fue un aval superior a los 100 millones de pesos, para una empresa que hasta ese momento ni se imaginaba que estaba a su alcance.
En los dos casos, la materia prima ya estaba. Lo que faltaba era traducir esa solidez al idioma que el ecosistema financiero entiende.
Todo esto tiene un nombre: gestión financiera profesionalizada. Alguien que te ordena la información, te arma el tablero, te proyecta la caja y, sobre todo, traduce el ecosistema financiero a tu realidad y te sienta a decidir con los números en la mano.
En nuestro caso es un soporte técnico que trabaja codo a codo con vos y con tu equipo, para que la decisión, siempre, la tomes vos con la mejor información posible.
Y acá está la mejor noticia, que es donde cierro toda la serie: para tener esto no hace falta ser una empresa grande.
La figura del CFO Fractional (un director financiero a tiempo parcial, al alcance de una PyME) existe justamente para esto.
Para que una empresa que no puede ni necesita un CFO full time igual acceda a esa mirada profesional.
Ni complejo, ni solo para empresas con estructura. Al alcance de cualquier PyME que decida jugar en serio.
Porque, al final, la serie entera se resume en una idea:
El ecosistema financiero no premia a los grandes. Premia a los que están preparados. Y prepararse es una decisión que tomás vos, mucho antes de necesitar la plata.
Si un banco, una SGR, una ALyC mirara hoy la información de tu empresa, ¿vería una oportunidad, o vería un riesgo? La respuesta ya está decidida. La tomaste vos, con cómo venís llevando tu gestión.
Detrás de cada número hay una decisión y detrás de cada decisión una conversación.
Cada semana, una idea sobre finanzas, decisiones y negocios para empresarios PyMEs. Sin tecnicismos. Sin vueltas.
Si esto resuena con lo que vivís en tu empresa: Bienvenido a En Clave PyME.
Y si querés ir más allá de la lectura, en EMA Group Consultores trabajamos exactamente en eso.
El licenciado Fabián Canoni es CFO Fractional y socio en EMA Group Consultores.
