La actividad económica de la potencia sudamericana creció casi un 2,6% el años pasado y podría haber sido mayor de no ser por el freno de los últimos dos trimestres que configura un cuadro de recesión técnica, de acuerdo con el informe del Banco Central brasileño.
Las medidas del gobierno le dieron a la mayor economía de América Latina un comienzo de año alentador pero esa tendencia se revirtió en los dos últimos trimestres, dado que en el cuarto hubo una baja del 0,17% y en el tercero del 0,21 %, detalló la autoridad monetaria.
La entidad que conduce Alexandre Tombini constató una retracción en diciembre, mes en el que la actividad económica se replegó el 1,35% en el contraste con noviembre.
"La economía avanza lentamente, a comienzos de 2013 el gobierno de la presidenta Dilma Rousseff estimó que el crecimiento iba a ser del 4%", pero los datos no son tan negativos, porque el propio Banco Central estimó un avance del 2,3% y al final fue de más del 2,5%, señaló el especialista en economía Kennedy Alencar, de radio CBN.
Si bien la suba de 2013 fue menor de lo que indicaban los pronósticos oficiales, se observó una mejora en la comparación con 2012, cuando hubo una expansión de sólo el 1%.
El Indice de Actividad Económica del Banco Central es tomado como un anticipo de la evolución del Producto Interno Bruto calculado por el Instituto Brasileño de Geografía y Estadísticas (IBGE), que es el utilizado en la elaboración del Presupuesto de la Unión y otros cálculos oficiales.
La desaceleración de los dos últimos trimestres de 2013 no agradó al mercado, porque ese ritmo negativo habría contagiado a los primeros meses de 2014 y "ahora se sospecha que este año el crecimiento será de menos del 1,9%", manifestó por su parte Miriam Leitao, del canal Globo News.
En año electoral -que incluye también el saldo que dejará la Copa del Mundo de Fútbol-,la presidente Dilma Rousseff debe lidiar con crecimiento económico que no termina de despegar y la baja confianza del empresariado en los funcionarios.
La mandataria intentó recomponer las relaciones con los privados al ofrecer el Ministerio de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior a Josué Gomes da Silva, dueño de la poderosa fábrica de textiles Coteminas, y Abilio Diniz, ex titular de la cadena de autoservicios Pao de Acucar.
Ante el desinterés de los dos empresarios Rousseff designó en el cargo al funcionario Mauro Borges, que se había desempeñado como titular de la Agencia Brasileña de Desarrollo Industrial.
Brasil sólo sabrá oficialmente si entró en recesión técnica a finales de febrero, cuando el IBGE divulgue su balance del PIB en 2013, pero si se confirma esa declinación ésto también afectará la valoración de las agencias de riesgo.