El Gobierno de ese país anunció las reformas previstas de cara a los próximos años, para reducir el control del Estado en la economía, mediante una promoción de la inversión privada y un achicamiento de las poderosas empresas públicas.
Para continuar, suscribite a Somos Pymes. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.
SUSCRIBITEEl Gobierno de ese país anunció las reformas previstas de cara a los próximos años, para reducir el control del Estado en la economía, mediante una promoción de la inversión privada y un achicamiento de las poderosas empresas públicas.
La lista de reformas, adoptadas por el comité central del Partido Comunista Chino (PCC) en la reunión plenaria concluida el martes, fue publicada por la agencia oficial Xinhua en un largo documento.
El mismo incluye grandes reformas sociales como la flexibilización de la política del hijo único, la reducción de la aplicación de la pena de muerte y la abolición de la reeducación a través del trabajo.
Los cambios apuntan a reforzar "el papel del mercado" en la economía china, la segunda mayor del mundo, dijo el PCC. Lo más destacado es la reducción de la influencia que tienen los empresas públicas en el sistema productivo.
"De aquí a 2020, deberán pagar al gobierno el 30% de sus beneficios, frente al ratio actual de 5 a 15%", explicó Xinhua. Una parte del capital de estos grupos estatales "será transferida a los fondos de seguridad social", muy faltos de dinero desde hace años.
La medida compete a 113 empresas públicas de diversos sectores, desde la energía a las finanzas pasando por los transportes, y situadas bajo el control directo del gobierno central.
"Las firmas de capital no público estarán autorizadas a tomar participaciones en proyectos" emprendidos por grupos estatales, detalla la agencia Xinhua, sin precisar en qué proporción.
El pleno del comité permanente del Partido solicitó abrir el capital de los grupos estatales, para que estos estén "controlados al mismo tiempo por capitales privados y públicos".
De todas maneras, el gigante asiático permitirá la creación de pequeños bancos privados, según el documento. Actualmente, el país cuenta con muy pocas entidades financieras privadas. Además se flexibilizarán las normas que restringen las inversiones privadas en varios sectores de servicios.
Pekín no ocultó su voluntad de liberalizar sus tasas de interés. En la actualidad es el gobierno el que establece las tasas de los depósitos, aunque en julio el banco central permitió que las entidades decidan por su cuenta las tasas aplicadas a los préstamos.
Los dirigentes comunistas quieren también avanzar en la convertibilidad de la divisa nacional, el yuan -la posibilidad de vender y comprar libremente la moneda.
Esta convertibilidad, que es un objetivo a largo plazo reiterado por el gobierno desde hace años, podría practicarse en un primer momento en una zona franca en Shanghai. Más adelante se espera la creación de más zonas francas.
En el sector inmobiliario, donde los precios no paran de subir, podría extenderse "a otras localidades" un impuesto sobre la propiedad que de momento sólo existe en dos ciudades.
Por su lado, los gobiernos locales, muy endeudados, podrán "diversificar sus ingresos captando fondos mediante emisiones de obligaciones", lo que les facilitaría la financiación fuera de las operaciones inmobiliarias. De momento, sólo algunas ciudades como Shanghai emiten sus propios títulos de deuda.
Por último, los agricultores recibirán derechos para "poseer, utilizar y transferir las tierras que cultivan, y podrán emplear sus derechos de propiedad como garantía" para efectuar operaciones financieras, detalla Xinhua.Actualmente, todas las tierras cultivables son oficialmente propiedad del Estado, que cede su usufructo a los campesinos.

video