El fabricante de microchips y equipamiento electrónico obtuvo dividendos por 8.014 millones de dólares el año pasado, un 60 por ciento menos interanual, tras registrar pérdidas en el cuarto trimestre a raíz de una "transformación estratégica".
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SUSCRIBITEEl fabricante de microchips y equipamiento electrónico obtuvo dividendos por 8.014 millones de dólares el año pasado, un 60 por ciento menos interanual, tras registrar pérdidas en el cuarto trimestre a raíz de una "transformación estratégica".
La facturación anual de la compañía fue de 63.054 millones, gracias al negocio de su división de computación para clientes (31.700 millones) y su centro de datos e inteligencia artificial (19.200 millones), aunque sus ventas bajaron un 23 y un 15 por ciento, respectivamente.
Con una facturación más baja pero crecimiento en ventas se situaron su negocio de automóviles autónomos Mobileye (1.900 millones, un 35% más), su división de sistemas de computación acelerados y gráficos (837 millones, un 8% más) y sus servicios de fundición (895 millones, un 14% más).
La tecnológica anticipó el pasado octubre unos resultados peores de lo anticipado para el conjunto del ejercicio 2022 y anunció un plan de reducción de costos y mejora de la eficiencia por un valor de 10.000 millones de dólares, que efectuará a lo largo de tres años.
A causa de ello, en el cuarto trimestre hubo una pérdida de 664 millones (ganó 4.623 millones en ese tramo de 2021) mientras que su facturación retrocedió un 32%, hasta 14.042 millones.
En el primer trimestre de 2023 espera también pérdidas, según indicó en un comunicado.
Intel se está centrando en recuperar su liderazgo en la fabricación de chips, pero adolece de unas menores ventas de computadoras después de que se haya apagado la fuerte demanda ligada a la pandemia, una tendencia que también salpica a empresas de "hardware" como Microsoft.
En agosto, la empresa firmó con Brookfield Asset Management, un importante fondo canadiense, un plan de inversión de 30.000 millones de dólares para impulsar la fabricación de semiconductores en Estados Unidos y competir así con países asiáticos.
Los resultados, publicados al cierre de Wall Street, no tuvieron una buena acogida entre los inversores y las acciones de la tecnológica caían un 7% en las operaciones electrónicas posteriores.
Las acciones perdieron un 37 por ciento de su valor en el último año.

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