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Empleo: contrastes y prioridades

Por Carlos Contino. El mercado laboral de Argentina registra un momento de demanda significativa ya desde hace por lo menos 2 años.

Desde el fin de la pandemia que los pedidos de perfiles, especialmente los que veremos mas adelante , no cesa.

Tal es así que según INDEC, la tasa de desempleo de Argentina fue de 7% en el primer trimestre de 2022, habiendo bajado fuerte desde el cuatro trimestre de 2020 donde había tocado 11%.

Consecuencias de los últimos años

En nuestra experiencia de gestión los motivos son varios: la pandemia “jubiló” mucha gente, alguna en el plano formal porque estaban cerca de su edad jubilatoria y tenía sus aportes y contribuciones en orden, otras que fueron desvinculados y alcanzaron planes de retiro pre jubilatorios, otros fueron despedidos cobrando indemnizaciones significativas, o porque simplemente su empresa cerró o desapareció y no tuvieron más empleo.

Producto de las circunstancias, muchos abandonaron forzosa y directamente su oficio como es el caso de quienes trabajaban en el mundo gastronómico u hotelero que perdieron su empleo y, por estar cerrada la actividad durante mucho tiempo, probaron hacer otra cosa y emprendieron otras alternativas laborales, como remises, gastronomía domiciliaria, jardinería, o nuevos oficios como peluquería, riders, changas varias.

Paralelamente, los distintos planes que subsidian el no trabajar convencieron a muchos que un par de planes sumando alguna changuita recaudan lo mismo que con un trabajo formal.

El promedio real de oferta para trabajar 8 hs en un empleo de industria PYME o comercio suele estar entre los $60 y 70.000 en mano o menos.

Ante ello, un aspirante a empleo industrial en la entrevista comentaba “yo tengo en la familia varios ingresos por planes y junto $50.000 más algo de cartoneo que hago 3 o 4 veces por semana llego fácil a los $80/90.000 mes y no tengo que aguantar jefes, ni encargados, ni horario, ni reglas de trabajo, ni asistencia ni puntualidad, ni productividad etc. étc”. La ecuación es clara.

Sin entrar en detalles, podríamos decir miles hay un modelo cultural que prevalece por lo que descartan de plano considerar un empleo formal y poseer empleabilidad: la salud la atienden en salas del barrio, hospitales municipales, provinciales o nacionales, y no registra valor para ellos el aguinaldo, vacaciones, seguros de vida, el futuro haber jubilatorio, aseguradoras de riesgos del trabajo, salarios familiares, licencias prepagas, ropa de trabajo, entre muchas otras prestaciones que da el empleo formal.

El problema es que difícilmente conozcan todos estos beneficios porque desde hace años se ocultó el valor del trabajo formal para el trabajador y su familia.

Ergo, amén de la problemática de las competencias que posibiliten el empleo, hay una importante cantidad de personas no disponibles para el trabajo formal, ya que solo “postulan” a empleos en negro, que a su vez proliferan en el país con el conocimiento y aprobación tácita de toda la sociedad.

Con esta restricción, encontrar personal disponible y con las competencias necesarias es todo un desafío para empresas y consultoras.

Estado del mercado laboral

Afortunadamente, aún hay gente que no tiene un plan porque nunca lo necesitó, o bien porque nunca lo quiso pedir y prefirió obtener recursos de vida y aprendizajes por su propio esfuerzo y dedicación.

Cuando las empresas buscan talento, es decir mano de obra y de mente calificada con formación en algún oficio especifico o bien técnicos y profesionales, ahí las cosas se complican seriamente porque en estos perfiles la ocupación es plena, directamente 100% ocupado/a.

Y en algunos casos hay sobredemanda, es decir que pueden elegir donde trabajar, qué horarios prefieren, si precisan asistencia presencial o no, pueden incluso elegir el plan de salud, entre otros.

Los perfiles más demandados del mercado laboral actual son matriceros, torneros, electricistas, técnicos mecánicos, refrigeración, electromecánicos, electrónicos, operarios multitarea, contadores, especialistas en costos, liquidadores de sueldos, selectores de personal, marketing digital, vendedores, podríamos seguir con robótica, especialistas IT, analistas de procesos, médicos, enfermeras, mucamas.

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Así y todo, no podemos desconocer que otro factor que puede estar desalentando el empleo formal es que los salarios han perdido valor versus la inflación. Lo cual tampoco es novedad.

Desde hace 3 años, según nuestros registros, como mínimo están perdiendo en promedio entre 8 y 12 cada año para el personal comprendido en convenios colectivos de trabajo, y aún mas en niveles de personal excluido de convenios colectivos de trabajo los denominados fuera de convenio.

Sin embargo, en estos últimos meses las áreas de recursos humanos están advirtiendo esta dificultad y haciendo esfuerzos para aumentar los sueldos aunque más no sea en forma de goteo, especialmente en los denominados puestos críticos.

En síntesis, complementan el salario cash con mejoras en beneficios como tickets almuerzo, viáticos de transporte, más días de vacaciones, trabajo home office en los casos posibles, adicionales por guardería, mejor plan de salud, entre otros.

Menos, planes, más trabajo formal

Esta última semana se anunciaron algunas iniciativas del gobierno para mitigar el abuso del beneficio planes.

Esperamos resulte algún paliativo a lo mencionado, aunque en el plano real las personas que están fuera del mercado laboral desde hace 3, 4 o 10 años deberán definir que le gustaría hacer laboralmente, cuáles son sus intereses laborales, comenzando por aprender a buscar ese empleo que desea, cómo desarrollar una entrevista, recapacitarse adquiriendo las competencias que el mercado de empleo hoy exige, entre otros.

Pero a su vez, deberán adecuarse a cumplir la asistencia indicada y con puntualidad, deberán tener disponibilidad para días y horarios fijos y/o flexibles, apego a normas de calidad y procesos de trabajo, desarrollar comportamientos sociales que la cultura de la empresa posea, alternar entre trabajo presencial y domiciliario o presencial 100% o domiciliario 100% según la especialidad laboral y actividad de su futuro empleo.

Lo beneficios serán adquirir empleabilidad permanente y poder desvincularse de planes de ayuda actuales e inclusive en el futuro.

Pero tendrá el beneficio de un sueldo de mercado, aguinaldo, y las demás prestaciones mencionadas.

El contexto actual requiere un cambio de mentalidad. La gran pregunta es si estamos a tiempo.


Carlos Contino, socio gerente de CONA RH.