Las PYMES muy pocas veces están cerca del concepto de BRANDING. En términos generales en la práctica, una empresa que piensa y ejecuta acciones de branding, busca tener resueltos muchos pormenores de su día a día, para poder así tener el tiempo y energía, de poder pensar a mediano y largo plazo con mayor tranquilidad.
El branding tiene que ver con acciones que busquen crear conexiones y sensaciones de manera consciente o no, con tus públicos.
Actos que tengan que ver con el posicionamiento de la marca, entre aquellos valores que la misma persigue. Esto no representa acciones aisladas ni puntuales, sino un encadenamiento de pequeños mensajes o señales con un fin mayor.
En ninguna parte de esta, ínfima y escueta definición o explicación de branding, se puede ver algún punto comercial, el hoy, la caja. Todas estas acciones están muy lejos, por definición, de los procesos de venta o gestión diaria.
Tiene más que ver con generar un storytelling que va a ubicar a la marca con un propósito y visión determinado, en el sitio que esta haya definido.
Brindado para sí un resguardo de sus acciones más puntuales y diarias, con una panorámica que explica su fin máximo.
El día a día de las PYMES y sus complejidades alejan a este tipo de acciones estratégicas con visión a futuro. Son tapadas por problemas más urgentes y en general más pequeños, pero que no dejan levantar la cabeza para mirar más adelante.
Esto es un error muy común en las PYMES, y sucede principalmente porque este tipo de decisiones quedan en manos del CEO/Dueño de la empresa, como otras mil tareas más.
Armar un branding a medida no significa solo pensar en los valores y propósitos de la organización y el alcance que pueda tener.
También en que su estructura pueda ejecutarlo, al igual que su presupuesto. Por lo pronto, es viable poder tener en cuenta estas cuestiones en una PYME sólo hay que tomar algunas decisiones.
En primer lugar, descentralizar estos temas de mediano y largo plazo en una persona distinta a la que lleva adelante estar al frente del día a día de la empresa.
Ya sea en su totalidad porque esta persona tenga las capacidades para trabajar en cuestiones de comunicación o supervisando al externo que se contrate para dicho proceso.
Por otra parte, desterrar la idea de que una campaña de branding sólo se hace con mucho dinero.
Como ya he afirmado en varias columnas, toda estrategia que se pueda llevar a cabo en una multinacional se puede hacer en una PYME, obviamente su tamaño y alcance será distinto, por el escenario de acción de cada una, como también lo será su inversión.
Pero no así la relevancia de sus resultados, que en ambos casos serán positivos y muy significativos para la marca.
Incluso hipotetizo que, para una PYME, podría ser más relevante que para una multinacional tener una marca fuerte, consistente y ponderada por sus públicos.
Ya que una crisis podría golpearla más fuerte, al no tener el recurso monetario que puede tener una gran empresa, para poner en marcha una acción que contrarreste sus daños.
El proceso de branding puede ser corrido en paralelo a todas las acciones de la pequeña empresa, esto no entorpecerá su funcionamiento y por sobre todo, en el tiempo enaltecerá el valor de todas sus comunicaciones, dándole un marco distinto y coherencia empresarial que ayuda a la rápida compresión de mensajes breves y espontáneos que sean utilizados por la organización.
Un branding a medida es posible, tanto como necesario para todo tipo de organización, sin importar sus características.
Facundo Farias es RRII del Espacio Pyme de la Cámara Argentina de la Construcción
Consultor en comunicación digital y prensa.
Speaker y columnista en temas de comunicación estratégica para PYMES y emprendedores.
https://www.linkedin.com/in/facundo-farias/
www.expresionpr.com
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