Especialistas de la Universidad Nacional del Litoral, el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) y la empresa Bioceres crearon la tecnología para alcanzar este objetivo inédito en la agricultura mundial.
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SUSCRIBITEEspecialistas de la Universidad Nacional del Litoral, el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) y la empresa Bioceres crearon la tecnología para alcanzar este objetivo inédito en la agricultura mundial.
El producto originado tiene la ventaja de ofrecer una mayor tolerancia a la sequía y a la salinidad.
La inversión realizada para llevar adelante este proyecto fue cercana a los u$s 10 millones y se buscará que la semilla esté en el mercado argentino en un plazo de tres años.
Los especialistas utilziaron un método denominado HB4, por el cual un gen que fue extraído del girasol se usa en otros cultivos en busca de una mayor tolerancia a la sequía y a la salinidad. Esto posibilita un aumento de los rendimientos estimado entre el 10 y el 15 por ciento.
El invento permitirá ingresos adicionales de entre u$s 80 y u$s 150 por hectárea para los agricultores.
El trigo es uno de los principales cultivos extensivos a nivel mundial, con alrededor de 200 millones de hectáreas implantadas cada año, según el sitio Investigación y Desarrollo.
Latinoamérica representa cerca del 40% del mercado mundial de cultivos genéticamente modificados, mercado que es abastecido en forma exclusiva por desarrolladoras internacionales.
HB4 una de las primeras tecnologías de uso extensivo con origen regional.
Bajo la denominación Trigall Genetics, la alianza entre el Conicet y Bioceres apunta a lanzar en 2016 los primeros trigos con tecnología HB4, producto de más de diez años de colaboración público-privada.