En una Argentina en tiempos de plena inflación, diferentes asociaciones de consumidores notaron que una docena de facturas cuesta más que un kilo de filet de merluza, y una pizza ya es más cara que la factura mensual de electricidad.
Para continuar, suscribite a Somos Pymes. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.
SUSCRIBITEEn una Argentina en tiempos de plena inflación, diferentes asociaciones de consumidores notaron que una docena de facturas cuesta más que un kilo de filet de merluza, y una pizza ya es más cara que la factura mensual de electricidad.
Dentro de esa clase de economía vernácula, se detectó que un alimento de la canasta básica como es la leche tiene un precio similar al de la nafta súper o al de un atado de cigarrillos.
Según relevamientos de asociaciones de consumidores privadas, el litro de leche entera de primera marca en sachet ronda los 7,40 pesos: en paralelo, la nafta súper ya supera los 7,30 pesos en Capital.
Por su lado, la leche en caja de cartón se cobra en los supermercados unos 9,50 pesos, el mismo precio que se ve en los kioskos cuando uno busca comprar un atado de cigarrillos.
El cartón de leche entera de marca líder en la misma boca de expendio, estaba en noviembre de 2006, a $2,15, según datos de Consumidores Libres.
Esto implica que el precio del producto al consumidor aumentó 300% en seis años y medio, mas/ menos congelamiento de precios.
En términos de salario mínimo, en noviembre de 2006, un trabajador compraba 372 litros de leche entera de marca líder en caja, cobrando $800, mientras que actualmente, con $2.870 compra menos: 335 litros.
