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Argentina dicotómica: libertad de pensamiento o limitación al razonamiento

La Libertad es la consecuencia de una Educación de calidad. Por Juan Pablo Chiesa y Valentina Lovazzano

Libertad e igualdad, son los cimientos que necesita la educación para ser de calidad. Así, se pueden hilar cuestiones que nos conciernen hoy en día.

Hablamos de Libertad como camino para que las personas puedan ejercer su propia ideología, se expresen objetivamente e incorporen esto a su desarrollo tanto profesional y social gracias a una formación académica. Es así como la presencia de la educación nos abre las puertas a la libertad de pensamiento.

La enseñanza nos debe alcanzar en igualdad de condiciones, de modo que todo ciudadano pueda acceder sin inconvenientes y con las mismas oportunidades respecto a la educación.

Entendiendo su importancia, poder ampliar la visión sobre la misma es de interés para el desarrollo de toda nación.

La educación es un tema polémico en la actualidad del país, rodeada cada vez más por carencias que nos llevan a la sucesiva segmentación de nuestra comunidad.

La Ley de Financiamiento Educativo (Ley N.º 26075 sancionada el 21 de diciembre de 2005 y Promulgada el 9 de enero de 2006) explica brevemente un incremento de la inversión por el Gobierno nacional, los Gobiernos provinciales y la Ciudad Autónoma de Buenos en educación, ciencia y tecnología, entre los años 2006 y 2010, alcanzando una participación del 6% del PBI. Sin embargo, hoy el panorama se revierte.

A partir del año 2016 y hasta el año 2019 el valor del presupuesto destinado a la educación se ve en declive, evidenciando un descenso dentro del presupuesto nacional de 2,3 puntos porcentuales. En el año 2016 se destinó un 7,8% mientras que para el año 2019 el monto destinado es de 5,5% del presupuesto, donde tal reducción se transfiere a jardines, formación docente y educación digital.

Que sea de calidad apunta a potenciar la educación local con los conocimientos validados mundialmente por la globalización siendo estos utilizados por los docentes para la actualización de sus metodologías y conocimientos logrando así cultivar motivaciones en el estudiante bajo el marco de un sistema que cuente con instituciones que faciliten el proceso.

En el marco universitario la situación es parecida. El presupuesto carece de acción por más de que las dos terceras partes de este estén destinadas al sistema universitario. Con una caída real del 10% interanual tiende a estancarse mientras aumentan las matrículas y se amplían las necesidades de mejoramiento en infraestructura.

Según el CEA (centro de estudios de la educación argentina, Universidad de Belgrano informe abril 2019) tenemos más estudiantes universitarios que Brasil y Chile, pero aun así menos son los graduados.

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Mientras que Chile dentro del período 2016 lograba graduar 57 de cada 100 estudiantes, Argentina apenas pudo alcanzar la mitad con 30 cada 100 estudiantes. Si continuamos con esta escasa graduación universitaria, no será fácil nuestro futuro desarrollo económico y social.

El estrepitoso ajuste educativo tiene inicios en el año 2016, mientras que el debilitamiento de las políticas educativas antecede al acuerdo con el FMI.

Contrario a ver la educación como inversión, la presencia del estado nacional argentino se disuelve para el sistema educativo; se perciben como gasto las becas, lo que pone freno a la disminución de la pobreza y desempleo. A esto se suma el salario docente que desciende un 23% en términos reales.

Tanto las becas como los salarios se presentan constantes con el mismo monto del 2018 para el 2019. La pérdida del poder adquisitivo y lo que representa un período marcado por inflación de más del 50% parecen no ser tomados en cuenta, además de la constante incorporación de estudiantes en el sistema, pudiendo observarlo como una de las tantas representaciones de la falta de interés por sembrar incentivo en la educación.

Este planteo a simple vista nos permite observar como se deteriora la capacidad para que se desarrollen nuestras mejores habilidades y aptitudes, limitando la posibilidad individual de muchos a soñar y construir un futuro próspero.

Es necesario acercar a nuestros jóvenes al conocimiento. Requerimos repensar la implementación de las políticas educativas para reparar el daño que se está generando en el conocimiento e innovación el cual se trasladará a la estructura macroeconómica de nuestra nación.

Un país que pretende brindar a sus habitantes una vida digna debe ofrecerle acceso a una educación pública superior de calidad y acorde con los requerimientos de la sociedad moderna.

 

Dr. Juan Pablo Chiesa

Presidente de la Asociación de Profesionales Representantes de Emprendedores y Empresarios Afines (APREEA).
Abogado. Doctrinario Laboralista (UBA) 
Analista Jurídico en medios de Comunicación
Autor del libro “Los principios de la empresa y los Sueldos” (Una mirada práctica para la confección de haberes)
Líder de Aptitud Renovadora (partido político en formación)

www.jpchiesa.com.ar