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El fútbol con amigos está empezando a dejar de ser un negocio

El verdadero clásico de cada semana, el fútbol con amigos, le venía ganando por goleada a la crisis.

Sin importar lo que pasara, los problemas en el trabajo o en la casa, no hacían frenar la pelota.

Pero en el último año, como en el resto de los sectores de la economía, el escenario cambió, destaca Matías Ortega en una nota con ambito.com.

Como un equipo que se refuerza en pretemporada, la crisis sumó un delantero veloz y "picante": la pérdida de poder adquisitivo. Y ahí es donde viene el recorte del gasto, aunque duela para los y las que disfrutan del fútbol, para hacer que el bolsillo alcance para otras cosas más esenciales.

Varios complejos, grandes y más chicos, de la Ciudad coincidieron en estimar que el negocio cayó entre un 25 y un 30% en el último año. "Mirá, es martes, hora pico, y tengo canchas libres", dijeron en un reconocido predio del barrio de Caballito.

Esa referencia no es caprichosa; es que hasta hace un año -lo sabrán bien quienes no contaban con un lugar reservado y tenían que salir a buscar cancha en el día- era todo un periplo telefónico hasta encontrar un lugar. Hoy difícilmente escuchen una negativa.

En otro complejo de varias canchas de la zona de Núñez comentaron que “hay baja pero no crisis”. En Doblas Fútbol y Tenis, cerca de Parque Chacabuco, coincidieron: “Bajó un poco, pero no tanto. En horario pico se mantiene, pero cayó en el resto del día”.

“Depende del horario, el día y la zona. Ha bajado como todo. No es lo mismo que hace años cuando no conseguías”, comenta Lucio, encargado en Fútbol Madero, que estima que la caída fue gradual hasta llegar hoy a cerca del 30% del negocio.

Todo esto teniendo en cuenta que el negocio se venía expandiendo. Porque en los últimos años se sumó una gran cantidad de mujeres que se acercaron a las canchas. Y también surgieron muchos profesionales que ofrecen el fútbol como alternativa distinta de entrenamiento.

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Mientras que en simultáneo se resintieron los torneos amateurs, donde no es raro que los equipos se bajen a mitad del certamen.

Parte de la explicación del achicamiento del negocio se encuentra en que muchas empresas solían organizar torneos para sus empleados, algo que sufrió recortes en medio de la crisis.

Además, los costos por los incrementos en las tarifas como luz y gas, alquileres, la carga impositiva, y el mantenimiento de los predios, se elevaron notoriamente.

En sintonía, otras partes colaterales del negocio también se resienten. Los encargados de los establecimientos destacan que más allá de las canchas la crisis la notan en las cajas de los buffets y en el servicio de vestuario.

Muchos jugadores se van directo luego de terminar el partido, cuando antes solían beber algo o utilizar las instalaciones para bañarse.

Otro fenómeno que surgió es el del regateo en el precio de la cancha, que según la cantidad de participantes puede ir desde los $1.500 a cerca de $3.000 por hora.

Para los comerciantes del fútbol con amigos “bajó la rentabilidad, pero por ahora la ecuación da”.

“Por suerte es fútbol y siempre va a seguir, porque todos le buscan la vuelta. Las ganancias no son las mismas y la rentabilidad afectada. Tardás más días en recuperar los gastos, pero todavía es negocio”, concluyen.