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Anuncios para el dólar electoral: cómo impactaron, los riesgos y por qué el FMI aceptó jugar las reservas

El temor del regreso de Cristina en Washington y una crisis mayor aceleró los tiempos. Cómo funcionará el nuevo esquema para el dólar.

Macri, con el respaldo del Washington, ahora apuesta todo a evitar otro salto del dólar, que aceleraría la espiral de precios, reduciría aún más las chances de la reelección de Cambiemos y acrecentaría el fantasma del regreso de Cristina Kirchner al poder.

El Banco Central cambió su esquema y dejó de lado la “zona de no intervención” cambiaria, que impedía al organismo vender dólares hasta que la cotización llegara a los 51,50 pesos en el mayorista (más de 52 pesos en el minorista).

Esa era una condición hasta ahora inegociable del Fondo Monetario que, pese a los pedidos desesperados de Dujovne y el titular del Central, Guido Sandleris en los últimos dos meses, se resistía hasta ahora a que se “gasten” dólares de las reservas para frenar al dólar dentro de la banda cambiaria.

Los dólares prestados por el FMI, según se dice en el propio acuerdo firmado con el Gobierno, eran para garantizar el pago de los vencimientos de la deuda en dólares de este año y parte del próximo.

Es decir: son dólares prestados para evitar que Argentina vuelva a caer en default, no para financiar la llamada “fuga de capitales”, ya sean dólares que los argentinos se llevan al “colchón”, o transferencias al exterior de argentinos y fondos de inversión extranjeros que hasta hace poco seguían especulando con las altas tasas de interés en pesos.

Sin embargo, el temor que provoca el regreso de Cristina en Washington y la posibilidad de que todo se desbande, volvió a servirle a la gestión Macri para que el FMI, presionado por administración Trump, aceptara doblar la apuesta. Ciertamente, dejar que el dólar llegara rápidamente al techo de la banda cambiaria –$51,50 pesos—podía no sólo espiralizar la inflación (ya en niveles del 55% anual), sino también potenciar una corrida de depósitos en pesos al dólar de consecuencias imprevisibles.

Un escenario así sería un “game over” para Macri y el directorio del FMI, que autorizó un préstamo de más de U$S 50.000 millones a la Argentina que hasta ahora no modificó la dinámica de una crisis que se produndiza.

Por eso, con el aval del FMI, el BCRA anunció que podrá intervenir dentro de la zona de no intervención (ZNI). En su comunicado aclaró que "el monto y frecuencia dependerán de la dinámica del mercado". También podrá vender divisas con un límite mayor que antes cuando el dólar se ubique por encima de los 51,5 pesos: ese límite de ventas de divisas diario pasó de U$S 150 millones a U$S 250 millones de dólares.

En la primera jornada alcanzó sólo con el anuncio para que el dólar caiga 3,6% a 44,37 pesos en el mayorista y a 45,60 pesos en el minorista. El volumen operado fue muy importante --969 millones de dólares- y el BCRA no tuvo que vender ni un sólo dólar.

Pero también es cierto que el Central apostó todas las fichas a que quedara claro que su única prioridad hoy es controlar el dólar y que no reparará en costos para hacerlo, ya sea vendiendo dólares o subiendo aún más la tasa de interés.

De hecho, la tasa de interés de referencia de las Leliqs (que el BCRA paga a los bancos) volvió a subir a 73,2% en promedio (1,3 puntos más que el viernes). Para tener una idea el vértigo con que evolucionan las cosas: con el veranito financiero de enero, a mediados de febrero esa tasa había descendido al 44% y el dólar cotizaba a 38 pesos.

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Ahora se vuelve a las tasas de interés del 74% que había en septiembre/octubre pasado cuando todavía se trataba de estabilizar el dólar a 40 pesos. Mientras, las tasas que los bancos pagan a los ahorristas están en 47% promedio para los depósitos chicos, 49,2% para los depósitos de más de 1 millón y 52,2% para los depósitos de más de 20 millones.

Por otro lado, cayó el riesgo país a 940 puntos básicos (-2,8%), por la recuperación en la cotización de los bonos en dólares, tras el derrumbe de la semana pasada cuando el riesgo país superó los 1000 puntos: el Bonar 2020 subió un 4,7% , el Bonar 2024 1,8% y el Discount 2033 un 2%.

Igualmente, los bonos siguen rindiendo tasas exorbitantes, que demuestran el miedo que existe entre los inversores que de que el próximo Gobierno (cualquiera sea) deje de pagar la deuda: el Bonar 2020 rinde 16% anual en dólares y el Bonar 2024 19% anual.

Es decir que si un inversor confiara en que no habrá default podría comprar esos bonos y garantizarse en un año la rentabilidad que con los bonos de otros países de la región podría conseguir recién en 4 o 5 años. Por ejemplo, los bonos de Perú, México, Chile o Brasil rinden entre 4 y 5,5% anual en dólares.

De ahora en más habrá que monitorear de cerca no sólo las dos variables tradicionales: dólar y riesgo país. También habrá que prestar atención a la evolución de las reservas del Banco Central, ya que desde octubre del año pasado (justamente por imposición del FMI) el Banco Central no vendía dólares en el mercado y la caída de las reservas solo expresaba el pago programado de vencimientos de la deuda en dólares.

Ahora será importante ver cómo interviene el Banco Central vendiendo dólares en el mercado cambiario en caso de que las presiones sobre la cotización vuelvan a instalarse.

¿Cuántos dólares le dejará vender el FMI por día dentro de la banda? ¿Qué sucedería si el Banco Central tuviera que vender dólares durante varios días para evitar un nuevo salto? Son todos interrogantes que se supone deberían responderse entre julio y agosto, cuando se termine la liquidación fuerte de dólares de la cosecha, estén definidos los candidatos presidenciales y la campaña electoral esté en su apogeo.

Por supuesto, si el Banco Central tuviera que empezar a vender dólares para evitar un salto de la cotización, la tasa de interés subiría todavía más y los efectos contractivos sobre la economía se profundizarían.

La otra variable que habrá que seguir muy de cerca es la evolución de los depósitos a plazo fijo. Es el talón de Aquiles del modelo “secar de pesos a la economía, aún al precio de una gran recesión, para que nadie corra al dólar”.

De hecho, la idea de utilizar todo el arsenal del Banco Central para evitar un salto del dólar en las próximas semanas hasta el techo de la banda apunta también a no despertar al fantasma de la corrida de los depósitos en pesos. Si eso ocurriera, difícilmente el FMI permita que el Banco Central venda reserva para convalidar una dolarización masiva con retiro de depósitos del sistema financiero, al menos a estos valores del dólar.

 

Maximiliano Montenegro es Periodista. Licenciado en Economía (UBA).
Conductor de MMD (Maxi Mediodía) de lunes a viernes de 13h a 15hs por A24.
Forrma parte del staff del programa Animales Sueltos, que conduce Alejandro Fantino en América TV.
Escribe como columnista económico en Infobae.com y El Cronista Comercial, entre otros medios.

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